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Jueves, 13 de octubre de 2016

EN TU CABEZA HAY UN OVVOL

“Estamos para tocar frente al río”

El Gato de 107 Faunos, Lucius y Gusti de El mató armaron un ensamble transportable que vuela entre el folk espacial y la canción popular.

 Por Santiago Rial Ungaro

“No está bueno que te saquen”, justifica El Gato Javier Sisti Ripoll viendo en la pantalla cómo el delantero italiano Graziano Pellè le niega el saludo a su DT. Caprichoso y orgulloso, el líder de los adorables 107 Faunos, goleador amateur y uno de los ideólogos del sello platense Laptra, pide un 2x1 de cerveza para compartir con Lucius, coequiper en Ovvol, su nuevo proyecto: “Cuando nos conocimos, los dos estábamos trabados: yo no podía componer para los Faunos y cambiar de narrativa me inspiró”. Y admite Lucio: “Yo no tenía idea de quién era: es un tipo súper inquieto y talentoso... ¡el tema es encontrarlo!”.

Se conocieron en una excursión por el Río Santiago, al que Ovvol le dedicó una canción que marca el tono bucólico y pastoral del grupo. Gato: “Estar en una banda me sirve para comprometerme. Por mí los tiempos pueden ser infinitos: somos un par de pibes zapando un par de acordes hasta el cansancio”, describe la banda que completa Gusti, guitarrista de El mató a un policía motorizado.

Gato también rescata compartir la composición: Mi casa (basado en un poema de Florencia Cugat) o Ropas, tienen la gracia abstracta de un collage y un sonido que remite a Sonic Boom. “Eso es por Gusti: le dijimos que nos ayude a producir y se terminó sumando. Somos fans de Spacemen 3 y Spectrum y fuimos para ese lado, pero no es algo experimental: nos sentimos cómodos con eso. Estamos para tocar a la tarde o frente al río: esto es más transportable y no tan rockero, aunque me encanta el rock. Lo que me cansa de la música popular es la exigencia de que siempre tenés que sonar un poco rápido para que la gente mueva el piecito. Odio eso: me gusta la música muy tranquila y ambiental, es lo que escucho. Es fabuloso no sentirme como un animador.” El desafío ahora es hacer equilibrio entre los dos proyectos: “Tener dos bandas es una locura, pero esto también me destrabó con los Faunos. Pensaba que me iba a aburrir de tocar las canciones clásicas del grupo: pero son tus canciones, y si la gente te las pide…”.

Si bien lo interesante de Ovvol es salirse del estilo que de algún modo 107 Faunos (junto a El mató y Bestia Bebé) impusieron en la escena, el desparpajo del Gato fue clave en la formación de Laptra, paradigma ético y estético generacional: “Cuando arrancamos éramos un montón de pibes con un montón de iniciativas, pero muy dispersos. Al compartir algunos avances logísticos, además de lo artístico, creo que se generó la magia de lo grupal”, dice el autor de El imán de lo nuevo, hitazo de los Faunos que se convirtió en meme: “Es cierto que es un slogan que define el relato hegemónico juvenil contemporáneo: hay como cuatro programas de radio que se llaman así, simboliza eso y está bien, pero eso no necesariamente le sirve a la banda. Quizá el lugar que ocupamos en la cultura es irrelevante, pero elegir este camino y vivirlo con pasión es alucinante”.

* Jueves 13/10 en Galería Patio del Liceo, Vacío Editorial, Santa Fe 2720. las 20. Gratis.

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