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Jueves, 29 de noviembre de 2012

ENTREVISTA A BEN KWELLER

Un instrumento

Este fan de The Who y heredero del power pop guitarrero habla unos días antes de su gira de presentación en Buenos Aires de Go Fly a Kite, su último álbum.

 Por Julio Nusdeo

Ben Kweller atiende la llamada del NO rodeado de voces de niños, demandantes de atención y difíciles de entender. Kweller pide permiso para interrumpir sus primeras palabras, habla con ellos y vuelve: “Estoy con mi hijo y con su primo. Ayer fue feriado, Día de Acción de Gracias, y los llevé a las pistas de bowling y jugamos laser tag. Ahora se pusieron con los videojuegos; ya están bien”. Los niños están bien y Kweller, fan de The Who y heredero del power pop guitarrero, disfruta de su compañía durante unos días libres de su gira de presentación de Go Fly a Kite, su último álbum.

En 1997, Kweller era un niño de esos a los que se les carga el término “prodigio”, cuando tocó en el Festival Reading con su banda, Radish, y desfiló su talento de 16 años por los shows de Conan O’Brien y David Letterman. Su debut solista, Sha Sha (2000), inauguró una racha de composiciones bien arregladas, melodías dulces y guitarras “old school” que llamó la atención de personalidades como Evan Dando, de Lemonheads, y Jeff Tweddy, de Wilco. Para su homónimo tercer disco, Kweller interpretó todos los instrumentos. “Fue una experiencia muy emocionante, pero al mismo tiempo muy solitaria”, recuerda. “Es uno de mis mejores álbumes, estoy orgulloso de él. Pero ahora me gusta ver cómo los músicos reaccionan a las canciones.”

El arte del disfrutable Go Fly a Kite enseña en su portada negra la figura de un Mi Mayor en la guitarra. “Ese acorde es el primero que aprendí y el primero del álbum, de la canción Mean to me”, tararea el riff de la canción. “Es un gran Mi Mayor, simplemente significaba algo para mí”. Siguiendo esa veta que parece evocar la discontinuada publicación Toco y Canto, el libro interno continúa con los acordes de los doce temas, en un guiño para aquellos iniciados en la guitarra que busquen sumar Go Fly a Kite a su repertorio. “Tuve la idea y me pareció divertido que cada canción tuviera sus acordes, pero resultó difícil porque hay ciertos momentos en los que toco figuras diferentes, pero que no pude agregar al booklet. Así que quedaron acordes básicos.”

El próximo miércoles será la primera vez que Kweller toque en Buenos Aires, aunque esté familiarizado con el lugar. “Mi esposa es de la Argentina”, cuenta. “Su familia es del norte de Entre Ríos y ya hemos ido a visitarlos como siete veces. Así que desde hace tiempo que he soñado con tocar ahí.” En esta oportunidad, y por ser la primera, Kweller tocará solo con su guitarra, pero advierte “que será un show de rock and roll, de altas energías”.

–¿Cómo es transportar canciones de un disco intenso y tan arraigado al sonido de banda como Go Fly a Kite a instancia solista?

–Sale totalmente natural, lo vas a ver. La esencia de la canción está ahí. Igual llevo mis pedales de efectos, mi distorsión y puedo sonar bien fuerte, hacer solos y lindo quilombo, como si estuviera con la banda.

Kweller intercala palabras en español tanto como le es posible. Cuenta que toma mate con yerba que compra en una tienda en Austin, Texas, donde vive, y revela que no puede esperar a estar por acá. “Todo lo que voy a decir es que el show va a estar... –toma aire, prepara su español y lanza– ¡joya!”

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Imagen: Cecilia Salas
 
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