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Jueves, 4 de agosto de 2016

YOUTUBERS QUE METEN MIEDO

Seguidores del mal

Andrea Russet ideó Sickhouse, una de terror vacacional, vía Snapchat. Y el ulises webcam de Marina Joyce sigue sin aclararse.

 Por Facundo Enrique Soler

La fórmula más efectiva para generar suspenso no está más en un film de ciencia ficción, terror o acción. El condimento capaz de poner la piel de gallina mientras se evalúa la suerte del protagonista se instaló en las redes sociales. Desde Sickhouse, la primera película transmitida por Snapchat, hasta el extraño caso de Marina Joyce, una youtuber cuya suerte fueron descubriendo sus fans online.

¿Cómo es cuando el paradigma de tener miedo con una ficción está más ligado a darle follow a alguien? Andrea Russet nació en Indiana, Estados Unidos, y con solo 21 años es creadora de un canal de YouTube (GETTOxFABxFOREVER) con más de 2,5 millones de suscriptores que están al tanto de sus videítos sobre la vida: salir con un famoso, ponerse en pedo ante la cámara o sobrevivir al día de San Valentín soltera. El 29 de abril comenzó a publicar en Snapchat sobre lo que sería un finde largo con una amiga y dos amigos en las afueras de la ciudad. El medio millón de jóvenes que la siguen en esa red social no tenían idea de que estaban viendo Sickhouse, la primera película filmada en escenas de 10 segundos por medio de la app del fantasmita.

La cosa se iba de las manos cuando las vacaciones en tiempo real se ponían crudas ante presencias fantasmagóricas y situaciones tensas (sexo, violencia y miedo) entre los dos chicos y las dos chicas. Sus fans se asustaron y se expresaron en redes sociales por su seguridad, pero todo se calmó cuando se aclaró la movida. La versión final ahora puede verse en Vimeo abonando seis dólares.

La otra youtuber que generó suspenso del bueno en redes sociales fue Marina Joyce. Su nombre sonó seguido la semana pasada: sus fans rompieron internet con demostraciones de cómo los videos de su canal Raindropsx cambiaron en los últimos meses. Sus clips clásicos la mostraban efervescente dando tutoriales de maquillaje, en contraste a los últimos publicados, en los que se la ve tensa, perdida y nerviosa. Las pruebas publicadas por fans fueron más allá: encontraron videos en los que se le notan moretones, uno en el que aparece una escopeta en el fondo, y hasta pedidos de auxilio encriptados en el audio. Las teorías iban desde un novio golpeador que la sometía a subir videos contra su voluntad hasta una movida de ISIS para reclutar jóvenes británicos, que tuvo meme inmediato.

El misterio se disipó –hasta ahí– el miércoles antepasado, cuando la policía fue a visitarla y Marina salió a aclarar que estaba bien. Pero las dudas siguen: la youtuber hizo una transmisión en YouKnow para aclarar la situación y los fans volvieron a encontrar extraños pedidos de auxilio en las imágenes. Pura paranoia de los seguidores, movida de marketing (de pésimo gusto) o algo horrible en verdad, el caso de Joyce es uno de los más crudos en la historia de internet.

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