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Jueves, 16 de octubre de 2014

Post Cromañón #3: Maxi Martina

 Por Luis Paz

¿Qué recordás de aquella noche?

–Tengo absolutamente presente que sonó mi teléfono y del otro lado mi familia preguntaba si estaba en el recital del incendio. Recuerdo mirar Crónica TV y llorar sin entender cómo se había generado ese caos. Pensé en mi amigo, con el que siempre íbamos a los shows, y me vi reflejado en esos pibes que deambulaban buscando con vida a los suyos. Recuerdo la cantidad de veces que estuve sentado en la vereda de Cemento o Die Schule y Chabán salía para hacernos entrar. Recuerdo, incluso hoy, la angustia en esa cena de fin de año.

¿De qué manera creés que afectó el trabajo de los músicos del under?

–Afectó en la estigmatización y caza de brujas de los lugares “chicos” (subrayo esta palabra) del rock como espacios potenciales para nuevas tragedias. Que quede claro: Cromañón no era un “barcito” como los cientos que se clausuraron luego. Era un gran lugar y sobre todo un gran entretejido de irresponsabilidades y corrupción. La decisión política de apostar al impacto mediático de las clausuras hizo que cerraran muchos espacios, y también muchos espacios especularon con ese “New Deal” (subrayo también) y subieron los costos para los shows, perjudicando a las bandas chicas, más que nada. Hoy llegamos a la triste paradoja de que un show de una banda chica en Capital tiene muchísimas más restricciones que uno del Indio Solari.

¿Considerás que lo que pasó originó alguna consecuencia positiva?

–La inversión que hubo en infraestructura de los lugares donde se puede tocar era necesaria, aunque hubiera sido positiva si no se hacía a través de clausuras y multas. Nunca estuve de acuerdo con las clausuras. Se deben fomentar los espacios culturales de la ciudad. No me parece mal que haya controles y que se cumplan ciertas normas, pero la ley debe contemplar la actualidad de cómo se organizan estos nuevos multiespacios donde se desarrolla la cultura contemporánea, y no sólo los del rock.

¿Alguna vez sentiste miedo en un show tuyo o ajeno después de Cromañón?

–Sí. En Iron Maiden en River, el año pasado. Una valla de contención de las que estaba justo en el centro, frente al escenario, estaba cediendo por la presión de la gente. El recital se interrumpió casi 30 minutos, con la banda sobre el escenario, mientras Dickinson pedía por favor que todos retrocedieran. Hablaba en inglés y nadie de la producción local lo tradujo. Igual, más miedo me da viajar en subte, tren o colectivo en hora pico. Ahí está el “Cromañón de la vida cotidiana” (subrayo). Cromañón sucedió en el rock, OK. Eso no significa que no se pueda repetir en otros ámbitos y que esos “otros ámbitos” no deban revisar cómo cuidan a los suyos y qué hacen para mejorar su calidad de vida.

¿Algo para agregar?

–Esta es una era “Post Cromañón” (subrayo), una era de colectivos artísticos y autogestión, de conciencia e independencia.

Cantante y guitarrista de Error Positivo, banda con la que en el post Cromañón publicó tres EP y un disco (están adelantando el segundo en su Bandcamp), dio más de 100 shows y organizó el ciclo Acústicos de Vinilo.

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Imagen: Cecilia Salas
 
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