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Jueves, 9 de noviembre de 2006

AGUAS (RE) FUERTES

El aguijón

 Por Javier Aguirre

El ecologista que todos llevamos dentro hace que cualquier animalito resulte tierno y querible cuando vemos sus hábitos a través de la seguridad de los documentales de Animal Planet o Discovery (bueno, casi cualquier animalito; ya no pasa eso con las mantarrayas, gracias a la inseguridad de los documentales del Cazador de cocodrilos). Distinto es cuando la fauna salvaje nos presenta sus credenciales, con toda su ternura, en la puerta de casa. El portero, con la dureza propia de quien lleva ocho años dividiendo su tiempo entre las tareas como encargado del edificio y las tareas como guitarrista de una banda de hardcore, no demuestra miedo. “El hardcore te templa”, me dice. Y responsabiliza por la presencia de las pequeñas criaturas a una casa abandonada que están demoliendo, acá a mitad de cuadra, para hacer una torre. Los bichos en cuestión son alacranes, viven en los barrios de Almagro y Caballito, y tuvieron su momento de fama hace unos meses, cuando protagonizaron el “Bloque del Horror” en los noticieros, justo entre las declaraciones de Kirchner y el compacto de goles. Y ahí está un alacrancito porteño, tanguero, chiquitito, ¿mortal? Camina rapidito por las baldosas, con el aguijón mirando al Sudeste. El señor rengo del octavo no le dice alacrán sino escorpión; alguien aporta que es de la familia de las arañas (el alacrán/escorpión, no el señor rengo). El portero revienta el problema con un pisotón de bota de goma, y luego, con la calma de un solo de viola hardcore, me asegura con voz docente que “los alacranes no trepan, sólo caminan”, así que todos los que vivimos del primer piso para arriba estamos a salvo. Vamos, carajo. Pero cuidado: estamos apenas a metros de estaciones de los subtes A y B. O sea que si estos simpáticos vecinitos venenosos saben usar las escaleras mecánicas, en quince o veinte minutos puede haber alacranes en cualquier lugar de la ciudad. Y si llegan a Retiro, Plaza Miserere o Constitución y combinan con un tren; en una hora están en cualquier lugar del GBA. ¿Cuánto costará un buen par de botas?

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