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Jueves, 6 de febrero de 2014

ADIóS PHILIP SEYMOUR HOFFMAN: DJ RADIAL, DRAG QUEEN, GURú DE LOS NO COOL.

Demasiado ruido

 Por Lucas Kuperman

La mañana dominical del 2 de febrero amaneció oscura en Buenos Aires, pero mucho más negra en Nueva York. Es que autoridades policiales de la ciudad encontraron el cuerpo sin vida de uno de los actores más talentosos, versátiles, rockeros y rechonchamente hermosos que dio Hollywood en las últimas dos décadas: Philip Seymour Hoffman, rubiecito que no necesitaba de los flashes por fuera del set de filmación, ese mismo gordito que odiaste actuando como compañero envidioso en Patch Adams, ese barbudito que te hizo cagar de risa gritando “ICEMANNNN” mientras intentaba una fallida volcada y daba consejos nefastos en Mi novia Polly, ese panzón remilgado que se revolcaba con la hermosa Marisa Tomei en las primeras escenas de Antes que el Diablo sepa que estás muerto, ya no está más.

Lamentablemente el consumo de drogas (no sólo el abuso) muchas veces no es sólo una elección de vida, sino que también se convierte en una forma de morir. Las primeras versiones que circularon tienen que ver con una posible recaída en su adicción. Durante 2013, Philip había entrado en rehabilitación por el consumo de pastillas recetadas, que posteriormente lo llevó a volver a consumir heroína. A diferencia de Heath Ledger (uno de los mejores Guasones de la historia, si no el mejor) y Brittany Murphy, Philip Seymour Hoffman falleció no eminentemente joven, pero sí a unos todavía jóvenes 46.

Amigos y compañeros del actor escribieron sus condolencias en Twitter, como Steve Martin, Jesse Tyler Ferguson, Mia Farrow, Alyssa Milano, Courtney Love, Whoopi Goldberg, Elisha Cuthbert, Russell Brand (dijo: “Las adicciones matan, espero que todos los que lo necesiten tengan acceso a la recuperación”). Y Jim Carrey, quien escribió: “Querido Philip, una hermosa, hermosa alma. Para los más sensibles entre nosotros el ruido puede ser demasiado. Bendito sea tu corazón”.

Con un currículum completamente increíble y envidiable que se comenzó a escribir en 1991, Philip hizo de todo: interpretó a un simpatiquísimo dj rockero a bordo del barco pirata en The Boat that Rock, hizo de una drag queen impresionante que intentó enseñar a cantar y reeducar a un Robert De Niro en plan policía ultraconservador en Nadie es perfecto, también fue el sirviente medio ridículo de El gran Lebowsky, la rompió en Capote (que lo llevó a ganar un premio Oscar en 2005), participó en la última entrega de Los Juegos del Hambre, en algunas lindas películas íntimas como The Savages, hasta su inclusión en The Master, Dragón Rojo, Magnolia, La Duda, y un sinfín de obras maestras. ¡Si hasta hizo de Lester Bangs en Casi Famosos! Y dejó en ella esa brillante enseñanza: “Nosotros no somos cool, y por eso las mujeres siempre serán un problema para nosotros”. Sin duda, la de Hoffman es una de las grandes pérdidas para el cine. Se lo va a extrañar.

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