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Jueves, 13 de marzo de 2014

RETROSPECTIVA DE KEVIN CUMMINS EN BUENOS AIRES

“Ya no hay más misterio”

El fotógrafo inglés que documentó a Morrissey, Joy Division y Buzzcocks recuerda cuando las imágenes del rock generaban iconos, mitos y secretos.

 Por Joaquín Vismara

A mediados de 1973, cuando tenía 19 años, Kevin Cummins decidió llevar su cámara por primera vez a un recital de rock en Manchester, su ciudad natal. “Tocaba David Bowie en el Free Trade Hall, y era algo fascinante para mí”, rememora más de cuatro décadas después, aún desde esa ciudad. “En esa época no había muchas restricciones, siempre podías estar delante de todo y de algún modo eso te hacía sentir parte. No estudié ni música ni fotografía, así que esto era una manera de combinar dos cosas que me interesaban.” Al poco tiempo, Manchester se convertiría, al igual que varios polos industriales británicos, en un pueblo casi fantasma, con fábricas cerradas y edificios venidos a menos. Esta pauperización tuvo su correlato con el nacimiento del punk (y, al poco tiempo, del post punk), y Cummins se propuso retratarlo. Gran parte de su obra llega este lunes 17 al Centro Cultural Borges en una retrospectiva con más de 60 imágenes.

Ya convertido en fotógrafo de rock, Cummins vio pasar por delante de la lente de su cámara a Joy Division, Buzzcocks y The Smiths, entre otros. Con un trabajo basado en el blanco y negro, su trabajo resalta la crudeza que se vivió en Manchester entre fines de los ‘70 y principios de los ‘80. Así, Cummins emprendió su batalla contra lo que llama “el imaginario del rock and roll”. “Mis influencias fueron fotógrafos clásicos, así que me interesan más los retratos que cuatro pibes parados contra una pared. La foto de Joy Division en el puente –N. del R.: Que está en la tapa del compilado The Best Of, con la banda casi imperceptible en el punto de fuga– es una imagen muy poco rockera, porque es todo lo que no debería ser. Automáticamente sabés cómo suena esa banda, porque interpreta su sonido en la imagen. La ves y te intriga, querés saber de qué la van, y a la vez te da una idea de cómo deben sonar, porque la imagen es tan despojada y hay tanto espacio en ella”, detalla.

Su trabajo lo llevó a ser fotógrafo oficial de Morrissey en los primeros años de su carrera solista. “Mucha gente coincide en que él estaba en su mejor momento entre 1988 y 1991, y pude documentarlo. En esa época le gustaban mucho las fotos, y tuve la suerte de estar en el lugar correcto durante su período más fotogénico”, dice. Contra todo lo esperado, asegura que fue fácil ganarse su confianza: “No soy de los que fuerzan a la gente para hacer cosas en contra de su voluntad, y me podía pasar días con él sin siquiera sacar la cámara. En las sesiones, él está respondiéndome a mí y no a ella. Ves esas fotos y parece que te estuviera mirando, porque su mirada no se detiene en la lente, sino que pasa de largo”, resume.

Fanático enfermo del Manchester City, Cummins destaca la importancia que tuvieron los jugadores argentinos en el desempeño del club en los últimos cinco años: “Creo que todos estarán de acuerdo en que Sergio Agüero es uno de los cinco mejores deportistas del mundo. Hace años, cuando el Manchester era un club de pocos logros, el primer cambio llegó con Carlos Tévez, y su presencia marcó una diferencia brutal”, explica. Y tampoco mide sus elogios para el ex lateral cuervo Pablo Zabaleta: “Es un héroe absoluto en Manchester y todos lo aman. Hasta la hinchada tiene una canción especial para él, y es uno más de nosotros. Habrá nacido en Argentina, pero ya es uno de nosotros, sin dudas”.

A pesar de la importancia que ganaron con el paso del tiempo las bandas que retrató, para Cummins no había en el momento un registro de la dimensión que podían llegar a tener: “Ni con Joy Division hubo mucho interés, inclusive después de la muerte de Ian Curtis. Tuvieron que pasar diez años para que eso ocurriera, porque diferentes generaciones citaban a su obra como una influencia. Cuando laburé con todos ellos, lo hice porque quería documentar lo que era para mí una escena alternativa”, explica.

Cummins trabajó para la prensa rockera británica hasta mediados de los ‘90, cuando el britpop se volvió el último coletazo de renovación musical de su país. Publicó durante 25 años en el NME, del que fue fotógrafo jefe durante una década. “La cultura digital redefinió la manera en la que la gente escucha música y también la observa. Las escenas surgieron porque salieron del underground, y eso no existe más. Si hubiera algo así, alguien tuitearía al respecto o lo pondría en YouTube, y en menos de un minuto dejaría de ser algo alternativo.” Y remata, para trazar las diferencias de época: “En 1977, si veías una foto de una banda en la NME y no vivías en Londres, tenías que esforzarte bastante para saber a qué sonaba esa banda. Hoy, en cambio, los grupos toman fotos del backstage o de sus ensayos y los suben a la red. Ya no hay más misterio”.

* Del lunes 17 de marzo al domingo 6 de abril en el Centro Cultural Borges, Viamonte 500.

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