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Jueves, 26 de junio de 2003

VUELVE EL GRAN SILENCIO

Cumbia recargada

Libres y locos. Así catalogaron a El Gran Silencio por aferrarse a la idea de retratar musicalmente la idiosincrasia del arrabal de su Monterrey natal. Recuerda Cano Hernández, voz y guitarra del grupo: “Aunque no nos interesaba, había quienes decían que lo que hacíamos estaba mal. El problema se presentaba en las estaciones de radio. ¿Dónde lo iban a poner? ¿Era rock o cumbia? Sólo reflejábamos nuestras influencias. Escuchábamos punk y al mismo tiempo a Los Corraleros de Majagual”.
Desde 1990, el quinteto regiomontano (gentilicio de los habitantes de su ciudad de origen) es el altoparlante de los cholos: los muchachos del barrio bravo. “Ellos se visten como los raperos de la costa oeste norteamericana, y bailan al son del vallenato y la cumbia. Sentimos que todo esto se estaba desaprovechado”, interpreta Cano. “Era considerado falso y vulgar. Hasta los mismos rockers lo descalificaban. Quisimos probar que no era así y nos abocamos a mostrar sus múltiples facetas. Se supuso que era una postura kitsch de nuestra parte. Pero allá ni siquiera se sabe lo que es eso.”
La mezcla de rock, hip hop, ska, reggae, dancehall y raggamuffin con expresiones sonoras de la región como el tex mex y, por sobre todo, con la cumbia y el vallenato –allí radica su principal característica– prosperó en una guisa de free style norteño. Super riddim internacional vol. 1, el nuevo disco de El Gran Silencio, era inicialmente un disco doble pero la situación económica mexicana los obligó a editarlo en dos partes. El primer volumen es contemplativo. El segundo, que saldrá en octubre, se comprometerá socialmente: “Dejamos las críticas para el próximo álbum”, asegura Tony. Sin distanciarse de sus anteriores cedés, Libres y locos (1999) y Chúntaros radio poder (2001), en esta nueva entrega se afincan en la electrónica, los ritmos jamaiquinos, el räi argelino y en el folklore provincial.
Desde 1997, Monterrey desarrolla el movimiento de rock más importante de México. Cobijados bajo la denominación de la Avanzada Regia, esta oleada la conforman grupos disímiles en estilos como Kinky, Zurdok, Cabrito Vudú, Plastilina Mosh y, por supuesto, El Gran Silencio. Lo único que las amasija es el arraigo por su ciudad. Tony aclara: “Todo está centralizado en la Capital. Por eso nos trazamos como meta ir a tocar allá como último lugar. Debido a la ausencia de ideas en un rock mexicano que estaba medio tieso, las discográficas se interesaron en los conjuntos regiomontanos. Pero no creemos en ella. Tenemos más de una década de trayectoria, y esa avanzada está sustentada por bandas muy nuevas. Fue una artimaña mercadotécnica más que otra cosa”.

YUMBER VERA ROJAS

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