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Jueves, 28 de enero de 2016

PASEN A VER EL MODERNO BARO D’EVEL

Liberté, animalité, fragilité

 Por Brian Majlin

El circo es una de las expresiones artísticas más antiguas, afincada en el imaginario popular con sus carpas, los animales y su especificidad itinerante. Su reconfiguración actual en una rama de lo dramatúrgico comenzó hace pocos años, con la experimentación de compañías como la franco catalana Baro d’Evel, compuesta por Blaï Mateu Trias y Camille Decourtye. En su expresión de circo contemporáneo, el grupo que hoy es sensación en festivales y espacios teatrales de Europa va de la mano de la danza, la improvisación, la acrobacia, el teatro. Y en ese limbo multidisciplinario recompone piezas anudadas en la reflexión acerca de la animalidad y el vínculo entre humanos y otros seres vivos. En Bèsties (agosto 2015), por ejemplo, indagaba en esa experiencia con varios caballos y pájaros.

En febrero llegarán por primera vez a Buenos Aires para la cuarta edición del Festival Temporada Alta (irá del 29/1 al 11/2 en Timbre4 y mechará obras de México, Uruguay, Chile y Argentina) con una versión acotada de la compañía, por la magnitud del viaje. Presentarán El vacío del otro, una experiencia física ligada específicamente a la vida de pareja y sus complejidades, según explica Mateu Trias.

“Ya no nos preguntamos si es circo o no. Podemos decirle al público que es un espectáculo íntimo trabajado con mezclas de lenguajes. El circo es uno más: conviven teatro, danza, acrobacia. Procedemos de escuelas de circo y por eso la etiqueta, pero tiene muy poco que ver con el circo antiguo.”

¿Es una renovación afianzada en el resto del mundo?

-Hay cada vez más lugar. En Francia y España tienen un circuito de lo que ahora se llama “circo contemporáneo”. Tiene muchos lenguajes diferentes y lo que hacemos es buscar a partir de esa multiplicidad, que nos permite incluirnos en circuitos de circo o teatro que ya existen. Y a la vez, a partir de la repercusión que tiene, el nuevo circo se mete en festivales de teatro y demás.

Las respuestas de Matieu Trias introducen al interlocutor en los conceptos y emblemas de Baro d’Evel. En sus búsquedas y obsesiones artísticas, que lo tornan referente dramatúrgico para nuevas camadas de teatristas, actores, bailarines, performers y más.

“El vacío del otro surge a partir de materiales ya existentes, dirigido con la temática de la pareja y el amor de dos individuos. Este espectáculo deja la temática de la animalidad oculta y se centra en la pareja”, explica el catalán y se excusa innecesariamente por su español: “Es que vivo hace años en Francia”.

¿En esa búsqueda del mundo íntimo y los vínculos choca con la virtualidad moderna?

-Al final somos críticos, pero no es que dejemos un mensaje explícito. Nos gusta que el tipo de circo o teatro que hacemos sea novedoso por la mezcla de lenguajes, y tratar sobre la fragilidad e intimidad de la Humanidad; sus emociones. Nuestra manera de criticar tiene que ver más con la forma de hacer las cosas, de dejar lugar a la emoción y la intuición, para aportar desde allí, y no en una postura explícita contra la virtualidad.

* El vacío del otro va el 10 y el 11/2 en Timbre4, México 3554. A las 21. Programación completa en www.timbre4.com/teatro.

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