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Jueves, 20 de marzo de 2014

EMISORES DE ROCK DESPUES DEL VERANO

¡Oh, eso que suena en la radio!

Vorterix y Rock & Pop, dos competidoras aliadas. Nacional Rock o la BBC local. Radio RQP y los clásicos, Radio LK
y la nerdencia. Mitos y leyendas que vienen, que van y que vuelven. Los diales y el streaming al rojo vivo.

 Por Federico Lisica

La temporada estival suele ser ruidosa para el mundo de las radios, aunque no se note estrictamente en el dial o en el streaming (uno y otro ya van juntos a la par, diría Pappo). Y las frecuencias de rock no son la excepción, más bien la norma. Esta parte del año sirve para que los capos de las estaciones limpien el aire, se envíen algunos programas al frío siberiano, se anuncie con gran pompa lo que vendrá y/o se confirmen traspasos de figuras. Por más de un motivo, el verano que acaba de terminar será recordado como uno de los más calentitos desde que en un estudio se apagara la luz roja, sonara una canción y a kilómetros de allí (pocos o cientos) ésta fuera la banda de sonido de la vida del oyente.

El tema de alta rotación de estos meses fue, sin dudas, el de la Rock & Pop (95.9) y sus nuevos dueños. Se trata de empresarios ligados al proyecto de Mario Pergolini en Vorterix (103.1), por lo que comenzó la tan mentada vuelta a Rock & Pop de quien fuera su figura más representativa por más de dos décadas. En realidad, el operativo retorno por ahora no fue para tanto: Pergolini ostenta el cargo de director general del grupo, mientras que Gustavo Olmedo es el nuevo director artístico de Rock & Pop (ver recuadro “El hombre de al lado”). “¿Vos decís por qué Mario no cerró Vorterix y se trajo todo acá?”, inquirió Olmedo, otrora conductor de Apagá la tele y Tiempos violentos, y contramaestre de Pergolini en los últimos tiempos de aire. El cimbronazo fue importante. Nunca mejor aplicado lo de “radio pasillo”. Porque esa FM, que hace buen tiempo dice ser “donde el rock vive”, pudo haber estado muy cerca de dejar de transmitir. “¿Cuántas radios tienen la mística de Rock & Pop?”, pregunta Olmedo en un momento de la entrevista con el NO. No hay necesidad de responder. Lo cual sirve para repensar la situación de otras radios rockeras y –¿por qué no?– del estado del rock business actual. ¿Cuán redituable en términos artísticos y comerciales es tener hoy una radio de rock?

Actitud, rumores y una sigla sugestiva

En esa tómbola en la que se ruedan nombres y proyectos de corta duración (por mencionar un caso, La Rocka), Actitud Rock (101.9) vino a suplantar en el dial a una FM “rock & fashion” como KSK Radio. Por su parte, una sintonía que ha logrado establecerse como referencia es sin dudas La Mega (98.3), que ahora vuelve a reorientar su grilla, del “puro rock nacional” hacia más de un género que no necesariamente se base en lo valvular o en estridencia alguna. Como reza un tuit que aún puede encontrarse: “La Mega debería cambiar su slogan a ‘puro reggae nacional’”. También está el rumor del eterno retorno de Kabul, lo cual no suena tan ilógico, ya que Daniel Grinbank podría volver a realizar conciertos y festivales (finalizado el acuerdo que firmó con la productora T4F). Pocos como él saben y conocen las herramientas que aúnan espectáculos y rotaciones, casi un mantra: para concentrar masividad se necesita la del tipo que puede proveer una radio.

“A nosotros nos está yendo muy bien, en el último semestre hemos crecido a full y casi sin haber hecho publicidad, sólo con el boca en boca: por suerte hemos tenido buena recepción con los músicos”, le dice al NO Pablo Glattstein, productor general de Radio RQP (97.1), una emisora de hits rockeros de todas las décadas, géneros afines y amplio de nacionalidades. ¿La receta? Lo dice su slogan: “La radio que pasa más música”. Hay algo felizmente anacrónico en la propuesta nacida hacia fines de 2012, y cuyo nombre alude a Quique Prosen, otro de la vieja guardia de Rock & Pop: “Seguimos trayendo discos de nuestras casas –apunta Glattstein–, no vamos por la figura sino por Deep Purple, AC/DC o Nirvana. Y hay un dato muy curioso: los estudios nos están marcando que somos la radio con más tiempo de escucha, los oyentes se quedan en promedio tres horas y media”. No deja de llamar la atención que una de las últimas apuestas en materia radial tenga que ver con una vuelta a las fuentes de la FM. Pasar música y presentarla. Al igual que en Blue (100.7), especialmente Blue Play, conducido por Jorge Casal, que deja brillar a las canciones.

Nacional, popular y digital

Ese mismo viaje, entre el futuro y pasado, impulsa a Nacional Rock (93.7). Una de las cartas fuertes que tiene este medio público para 2014 son sus Sesiones 93.7. “Son grabaciones al estilo BBC de altísima calidad, no salen en vivo y en directo, es un producto audiovisual para Internet que dura 24 minutos”, explica Federico Vázquez, su director. De yapa se aprovechan las instalaciones del edificio de la radio estatal (construida por los ingleses hace más de ocho décadas) para grabar y emitir, a partir de la colaboración con Taringa! Música, artistas que están en su radar. En este segmento ya pudo escucharse –y verse– a Utopians, Banda de Turistas y Las Diferencias. Seguirán Los Espíritus, Guauchos y Pablo Dacal. Otros puntales son las transmisiones de fútbol (“Aprovechamos ese lugar que ya no ocupa la Rock & Pop”, dice Vázquez) y reforzar la programación de piso. Sería equivocado señalar que todo está signado una línea hacia adelante. Ahí aparece Mapa genético, la sección de Eduardo Fabregat dentro de Territorio comanche, dedicada a desmenuzar todos los rincones, sean sonoros o sociales, de grandes discos del rock argentino (algo que el periodista, crítico de rock y editor de Página/12 también realiza en Rebeldes, soñadores y fugitivos, pero en la AM 750 y recorriendo todo el arco histórico del rock, fundamentalmente local). “No somos radio de nicho elitista, queremos expresar un movimiento cultural, rockero y joven, que no aparece en los medios tradicionales –expone Vázquez–. Como medio público miramos primero a lo que se hace acá. Es rock argentino, pero rock nuevo con el pasado, aunque no es chauvinista. Puede sonar The Clash, Skay vino a presentar su último disco, está La Hora Pulenta, que son los chicos del festival más jugoso en cuanto a lo nuevo: no es casual que estén acá.”

Si algo remarcan los entrevistados es que “la radio dejó de ser una antena y un micrófono”, y que “puede tener como competencia y a la vez como aliado a Grooveshark, Spotify o iTunes, que acaba de sacar una radio”, que “Facebook y Twitter son fundamentales para el rebote”. El horizonte entonces es la multiplataforma. Y ahí, en el medio, ese oyente atado a una FM que ya no es tal y que puede ser parte central del contenido como lo es en Gente sexy (Rock & Pop), a través de las redes sociales. Ningún ¿radioescucha? ¿seguidor? tan fiel como el del medio creado por Guillermo Marconi y que, de todos, es el que se adaptó sin tanta interferencia a la lógica 2.0. Ahí está el combo de podcasts, radios on line (Atomika, Pixie, Platano, La Rocker, Led), transmisiones vía streaming y apps comprobándolo. A veces, es cierto también, es la única vía de escucha.

Puede ser un programa que aglutine a la nerdencia como Fan, por Radio LK, o la posibilidad de captar una estación como Radio Universidad de La Plata (FM que propulsa a bandas de la zona y por cuestiones técnicas no podría sintonizarse más allá de la capital bonaerense). También son una constancia. Durante años, las radios musicales se signaron por la payola (neologismo que se refería al “pagar por sonar”) con las discográficas como directrices en las listas de los musicalizadores. Listas de temas que, como, dice Olmedo, hoy están en random. ¿Por qué? La respuesta, al lado.

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