no

Jueves, 10 de noviembre de 2016

VISITANDO LA OTRA VIDA NOCTURNA DE KURT VILE

“Un joven con la voz de un alma antigua”

Así definió la benemérita Kim Gordon al trovador pelilargo que volverá a tocar en Argentina con un disco comprometido y con espíritu funky luego del que puso a toda su familia en gira permanente.

 Por Facundo Enrique Soler

Foto: Marina Chavez

“A este punto de la historia, me aconsejan que por favor no me corte el pelo”, le dice Kurt Vile al NO con la seriedad que su extensa cabellera amerita. “Lo tengo así de largo desde 2005, la última vez que me lo corté parecía un payaso.” La melena del cantautor nacido y criado en Filadelfia es uno de sus sellos característicos, junto a su figura lunga y esa voz melancólica con la que entona canciones sobre misticismo, carreteras, salvación y parajes olvidados. “Me cabe lo raro, sabrás entender”, se excusa por teléfono desde Hawaii, donde continúa su gira presentando b’lieve i’m going down, el disco que sacó el año pasado, su mejor y más comprometida obra, con la que se sumergió aún más en las sombras de Smoke Ring for My Halo (2011) y Wakin on a Pretty Daze (2013).

Su vida cambió rotundamente desde la última vez que visitó Argentina, junto a Thurston Moore, en 2012. Entonces era menos conocido y llamaba la atención su aspecto de dejadez a la hora de gritar sus temas ruteros y rasgar su guitarra Jazzmaster. “Mucha gente flashea con que estoy totalmente duro cuando me ven arriba de un escenario. Sucede cuando toco, puedo ir a cualquier lado y dar esa sensación. Nada que ver.”

El hit que hace unos años lo acercó a Buenos Aires es sin duda Baby’s Arms, dedicado a su primera hija, quien luego recibió una bendición en el video de Wakin on a Pretty Day, en una bizarra pasada de posta. El arco familiar Vile se expandió con una niña más y ahora, junto a su esposa Suzanne, son una familia que vive de gira. “Antes era más jodido porque no sabía qué iba a suceder, ahora el sueldo cambió y puedo bancar a toda mi familia”, dice. Y detalla la educación de sus nenas: “No van a una escuela regular, les enseñamos en casa y cuando podemos giramos todos juntos. Ya conocen Nueva Zelanda, Australia, Noruega, Islandia y ahora estamos en Hawaii. Aman la música y muestran interés, inclusive arman sus canciones. Es adorable.”

b’lieve i’m going down llegó el año pasado y, respetando la lógica de la discografía de Vile, tiene su propia geografía: el desierto. En Smoke Ring for My Halo hacía odas a la carretera y en Wakin on a Pretty Daze se perdía en las manzanas del barrio que lo vio crecer. La excusa de ir a los parajes de arena y sol fue el contacto que tuvo con Tinariwen, banda argelina con la que compartió varias zapadas y horas de estudio. “Aprendí muchas técnicas de ellos, tienen esa cosa hipnótica en su música que me resulta genial”, resume sobre su banda favorita para ver en vivo.

El paisaje que veía en Joshua Tree, el parque nacional californiano en el que está el estudio Rancho de la Luna, también fue un detonante. “La combinación que tiene ese lugar con el desierto es increíble, algo místico. Tenía una conexión que no podía creer.” El resto se grabó entre Brooklyn y Athens, Georgia, y llegó por medio del sello Matador y fue amadrinado por Kim Gordon, que lo describió como “un joven con una voz de alma antigua en la edad del todo digital transformándose en algo más”.

Las melodías que Vile acostumbra explotar se encasillan entre el folk y el rock country pero las canciones de b’lieve i’m going down tienen unos tintes más funk, en parte por como agrupa las palabras de su voz y por ciertos detalles de los ritmos. “Hay un par de cosas funky que salieron de la nada, sobre todo desde los teclados y alguna percusión. De alguna manera, pienso las cosas en clave funky”, resume y detalla que Lost My Head There, una de las partes más interesantes del disco, es un ejemplo.

Otra variante del sexto disco de Vile es esa onda nocturna que tiene del primer al último tema y no es ninguna casualidad: casi todos las piezas fueron grabadas después de la medianoche. Cuando todos se iban a dormir, el cantante se calzaba la viola y empezaba a componer y apretar rec. “Lo grabamos casi todo de noche, en muchas ocasiones sentía sueño y me costaba discernir en la fina línea entre estar grabando y estar soñando”, rememora Kurt. “Tengo problemas para dormir, hay una parte de mí que siempre quiere que esté despierto porque mi mente viaje inclusive cuando duermo.”

* Domingo 13/11 en Music Wins 2016, Tecnópolis, General Paz y Constituyentes. A las 16.55.

Compartir: 

Twitter
 

 
NO
 indice

Logo de Página/12

© 2000-2019 www.pagina12.com.ar | República Argentina | Política de privacidad | Todos los Derechos Reservados

Sitio desarrollado con software libre GNU/Linux.