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Jueves, 18 de febrero de 2016

LEJANO Y SALVAJE WEST

Kanye versus Kanye

Con The Life of Pablo, el rapero expande su ventaja.

 Por Facundo Enrique Soler

El ejercicio de disociar a Kanye West de Kanye West es complicado. The Life of Pablo, su séptimo disco, sobrevuela internet en estos días. Debería estar a la venta tras una campaña de marketing que incluyó revuelo en los medios, la presentación de la tercera temporada de la línea de ropa Yeezy y un montón de tuits al pedo. Pero el disco no llegó: al toque de aparecer en TIDAL, su creador decidió bajarlo porque “hay que arreglar Wolves”, que incluye la voz privilegiada de Frank Ocean.

El título del nuevo disco del artista masivo más interesante de este milenio cambió varias veces. Arrancó como So Help Me God, cambió a Swish, al toque fue rebautizado Waves y terminó como The Life of Pablo. Kanye desplegó todos sus trucos de aleteo durante esos cambios: se mandó la cagada de decir que el actor veterano Bill Cosby, con más de 35 cargos de abuso sexual encima, es inocente. Volvió a cargar contra Taylor Swift, refiriéndose a ella en Famous con un tono violento: “Siento que Taylor y yo tenemos chances de coger/ Hice famosa a esa perra”. Ni bien trascendieron las letras, Kanye salió a decir que hubo un común acuerdo con la cantante al respecto, pero de parte de ella hubo un comunicado desmintiendo todo.

Kanye no es un nene. Además de ser un genio adentro del estudio, entiende a la perfección qué quiere el público que engrosa sus más de 18 millones de seguidores en Twitter: ruido. No alcanza con lanzar discos increíbles como Yeezus (2013), una anomalía musical que genera adicción, o My Beautiful Dark Twisted Fantasy (2010), el mejor disco de hip hop de este siglo. Hay que hacer ruido mediático para mantener ese estándar que acostumbra Kim Kardashian, su esposa, una de las personas más mediatizadas del mundo.

Pero hay que sacar toda esa basura de TMZ de arriba de la mesa y escuchar con atención The Life of Pablo. Otro disco de Kanye, otro desafío para los oídos. Desde el arranque gospel con Ultralight Beam en compañía de Chance The Rapper vuelven esas grabaciones inconexas. En la lista de invitados están Rihanna (Famous), Kendrick Lamar (No More Parties in LA) y el actual crooner de todo acto sexual The Weeknd (FML). El noveno tema, I Love Kanye, es un freestyle a capella en el que rima una autobiografía fugaz de todo lo que sucedió desde que The College Dropout (2004) cambió el juego. El final, antes de una carcajada, dice: “Te amo como Kanye ama a Kanye”.

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