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Domingo, 28 de agosto de 2016

SALI

A BEBER

 Por Sebastián Laffaye

BROCHAS Y TRAGOS

Una hermosa casona en el casco histórico de San Isidro alberga la nueva sucursal del Salón Berlín, la mítica peluquería que desde hace más de una década atiende barbas y cabezas en Palermo. Se trata de una esquina arbolada y de poco tránsito, con pequeño jardín ideal para la primavera que preanuncia agosto. En la planta baja domina la madera, con el salón de corte principal. Pero es la escalera que lleva a la segunda planta la que oculta la sorpresa: una barra capaz de competir (y ganar) frente a la de muchos bares de coctelería, tanto por el surtido de bebidas y herramientas, como por la atención y conocimiento profesional que demuestran sus bartenders e ideólogos, los reconocidos Lucas López Dávalos y Charly Aguinsky.

Al fondo, jóvenes maestros de tijeras y navajas trabajan bigotes y cabezas, mientras que el lado opuesto del salón lo preside la barra de mármol y madera. Durante la mañana salen mayormente cafés y limonadas; la tarde habilita los primeros cócteles que ganan en intensidad a medida que avanzan las horas. Los sábados, claro, todo se activa más temprano.

La casa propone algunas recetas clásicas (Dry Martini, Americano o Cinzano con soda) para distintos momentos del día, y una sección dedicada al Negroni, que va desde el clásico a dos versiones infusionadas (con semillas de cacao o con café), también disponibles para llevar a casa embotelladas. Pronto, prometen, habrá carta con recetas de autor.

A la rigurosa preparación de los cócteles (todos entre $100 y $120), se suma un gran trabajo de producción, que se percibe en cada detalle. Desde los bloques de hielo (que tallan a medida del vaso) completamente traslúcidos a las deliciosas rodajas de frutas disecadas, todo preparado in situ. Además, si la espera para el corte o rasurado se vuelve tediosa, el salón fumador permite amenizar con un ron y un cigarro cubano.

Retocarse la barba, cortarse el pelo: toda excusa es válida a la hora de beber un cóctel bien hecho.

El Salón Berlín de San Isidro queda en Leandro N. Alem 587, San Isidro. Teléfono: 3340-2171. Horario de atención: lunes a sábado de 10 a 20.


TIEMPO DE VINOS

Con algo más de dos años de vida, Ser y Tiempo apunta a un segmento que todavía no ha sido totalmente explotado en la gastronomía porteña: la venta del vino por copas. Se trata de un local de buen tamaño, con un enorme ventanal sobre la calle Honduras, casi totalmente despojado. Luces tenues en un ambiente cálido, con mesas convenientemente separadas, aunque también hay espacio para lo que prefieren arrebujarse en un sillón o compartir mesa en grupos grandes. Destaca la enorme cava vidriada que alberga una interesante variedad de botellas, casi en su totalidad provenientes de bodegas de producciones pequeñas, dejando en claro que no se compite con la góndola habitual.

La modalidad es simple y directa: todas las semanas la casa elige cinco vinos que se servirán a modo de degustación (tres o cinco copas, a $190 o $250 respectivamente). Si la idea es ir por una botella, un exhibidor en la entrada ofrece un resumen de la variedad disponible en la cava. A amigables precios de vinoteca, se puede beber en el lugar un Caelum ($180) o el Semillon de Hulk ($190). Estirando algo más la billetera, hay botellas que merecen darse un gusto, para lo cual se puede explorar dentro de la cava.

La comida, sencilla y contudente, acompaña correctamente. Se puede comenzar por las empanadas de la casa ($75), aunque lo ideal es ir por las bruschettas ($95 a $110) de pan tostado e ingredientes clásicos bien preparados. La burrata se sirve entera, con un jamón crudo correcto y buen aceite de oliva. Para destacar, las sartenes de hierro que llegan a la mesa bien quemantes, con chorizos en larga cocción a la sidra ($120), también disponible en versiones de mar o con hongos de pino.

Otra buena idea es la tabla de quesos estacionados ($250). Completan la oferta algunas pastas, dos risotti y carnes en cocciones largas que piden tintos de buen cuerpo y una noche fría.

Como país de vinos, en Buenos Aires debería haber cientos de wine bars. No hay tantos; pero Ser y Tiempo marca un camino posible.

Ser y Tiempo queda en Gorriti 5910. Teléfono: 4774-3958. Horario de atención: martes a domingos, de 18 al cierre.


CHORIPAN Y BIRRA

A metros de la Plaza de Serrano, y detrás de una fachada que no llama la atención, a las seis de la tarde abren puntuales las puertas de un pequeño garaje dedicado a la cerveza: El Club Bar. A modo de kiosco, decoran el diminuto (y colorido) espacio apenas unas banquetas y botellas en las estanterías, ya que lo importante está detrás de la barra: 8 canillas ($70 la pinta, $50 la media, con dos pintas a $100 hasta las 23) con diferentes estilos de cerveza, que van rotando: stout de Berlina, Indian Pale Ale de Gambrinus o una Golden Ale con el amargor justo son algunos de los ejemplos. Hasta aquí, un punto ideal para beber casi en la vereda, al paso.

Pero hay mucho más: lo que a priori parece un local mínimo, esconde una puerta que se abre a un segundo ambiente con otra barra y tres canillas más, que da lugar a un gran salón presidido por estufa a leña (en el que suena rock a buen volumen) y a un patio arbolado con parrilla encendida, de donde sale la necesaria comida. A cargo de las brasas, un parrillero de la Banda Oriental prepara buenos sándwiches de bife de chorizo ($100, con papas fritas), con el pan tostado y la carne fileteada para facilitar la tarea de comer con las manos. También, ofrecen bocadillos de pechuga de pollo, de bondiola y uno vegetariano, además de pizzas ($80 a $100), hamburguesas y, obligado, un choripán.

En la planta alta hay un salón privado para 8 a 12 personas y sistema de audio propio que se puede cerrar a pedido. Pero la estrella del lugar será sin dudas la hermosa terraza al aire libre, que en breve estará habilitada, donde espera otra barra y tres canillas más, lo que hace un total de envidiables 14 cervezas tiradas disponibles.

El Club aúna en un mismo espacio varias pasiones locales: buena música, variedad de cervezas, sabores de la parrilla. Un combo imbatible, y algo escondido, en pleno polo gastronómico de Palermo. Si a esto se suman los precios amigables, la ecuación cierra por todos lados.

El Club Bar queda en Honduras 5028. Horario de atención: domingo, lunes, miércoles y jueves de 18 a 2; viernes y sábado de 18 a 4.

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