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Domingo, 6 de diciembre de 2009

UN ARTISTA ELIGE SU OBRA FAVORITA: LE GALOP DE DAISY, DE EADWEARD MUYBRIDGE, POR YAMANDU RODRIGUEZ

Un galope suspendido

 Por Yamandú Rodríguez

A Eadweard Muybridge lo descubrí de forma tangencial cuando estaba por finalizar mi paso por la Escuela de Artes Visuales Martín Malharro: el profesor de dibujo nos llevó a ver un video sobre la obra de Francis Bacon, un material muy intenso, en donde el artista mostraba, entre otras cosas, su taller. Se observaba entonces unas paredes abigarradas de capas sucesivas de pintura, donde al parecer limpiaba su paleta y los pinceles, depositando sus sobrantes de pintura y, entre esos restos, había pegadas unas fotos que me llamaron la atención y que él usaba de referencia para algunas de sus pinturas. Eran una especie de secuencias progresivas de situaciones en movimiento, había luchadores de catch en precarios rings, animales y atletas. Todas tenían una impronta de baja calidad, como si fuesen fotocopias, o fotos en blanco y negro muy antiguas. Presté atención y leí en el subtitulado del video el nombre del autor cuando Bacon lo nombró: Eadweard Muybridge.

Al terminar la clase me fui a la biblioteca de la escuela, no había Internet por esa época, así que fue un rato largo de buscar hasta que encontré una foto muy pequeña en un costado de un libro de historia de la fotografía: la secuencia de los caballos en movimiento.

Leyendo allí me enteré de cómo con esa secuencia fotográfica se había develado y resuelto un misterio que estaba generando controversias entre dos grupos antagonistas: uno sostenía que había un instante, durante el galope, en el que el caballo no apoyaba ningún casco en el suelo y el otro afirmaba lo contrario. Generaciones enteras de dibujantes, ilustradores y pintores habían retratado movimientos imposibles de las patas de los caballos, que distaban mucho de lo que sucedía en realidad.

Muybridge fue contratado en 1872 por el primer grupo, el que creía que durante un instante el caballo no pisaba el suelo, para tratar de comprobar sus ideas. Luego de varios años y muchas pruebas mecánicas y técnicas, con cámaras, procedimientos y placas de negativos distintas, Eadweard Muybridge comprobó que había un instante en el cual el caballo no apoyaba ninguna pata en el suelo y quedaba suspendido en el aire. En uno de los primeros experimentos pidió a los vecinos de un hipódromo donde estaban fotografiando, que llevaran sus sábanas blancas, para usarlas de fondo, mientras el caballo corría. El último intento, con el que finalmente tuvo éxito, fue realizado en 1878 y resulta el más fascinante: tres líneas de 24 cámaras cada una, dispuestas a lo largo de una pista de 40 metros, iban trabajando sincronizadas de a tres cámaras al mismo tiempo en distintos ángulos y los obturadores eran activados mediante la rotura de unos hilos atravesados a medida que el caballo pasaba. En poco más de un segundo, se logró la famosa secuencia fotográfica.

Luego de leer esto le pedí el libro a la bibliotecaria y fotocopié y amplié la secuencia, que pegué en una pared de mi improvisado taller de estudiante y aún tengo guardada amarillenta dentro de una carpeta.

Haber accedido a este material a través del documental de la vida de Francis Bacon fue el inicio de un acercamiento cada vez más fuerte a la fotografía en mi forma de trabajo y del alejamiento progresivo de la pintura.

En poco tiempo, conseguí más material en libros y revistas viejas y empecé a realizar mis propias secuencias que consistían en negativos pintados a mano, fotocopiados en acetato y copiados en una ampliadora manual blanco y negro. Eran diminutos y poco logrados homenajes al fotógrafo. Luego, filmando movimientos de cuerpos y realizando capturas digitales de cada fotograma, obtuve un procedimiento inverso y bastante simple, casi parecido a la vagancia y muy diferente a la genial, complicada y trabajosa locura decimonónica y mecánica del fotógrafo, inventor y científico Eadweard Muybridge.

Eadweard Muybridge fue un fotógrafo, científico e investigador inglés nacido en 1830. Emigra a los 21 años a Estados Unidos, donde trabaja en la encuadernación y venta de libros. Recién en 1860 se interesa por la fotografía y aprende sobre el proceso de coloidón húmedo (una especie de barniz que se aplicaba a las placas y sobre éste se extendía la emulsión química fotosensible). Siete años más tarde desarrolla un cuarto oscuro móvil llamado Flying Studio con el que fotografía vistas del lejano oeste. También se conocen fotografías panorámicas de la ciudad de San Francisco, vistas de Guatemala y Panamá. Su aporte principal fue aquel que le valió más años de trabajo: la fotografía de acción. Para este proyecto contó con el apoyo del entonces presidente de las líneas ferroviarias Central Pacific, Leland Stanford, quien lo contrata para fotografiar un caballo en movimiento. Fue ese proyecto, que supuso tres intentos, a partir del cual Muybridge optimiza un sistema de obturadores mecánicos capaces de lograr un tiempo de exposición record de 1/500 de segundo. De esa forma empieza una serie de trabajos relacionados con las fases del movimiento humano y animal, que hoy en día sigue teniendo plena vigencia. Desde 1880 comienza a dar conferencias en América y Europa acerca de un proyector al que denomina Zoopraxicospio, aparato que utilizaba la luz para proyectar imágenes secuenciales mediante el uso de un disco de cristal. Fue un pionero en el uso de la secuencia fotográfica y sus experimentos sobre la cronofotagrafía funcionaron como puntapié inicial para lo que sería a partir de 1890, con Edison y los hermanos Lumiere, la introducción de la cinematografía.

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