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Jueves, 16 de julio de 2015

OTRO MAMBO, OTRA LOCURA

“No nos reprimimos nada”

Con alegría mestiza, cosecharon fans antes de sembrar discos.

 Por José Totah

Foto: Cecilia Salas

El lugar común es decir que, después de Cromañón, un montón de bandas se quedaron sin lugares para tocar y que, por eso, proliferaron formaciones acústicas, con guitarra criolla, cajón peruano, vientos y libertad para tocar en cualquier lado, sin enchufar. Los más cínicos, en cambio, dicen que Cromañón no tuvo nada que ver con la ondavaguización del under, a saber: el mito de los pibes que se juntan en Polonio a hacer fiaca y terminan escribiendo tremendas canciones, para después girar por Japón y enamorar al minerío. Quizá cabe preguntarse si existe algo así como un “post-Onda Vaga” cuando uno escucha grupos con la sonoridad de Otro Mambo.

“Nos comparan con ellos, con Alerta Pachuca, El Kuelgue, pero si escuchás los discos, te das cuenta de que cada cual tiene su identidad”, explican Javier Amuy e Ignacio Agosti, el cantante y el pianista de Otro Mambo, que sigue presentando Vaya con locura, su segundo álbum.

Lo curioso de esta banda es que hizo todo al revés y le viene saliendo bien. Arrancaron en 2010 tocando en locales de las zonas Norte y Oeste del Gran Buenos Aires y ya contaban miles de fans en Facebook y YouTube antes de tener un EP en la calle. Hasta pasaron por Groove y la gente ya se sabía los temas sin que estuvieran editados. Ahí fue que decidieron grabar Ahora o nunca (2012), con quince canciones que mezclaban rock, folk y reggae.

Quizás una de las mejores expresiones de la banda es un video grabado en el Polonio en el que hacen una versión acústica y con los pies en la arena de Mi semilla, de La Vela Puerca. Todos cantan y se arma una especie de fogón amiguero y sentimental, con dos guitarras, congas, cajón peruano y acordeón. “Nunca supimos contestar qué género hacemos. No nos reprimimos nada; tal vez por eso nuestro lema siempre fue que ‘si no te mueve es que no va’”, dice Agosti, que en uno de sus últimos viajes a Colombia descubrió, por ejemplo, lo buena que está la cumbia con acordeón. “Y eso que yo venía de Hurlingham, de Sumo y Divididos”, refuerza el pianista.

Otro Mambo lanzó su segundo disco a fines del año pasado, con shows en Niceto y Konex. Desde entonces compartió escenario con Las Pastillas del Abuelo, Onda Vaga y Babasónicos. “Ahora mismo paramos un poco con los recitales para reorganizarnos y armar la segunda mitad del año”, avisan.

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