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Jueves, 23 de enero de 2014

EL PROYECTO KONTRACORRIENTE

“La gente del palo creativo no consume shopping”

La corriente alterna de la pareja íntima y productiva que arman Giselle Montoro y Tino Gallardo se canaliza en ropa, música e intervenciones urbanas.

 Por Julia González

¿Cómo hacer para salir del sistema laboral y cumplir el sueño de una vida feliz? En todo caso, ¿qué sería una vida feliz, no? La respuesta que encontraron Giselle Montoro, diseñadora de indumentaria, y Tino Gallardo, diseñador gráfico, fue hacerlo ellos mismos. Pero el tiro no les salió de carambola ya que gracias al “espíritu del ‘77” se conocieron hace casi una década en Avellaneda. Oriundos de Lanús y residentes de los recitales en Cemento, especialmente los de Nekro, esta pareja que hace del movimiento su estandarte creó primero su historia de amor y después Kontracorriente, su marca de ropa, que es a la vez un proyecto multiartístico. “El punk se autoproducía, hacía un fanzine, lo fotocopiaba, lo sacaba a la calle; hacía un casete, lo grababa y lo sacaba a la calle; hacía ferias en los recitales con sus propias remeras. Kontracorriente tiene esa esencia.”

El nihilismo de los primeros punks que planteaban la destrucción fue lo que evitaron. Lo que buscaban era crear. De la mano de la escuela de los Dead Kennedys (Estados Unidos), Crass (Inglaterra) y La Polla Records (País Vasco), KTCT difundió su pensamiento en un marco de acción coherente con la prédica. Por eso el trabajo que hacen es bajo normas de comercio justo y en contra de la explotación del hombre por el hombre. “Es lo que queremos trasladar al mundo: que se puede vivir sin necesidad de joder a la gente. Hace más de tres años tenemos la firma registrada, el nombre con papeles, pero toda la vida hicimos cosas artísticas. Y con KTCT estamos demostrándoles a todos que se puede vivir sin patrón y sin necesidad de molestar al otro”, banca Tino. De hecho, los colaboradores de la marca (costureros, cortadores y actrices para campañas gráficas) son átomos del mismo universo. KTCT baja a tierra ese lema, que es el de divertirse trabajando y llevando adelante sus sueños de la mejor manera posible.

“Contamos cómo queremos que sea el mundo a través de los medios que usamos, por ejemplo la ropa”, define Tino. ¿Y cómo quieren que sea el mundo? Simplemente, mejor. “Le pusimos Kontracorriente porque busca ir contra lo tradicional, y porque la moda de por sí tiene un estilo, una forma de ser y nosotros estamos muy lejos de eso”, explica.

En 2011, Giselle y Tino dejaron sus trabajos administrativos en una prepaga y un banco, y se tiraron a la pileta. Cada minuto de cada día se destinaría a su objetivo. Pensaron que, de salir mal, siempre había posibilidad de volver. Pero no hizo falta porque la pileta estaba llena. “Estuvo buena la experiencia y si sabía lo que era, me hubiera animado antes. Siempre tenés ese miedo: que el laburo fijo, que la plata fija... y la verdad que después las cosas surgen. Si no hubiera sido tan temerosa, lo hubiera soltado antes”, cuenta Giselle. A veces, para saltar al vacío, hay que ir preparando el terreno. O ir llenando la pileta, y eso es lo que habían estado haciendo. “Fuimos novios durante seis años y estudiábamos y trabajábamos para cumplir el sueño que estamos viviendo ahora”, agrega Tino, que también integraba el colectivo artístico IncenDiseños, interviniendo paredes y afiches de Buenos Aires a través de la militancia política (“O antipolítica”, aclara) y convirtiendo las calles en “museos a cielo abierto” con pegatinas y dibujos. Tino, además de su proyecto multiartístico de KTCT (porque además de ropa, hacen instalaciones en galerías de arte, como la que llevaron a Menéndez Braga o la del Día Libre en el Rosedal), toca el güiro en dos bandas de cumbia electrónica.

Otro desarraigo fue dejar su Lanús natal y mudarse a Villa Crespo justo cuando el Gobierno de la Ciudad declaró a la vecina calle Aguirre como shopping a cielo abierto, donde las marcas venden sus modelos a precios nada módicos. El traspaso de sede les dio la facilidad de hacer showrooms en su casa, ya que el mapa de cómo llegar a Lanús a veces resultaba confuso. O esa localidad del conurbano sur quedaba lejos. Y entre mates y percheros de los que cuelgan vestidos, remeras, calzas, buzos y musculosas de colores fuertes y formas geométricas, los asistentes salen con prendas de diseño o algún mantel de su nueva serie, home. Algunos, además, se llevan tarjetas personales de los asistentes, que pueden ser periodistas, artistas, actrices, fotógrafos o músicos que completan un círculo de intercambio. Tino: “No viene la massmedia como el contador o el abogado, sino que es más del palo creativo, y esa gente no consume shopping”.

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Imagen: Cecilia Salas
 
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