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Jueves, 19 de febrero de 2015

LA EXPERIENCIA SUBMARINOATóMICO

Colectivo subacuático

El paso del blog a la fabricación de discos y la producción de fechas.

 Por Brian Majlin

Imbuidos de espíritu de época, de redes sociales, de financiamiento colectivo, de hacelo vos mismo, de la caída de la industria musical o, más preciso, de la falta de oportunidades para que los músicos se muestren en carne y hueso, pero al mismo tiempo la amplificación de sus historias y sonidos vía web, un grupo de amigos ideó un blog para subir información y compartir data sobre música casi como un grupo de melómanos filantrópicos: SubmarinoAtómico (submarinoatomico.com.ar).

Pero pronto notaron –dice Miguel Cocca, uno de ellos– que debían involucrarse más “en el mundo de la autogestión cultural” y comprendieron que no alcanzaba con el blog. “Primero porque blogs con recomendaciones ya había muchos y, segundo, porque empezamos a notar necesidades que tenían las bandas y que los medios o páginas especializadas no satisfacían”, explica.

De esa forma, con la idea simple de compartir música y dar difusión, avanzaron en una plataforma que dé apoyo a los artistas “en aquellas áreas que resultan más engorrosas o menos accesibles, permitiéndoles mantener su independencia”. Compartir el know how –e incluso hacer por ellos– sin quitarles el alma por ello. La web es la herramienta definida y se sostuvo, a priori, con financiamiento colectivo.

Consideraron que el sitio debía ser “una herramienta en donde los artistas pudieran mostrar su contenido más relevante de forma limpia y amigable para que sea más fácil acercarlo a la gente”. Una vez consumado el rol de difusores y de establecer una especie de red social de gente compartiendo músicos y bandas –con sus perfiles, podcasts con entrevistas y discos–, pasaron a producir fechas y material audiovisual. E incluso un programa radial –El show, que va por Radio Colmena– y la producción de un primer DVD sobre una de las doce fechas que organizaron en 2014.

Y llegó la propuesta más novedosa: ahora dan servicios de fabricación, distribución y venta de discos, además de merchandising. Son pagos, claro, pero las bandas acceden al soporte vía web y pueden hacerlo con mejores costos, o incluso para instalarse en Spotify e Itunes. SubmarinoAtómico no compite directamente con Bandcamp o el casi extinto MySpace –plataformas igualmente gratuitas–, pero los supera en servicios y propuestas.

“Creemos fuertemente que la música no se basa en quién te banque o cuánta espalda financiera tengas, sino en la calidad artística y del trabajo que uno le dedique”, dice Cocca sobre su filosofía. En esa marea democrática, de que todos tengan la oportunidad, se sumerge el Submarino.

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