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Jueves, 27 de junio de 2013

UN PASEO POR LA DISQUERíA MERCURIO

Nac & Pop & Indie

Cinco artistas agitadores gestionan esta tienda amistosa e inclusiva en la que reinan los discos de factura independiente.

 Por Julia González

“¿Hay algo de Juana La Loca?”, pregunta una potencial clienta a Juan, que detrás del mostrador responde negativamente. “¿Babasónicos?”, insiste ella. “No, por lo general son todos de músicos independientes”, explica este estudiante de Física que les da dos manos en la atención a los socios que abrieron Mercurio hace algo más de un año en la Galería del Patio del Liceo. Marina Fages (artista plástica, música) fue quien nucleó a Lucy Patané (música, productora), Villa Diamante (creador del sello ZZK, dj), Lorenzo Anzoátegui (dj, creador de las fiestas Dengue, director de teatro) y Lucas Caballero (músico) para cumplir el sueño de la disquería propia.

Una ganancia distinta al dinero les brinda Mercurio a estos artistas que viven de sus trabajos como tales. La tienda es un hobbie que abrazan como melómano a sus vinilos, como el encantador Rob de Alta fidelidad. “Para mí siempre fue el sueño del pibe atender por un día una disquería; y ser dueño de Mercurio lo es”, asegura Diego “Villa Diamante” Bulacio.

La elección de que Mercurio se basara solamente en material de artistas independientes vino de que ellos se mueven en esa movida: sea en sus roles de músicos o como productores, conocen el paño y saben lo difícil que es ser difundidos y sostener un proyecto musical. “Nos pareció que nuestra disquería tenía que ser espacio para que los discos puedan ser comprados y difundidos, ya que hacemos ruido en Facebook y con un mailing con noticias y lanzamientos; Mercurio también es agite”, asegura Lucy Patané.

Decorado en colores ocres y dorados por Fages, el local goza de buen gusto. Cada semana rotan títulos en la tarima de novedades; esta vez les toca a discos de Fuego Camina Conmigo, Gabo Ferro, El Mató a un Policía Motorizado y Coiffeur. Para ser exhibidos no hace falta nada en especial, solamente llevar el disco y hacer el arreglo correspondiente de la venta. Una vez cerrado el acuerdo, el material circula en el exhibidor, de manera que todos tienen la misma posibilidad. Colgadas y enmarcadas con una placa hay recomendaciones que cada socio hace semanalmente, dándoles nuevamente circulación a los títulos. Posters y remeras conviven con vinilos, libros, revistas y casetes que se venden a precios amistosos. Entre los libros de Caja Negra Editora se encuentra Otro cantar, la historia de la UMI por María Claudia Lamacchia, cuya lectura resultará útil a más de un músico.

Cierra Patané: “Abrir una disquería en el 2012, cuando lo digital y virtual ya es una realidad paralela fortísima en el consumo, cuando lo que más vende son las ediciones especiales, las más caras, cuando ya casi al cd se lo empieza a ver casi como un objeto retro de los noventa, era una locura. Pero, ¿por qué no? No existía un espacio para este tipo de discos, los nacionales e independientes, entonces confiamos y nos la jugamos a ser los que toman la iniciativa para que Mercurio exista y tenga constancia”.

* De lunes a sábado, de 16 a 20, en el local 42 de la Galería Patio del Liceo (Santa Fe 2729, primer piso).

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