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Domingo, 22 de noviembre de 2009

DVD > THE PUNISHER, EL SUPERHéROE MáS VIOLENTO

Tres castigos para Marvel

The Punisher es el único superhéroe de la Marvel que nunca tuvo ningún superpoder. Y sin embargo es el más violento, tal vez por haber nacido en 1974 como respuesta a justicieros urbanos como Harry el Sucio de Clint Eastwood y el impresentable Vengador Anónimo de Charles Bronson. Sin embargo, sus adaptaciones al cine suelen ser un fracaso. Ahora lo intenta por tercera vez, y dirigido por una mujer que fue campeona de karate y ya estuvo nominada al Oscar.

 Por Alfredo Garcia

A esta altura se podría pensar que toda película inspirada en alguna historieta de Marvel Comics es un fenómeno de taquilla seguro. Y en general suele ser así.

Sin embargo hay una excepción: The Punisher, un personaje con el que Marvel viene insistiendo desde hace 20 años, en tres intentos que arrancan en 1989 y que, valga la redundancia, se están convirtiendo en una especie de castigo para la misma usina de éxitos como Iron Man, los X Men o el Hombre Araña. Lo que no implica que cada uno de estos tres films (uno de 1989, otro del 2004 y el flamante, The Punisher: War Zone, que acaba de ser lanzado en dvd) no dejen de tener un atractivo especial para los fans del género.

Probablemente el problema esté relacionado con las características de este antihéroe distinto a las demás creaciones de la Marvel. En un universo de personajes llenos de poderes especiales surgidos de las mutaciones más variadas, The Punisher (“El Castigador”) nunca tuvo ningún superpoder, y sin embargo quizá sea el más violento de todos. Creado en 1974, en The Punisher tal vez haya sido una respuesta de la Marvel a la moda de justicieros urbanos como el Dirty Harry de Clint Eastwood y el impresentable Vengador Anónimo de la interminable serie de films con Charles Bronson.

La historia de Frank Castle es sencilla. Unos mafiosos exterminan a toda su familia y lo dan por muerto. El sobrevive por milagro, adopta su nueva y atormentada personalidad de The Punisher –con una calavera como emblema– y se dedica a exterminar sistemáticamente a todos los miembros de la Cosa Nostra, uno por uno, hasta que los cadáveres se apilan por docenas.

Obviamente las contradicciones morales de este héroe que se parece demasiado a los asesinos que combate están marcadas por el estilo ingenuo y minimalista característico de Marvel, pero de todos modos tal festival de ultraviolencia e inevitable incorrección política necesariamente plantea varios dilemas al ser adaptada del papel al celuloide.

En la primera y hoy semiolvidada The Punisher de 1989, Dolph Lundgren era una especie de psicópata con la mirada ida como en un permanente trance hipnótico-homicida. El film empezaba con un noticiero que afirmaba que El Castigador ya había liquidado a 125 mafiosos, y luego el guión intentaba humanizar al temible personaje enviándolo al rescate de un grupo de niños secuestrados por unos yakuzas liderados por una villana extremadamente perversa. Producida por la entonces ex empresa de Roger Corman New World Pictures, ese primer Punisher era una película clase B con buenos actores como Louis Gosset Jr. y Jeroen Krabbe mezclados en diálogos imposibles y algunas escenas de acción especialmente creativas, incluyendo homenajes al cine de samurais que por momentos podrían verse como un antecedente del Tarantino de Kill Bill. Pero más allá de que sus puntos fuertes podrían convertirla en un film de culto, el resultado era muy desparejo y no ayudó a que su realizador, Mark Goldblatt (compaginador de James Cameron y Paul Verhoeven), continuara su carrera como director.

Pasaron los años, vinieron los grandes éxitos de la Marvel en Hollywood y Stan Lee decidió que El Castigador merecía otro intento. Con un presupuesto de alrededor de 40 millones de dólares, un villano de lujo como John Travolta y un muy buen actor, Thomas Jane, en el papel principal, The Punisher modelo 2004 contaba la historia desde el principio, con una memorable y electrizante secuencia de la masacre de toda la familia de Frank Castle, incluyendo esta vez también a su padre (Roy Scheider). El tono realista de esta escena inicial la vuelve algo único entre todas las adaptaciones de las historietas de Marvel al cine, aunque luego la película iba tomando el estilo más fantástico y distorsionado que se espera de un cómic filmado. Este debut como director de Jonathan Hensleigh (guionista de Duro de matar 3 y Armageddon) es una sólida adaptación del cómic, que tal vez peque de tomarse demasiado en serio a sí misma.

Algo que no sucede con la tercera película de esta saga, The Punisher: War Zone, que realmente lleva el gore a niveles pocas veces vistos en una película inspirada en una historieta. Interpretado por Ray Stevenson, Frank Castle empieza a tener dudas sobre sus masacres cuando por error, en medio de uno de sus frenéticos tiroteos, liquida a un policía heroico, honesto y padre de familia. De cualquier manera, sus dudas no le impiden aniquilar varias docenas de maleantes de las maneras más espantosas que se puedan imaginar. Un hallazgo de esta nueva Punisher es el archivillano Jigsaw (Dominic West), un mafioso que alguna vez fue guapo pero que gracias al Castigador terminó con el rostro convertido en un horripilante rompecabezas de carne.

Una curiosidad: este verdadero hito, adaptación ultraviolenta de una historieta, está dirigido por una mujer, la alemana Lexi Alexander, que fue campeona de karate y kickboxing antes de dirigir films como Hooligans (2005), crudo retrato de la violencia en el fútbol (también fue nominada al Oscar por su cortometraje John Flynton). Como le ha pasado a veces a Kathryn Bigelow, esta directora parece tener un talento especial para llevar la violencia caricaturesca y el humor negro al límite, pero no para lograr que el gran público –y buena parte de la crítica– se entusiasme con sus visiones dantescas: The Punisher War Zone fue un fracaso en la taquilla. Lo que no significa que alguien tan terco como Stan Lee no vaya a insistir por cuarta vez con El Castigador en el momento menos pensado.

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