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Jueves, 13 de octubre de 2016

AUTOSTOP #6: SELECCIóN DE KOSOVO

Balcanización del fútbol

Los últimos en querer emanciparse de Serbia también son los últimos en querer jugar un Mundial con tipos multipasaporte y sin cantar su himno.

 Por Juan Ignacio Provéndola

Todos los países que se desprendieron de la vieja Yugoslavia lo hicieron a los tiros. El primero fue Croacia, en 1991, y le siguieron Eslovenia, Macedonia, Bosnia-Herzegovina y Montenegro. Los Balcanes fueron escenario de una de las guerras más crueles que padeció la Humanidad. La consecuencia trágica de centenarios diferendos étnicos oprimidos durante años por el control de Belgrado. Serbia, país que heredó no sólo la vieja capital yugoslava sino también su núcleo político y cultural, debió aceptar la independencia de las naciones desprendidas pero guardó en cambio una férrea disidencia con el último de los territorios que quiso emanciparse del dominio serbio: Kosovo.

Aunque declaró su independencia en 2008, sólo 111 de los 193 países de la ONU se la reconocen a Kosovo. Argentina, como casi todo Latinoamérica, está entre quienes alzan la mano por la negativa. El fracaso en estos foros empujó entonces a los kosovares a buscar alternativas. Y así apareció el fútbol, primero con una liga (llamada Vala) y luego con la Federación Nacional.

La FIFA habilitó a Kosovo en 2012, aunque una protesta serbia obligó a acotar el permiso futbolístico sólo a juveniles, clubes y mujeres. Dos años después, la autorización se hizo extensiva a la selección mayor, aunque con la prescripción de entonar el himno e izar la bandera.

El debut oficial se produjo el mes pasado, cuando igualó 1-1 con Finlandia en el inicio de las eliminatorias europeas para el Mundial de Rusia 2018. La FIFA había autorizado a los 16 jugadores apenas 12 horas antes del partido: en su mayoría kosovares exiliados en otros países o extranjeros hijos de desterrados. Como Berisha, que nació en Suecia y jugó para Noruega. O casos insólitos como el de Januzaj, que antes estuvo en la selección belga y además tiene pasaporte de Serbia, Albania, Turquía e Inglaterra.

La actividad se reanudó el fin de semana pasado con resultados desalentadores: 0-3 con Ucrania y 0-6 con Croacia. En éste último derby balcánico, jugado en la vecina Albania porque Kosovo tiene estadio habilitado, ambas hinchadas se unieron para cantar en contra de Serbia. Aunque los resultados no acompañan, Kosovo va tejiendo su propio folclore en el fútbol mientras espera que la FIFA le habilite nuevos jugadores. Y que, en una de ésas, además les permita cantar el himno y exhibir su bandera.

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