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Jueves, 4 de abril de 2013

EL TIEMPO CIRCULAR DE NAHUEL VECINO

Un rostro que sea todos los rostros

Bajista en los ’90 de A-Tirador Láser, pintor y escultor, este espíritu del ’77 retrata en su muestra el lado luminoso de la vida cotidiana.

De la música a la pintura, de ella a la literatura, de ahí de nuevo a la pintura y de ésta a la escultura. Ex bajista en los ‘90 de A-Tirador Láser y pintor tenaz del lado luminoso de la vida cotidiana, Nahuel Vecino vive y pinta en este tiempo, aunque basta con ver cualquiera de sus obras para entender por qué ahora, a la mesa de un bar, habla del tiempo circular, categoría abstracta que define bastante bien el ambiente atemporal en el que transcurren sus pinturas y esculturas. Que ahí están, en la coqueta galería miau miau: esculturas en bronce de cabezas cortadas que, más allá de su factura clásica, tienen algo inquietante por su inspiración en las espantosas prácticas de jibarización de los narcotraficantes mexicanos.

A diferencia de las cientos de cabezas cortadas aparecidas no hace mucho en Michoacán, éstas tiene cierto resplandor, ya sea por su color dorado, los brotes frutales que les salen como protuberancias post mortem o por sus títulos citando a personajes mitológicos como Orfeo. Como señala en el catálogo el poeta azulgrana Fabián Casas, “es como si las mejores mentes de una generación debieran caer por su propio peso y fertilizar el suelo”.

Las obras de Vecino, joven maestro clase ‘77 que confiesa pasar miles de horas pintando este inconfundible imaginario, dan cuenta de su mirada: “Yo creo que actualmente todos vivimos en una soledad asoladora”. Pero si la soledad de estos rostros (cortados o no, pinturas o esculturas), resulta desolada no se puede negar que la mirada de Nahuel es siempre solar.

Hijo de un padre “súper jipi” que vivió una década nómada viajando por el Amazonas y fue uno de los pioneros de la primera Feria Hippie de Río de Janeiro (donde, según la leyenda, le vendió una hebilla a Janis Joplin), Nahuel creció primo de los hermanos Lucas Martí y Emmanuel Horvilleur. “Yo me nutrí mucho con ellos. Emma no es lo que la gente cree: yo me acuerdo que a los trece hacía unas historietas con un personaje que se llamaba Búho, que usaba sombrero marroquí y que, encima, era hijo de un policía. Una genialidad absoluta.”

Con un padre que le inculcó el amor a la pintura clásica y que no dudaba en retarlo cuando se vestía de azul (“el color de la policía”) Nahuel se fue desarrollando mientras grababa con A-Tirador Láser sus primeros tres discos (dejó el grupo en el 2000). Y mientras tocaba con genios como Fernando Samalea y el Mono Fontana, tomó conciencia de que lo suyo era la pintura de caballete, lo que lo llevó a estudiar obsesivamente la clásica.

Quizá sea por eso que visitar esta Aurora real sea una experiencia tan atemporal como trascendente: Vecino pone su maestría con el pincel para poner en escena lo que vemos por la ventana de un colectivo o por la ventana de un edificio: su idea siempre es “pintar un rostro que sea todos los rostros”.

* La muestra Aurora real puede ser vista en miau miau (Bulnes 2705). De 13 a 19, hasta el 19 de abril.

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