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Jueves, 30 de noviembre de 2006

LA BANDA QUE NUNCA VAS A ESCUCHAR › LA BANDA QUE NUNCA VAS A ESCUCHAR

Hoy: Sex Pensas, punk de departamento *

 Por Javier Aguirre

Los rockers de hoy están cada vez más lejos de aquel sesentoso ideal hippón de la vida mirando las estrellas, entre los árboles, pregonando paz y amor, recolectando hongos alucinógenos y mimando ovejas hembra. En el tramo final del 2006, el músico de rock es otra de las tantas víctimas del hacinamiento de las metrópolis, y por tanto, en su inmensa mayoría, vive mirando el pulmón de manzana, entre los postes de luz, pregonando para que el vecino baje la cumbia, bebiendo cerveza hasta tener alucinaciones y mimando cucarachas hembra.

Esa alienación urbana puede ser, sin embargo, un motor de inspiración, que eche su humo —negro y grasiento— sobre el corazón de jóvenes artistas. Ahí está el mejor ejemplo: los Sex Pensas, cuarteto de punk cuyos integrantes vivieron toda su vida en monoambientes, laterales, poco luminosos y sin balcón; viene a redoblar la apuesta de Los Violadores, que interpretaron el recordado Pogo en el ascensor. Su único álbum, Nevermind the Portero Eléctrico, es una verdadera obra conceptual que gira en torno de las problemáticas de los edificios. En sus canciones ellos desgranan su febril crítica punk a la realidad del departamento, como lo prueba el hiperveloz Anarquía en la reunión de consorcio, cuya letra, inclemente, dispara una letanía capaz de estremecer a cualquiera que viva en una torre: “El administrador es el Anticristo./ El service del ascensor es el Anticristo./ El gasista es el Anticristo./ El consejo de propietarios es el Anticristo”, enumera; y es difícil no creerlo.

Pero entre tanta furia hay —ah, el punk— espacio para cierto romanticismo, como la balada Bolsa negra, en la que el vocalista Efraín Cinerador confiesa su amor (no correspondido) por la vecina regordeta del departamento de al lado, que todas las noches lleva al incinerador una enorme bolsa de consorcio, que se convierte en sinónimo de pasión: “Si huelo residuos, o caca de gato;/ sobras de comida, vómito de arroz,/ disfruto en silencio el perfume ingrato/ porque la basura me recuerda a vos”.

* Cualquier parecido con la realidad, no merece hacerse malasangre.

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