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Domingo, 9 de septiembre de 2007

SALí

A tomar

 Por Julieta Goldman

Pociones mágicas

Un bar de tragos cuya carta incluye la mixología molecular (sic).

En una antigua casona de Palermo resuena a tempranas horas de la noche un tema de Michael Jackson remixado. Camareras de pollerita corta desfilan con bandejas de sushi y tragos multicolores que largan humito, como cuando se tira agua sobre hielo seco, y que más que tragos parecen pócimas. Es la noche inagural de Mixology, un nuevo espacio donde la bebida es la reina del lugar y la comida juega casi de visitante.

Una barra con más de 250 espirituosas y rarezas de todo el mundo pueden verse en una pared que luce siete estantes decorados con botellas alcohólicas de todos los colores y volúmenes. Gin, vodkas, piscos, whiskies, licores y hasta bebidas incunables, difíciles de conseguir en la Buenos Aires post devaluación. Ahora, ¿cómo hará el barman para llegar hasta la botella más lejana cuando los bebedores estén en el momento de mayor demanda?

Mixology no es un bar cualquiera. Los tragos están más cerca de parecerse a experimentos de laboratorio que a cualquier otra cosa. De los vasos y copas sale humo líquido y la consistencia es extraña. Es que Daniel Avellaneda, uno de los tres socios del bar, se encargó de armar una carta incluyendo mixología molecular, una de las últimas tendencias mundiales de coctelería, según los entendidos. Tragos a base de nitrógeno, hidrógeno y espuma molecular generan nuevas texturas y sabores en la bebida. El Mojito molecular, por ejemplo, lleva ron, NO2, menta fresca, menta glacial y lima CO2. Otro de los hits del lugar es La pócima, con champagne, CO2, licor y energy drink. Para aquellos que no se dejan seducir por tanta innovación se puede beber cualquier trago de coctelería clásica, perlitas de whisky que se degustan en boca como un caramelo o tragos de alta coctelería como el She’s, con Baileys, té de jazmín, syrup de rosas y cítricos. Además, en caso de posible e inminente borrachera, se sirven rolls de sushi para evitar cualquier contratiempo etílico. En caso contrario, no habrá un sillón donde acomodarse y caer rendido. Sólo algunas mesas altas con banquetas o puffs con mesitas bajas.

Mixology queda en El Salvador 5090 esq. Uriarte. Abre de martes a sábados desde las 20.30. horas.


Convidarse unos sakes

Una barra especializada en la tradicional bebida

Sake es una palabra japonesa que significa bebida alcohólica. El mismo vocablo, pero con acento, quiere decir salmón. La primera se refiere a un tipo de bebida alcohólica japonesa, preparada a partir del fermento del grano de arroz. Su historia aún no está documentada y existen múltiples leyendas sobre su creación. Pero al menos puede afirmarse que cuanto más pulido es el grano más premium es su calidad, que es servido en cuencos, que tiene una graduación alcohólica de 15 por ciento y que viene en hermosas botellas de diseño simple y delicado, perfecto objeto de colección.

Moshimoshi, el restaurante de sushi y comida asiática, acaba de renovar su propuesta recibiendo al mes de la primavera con una barra especializada en variedades de sake y coctelería a base de esta bebida. En la espaciosa terraza del lugar funciona un Saké Bar, especialidad poco frecuente en la Argentina. Desde hace tres meses, la nueva barra con jardín zen incluido cuenta con siete variedades de sakés importados de Japón y propone una fusión entre productos americanos y la bebida japonesa, con la coctelería clásica. Por suerte está Dana Moreno, bartender del lugar, que llega en el momento justo para recomendar y explicar algunos detalles de este vino de arroz de características disímiles, algunos más secos, frutales, dulces, astringentes, suaves, florales y hasta hay uno con laminitas de oro. Para el curioso o el indeciso se realizan degustaciones sake. Los cocktails están preparados a base de tres bebidas mágicas: el propio sake, el shochu (vodka destilado a base de papa) y el choia (un licor de ciruelas). Después son mezcladas con todo tipo de semillas, especias y frutas como mango, papaya, guayaba y ananá. Muy recomendable el Harumi (sake, té de jazmín, jugo de manzanas, miel y menta) y el Shori (shochu, maracuyá, limas y almíbar de canela). Se pueden acompañar los aperitivos con algunas de las tantas opciones de la carta de comida, que es fresca, natural y de sabores variados, pasando por la cocina india, vietnamita, thai y japonesa. Silva Morizono, madama y anfitriona de Moshimoshi, autoriza y promueve el finger food en todos los casos. Por una noche, adiós al tenedor.

Moshimoshi queda en Ortega y Gasset 1707, piso 1º. De martes a domingo, de las 20 al cierre. Teléfono: 4772-2005.

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