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Martes, 6 de octubre de 2009

SANTA FE › JUICIO EN SANTA FE

Cuatro mujeres

Cuatro mujeres sobrevivientes de la represión ilegal en la ciudad de Santa Fe prestaron declaración ayer en el juicio a Brusa y Cía. Silva Suppo narró su secuestro por una patota del Ejército en marzo de 1977. Tenía 17 años y fue salvajamente torturada en "La Casita". Vilma Cansián dijo ante el Tribunal Oral Federal que fue secuestrada en octubre de 1976 en una esquina de la recoleta santafesina. "Me llevaron a La Casita, me picaneron y me ataron al piso. Ahí fui violada", enfatizó. La tercera testigo, Susana Molina, describió de manera efectiva y escueta el tenebroso camino recorrido entre la comisaría Cuarta y la GIR. Finalmente, por la tarde, declaró María de los Milagros Almirón que, con sólo 14 años, estuvo detenida en la Seccional Primera y en la GIR.

La primera mujer en declarar fue Suppo, que fue violada en la tortura, quedó embarazada y tuvieron que practicarle un aborto "para remendar el error", le dijo burlón Juan Calixto Perizotti, entonces mandamás de la GIR, según da cuenta el portal Notife. Suppo fue trasladada a esa dependencia policial en 1977. "Recuerdo que durante el cautiverio había una chica embarazada de San Cristóbal, que tuvo a su bebé estando detenida", señaló. Allí compartió el horror junto a Cecilia Mazzetti (entonces menor de edad), Patricia Isasa (también menor) y María de los Milagros Almirón, de tan solo 14 años. Precisamente, la mamá de Alimirón, María Rosa Sedrán fue torturada en la seccional Primera de policía de la Unidad Regional Uno. Patricia Isasa la vió en un banco de esa seccional en 1977, en estado agonizante.

Cuando los militares resolvieron trasladar a las "mayores" a la cárcel de Devoto, quedaron solo "las chicas", apenas adolescentes. "Recuerdo haber visto al Capitán Morales imputado en la megacausa por desapariciones y homicidios le decía a Mazzetti que ella 'ocultaba algo'. Morales hostigaba a Mazzetti para saber el paradero de su pareja que era desertor del Ejército y era buscado por militar en una organización política, tiempo después, el conscripto Daniel Suarez fue muerto y hoy se encuentra desaparecido. "El Falcon de los traslados lo manejaba un hombre de apellido Hoffmann", completó esa parte del relato Suppo.

¿Estaba encapuchada en la cuarta? ¿La interrogaron?, se interesó un abogado de la querella.

Sí, en la Cuarta me ponen la capucha y me interrogan, supe después que en esos días, que fueron los primeros tres o cuatro, realizaron un allanamiento en la casa de un familiar en Santo Tomé de apellido Costa. En esa seccional cuyo jefe era Mario Facino recibí la visita del entonces obispo de Rafaela, Jorge Casaretto, a quien le dije que había sido violada y torturada. En la GIR, recuerdo que el jefe era Perizotti y su secretaria era María Eva Aebi.

Cansián relató que fue secuestrada en octubre de 1976 en una esquina de la recoleta santafesina. "Me llevaron a La Casita, me picaneron y me ataron al piso. Ahí fui violada. Luego me trasladaron a la Cuarta, estuve en un calabozo por 20 días. En mayo de 1977 nos llevaron a Paraná y de ahí en un avión a Devoto. Nos decían que nos iban a tirar a la mar", describió.

Cansián dejó en claro a los jueces "que el trato en la GIR era muy malo, ahí conocí a mucha gente de Reconquista, detenida, claro". La familia de la mujer no tuvo novedades de dónde estaba Vilma después del secuestro. "Yo grité fuerte mi nombre cuando me llevan, lo vecinos le informaron a mis padres". En la comisaría Cuarta estuvo en condición de desaparecida y recién "legalizada" en la GIR.

La tercera testigo, refrendó todos los dichos de sus antecesoras. El calvario de la GIR y el verdugueo de los responsables de la represión ilegal volvieron a quedar a flor de piel. Molina describió de manera efectiva y escueta el tenebroso camino recorrido entre la comisaría Cuarta y la GIR, "donde había gente del Ejército, incluso un mayor que nos decía 'esto es una guerra' o 'son las consecuencias de la guerra'". Molina tiene seis familiares desaparecidos y su marido, que también fue detenido y torturado durante la represión ilegal sufrió por mucho tiempo problemas coronarios.

Por la tarde, completó los días de terror en la GIR, Almirón que, con 14 años, estuvo detenida en la Seccional Primera y en la GIR. Su mamá, María Rosa Sedrán y su hermano Luciano fueron vejados también por personal de "la patota" en distintos centros clandestinos de detención. A Luciano lo detuvo Perizotti en 1977 cuando visitaba a su hermana en la Guardia de Infantería.

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