DEPORTES › LA BARRABRAVA DE NEWELL'S DIRIME SU INTERNA FUERA DEL COLOSO DEL PARQUE

Lluvia de balazos en toda la ciudad

En los últimos días, la beligerancia entre los seguidores de Leo, que disputa el liderazgo del detenido panadero Ochoa y el "Chivo", que se mantiene fiel a su jefe, se desplazó a las calles con ataques a tiros y pintadas amenazantes.

 Por Alejo Diz

La lucha por el mando de la barrabrava de Newell's se extiende por toda la ciudad, gana en violencia y tiene sus réplicas en las redes sociales. De un lado, los fieles a Diego "El Panadero" Ochoa, actualmente detenido; del otro, los rebeldes que lidera Leo. Los actuales jefes de la barra cambiaron sus hábitos en el club, ya no se muestran con frecuencia ante sus hinchas, precavidos de la ola de violencia desatada con el bando opositor. En las últimas semanas la puja por el poder dejó como saldo tres heridos de bala, y una de las víctimas es "Gato", mano derecha de Nelson "Chivo" Saravia, reemplazante de Ochoa al mando de la tribuna. Además de los ataques con arma de fuego, la pelea se extiende en amenazas con volantes anónimos entregados en el domicilio de barras, pintadas sobre las paredes del Coloso del Parque y mensajes en perfiles anónimos de la red social Facebook. "Hay balas para todos", fue la advertencia escrita con aerosol en la puerta 5 del estadio rojinegro en la madrugada del pasado domingo 19.

El partido del último martes que jugó Newell's en el Coloso ante Godoy Cruz se desarrolló sin problemas, lo que confirma la promesa de las facciones enfrentadas por no dirimir sus diferencias en el estadio. Entonces la puja se la encuentra en lo crónica policial de cada día, con un reguero de pólvora que certifica el nivel de beligerancia entre los barras leprosos.

El martes pasado en el Coloso, el Chivo Saravia mantuvo el liderazgo de la tribuna sin dificultades. Los rebeldes que responden a Leo no se acercaron al estadio, ni lo intentaron, como ocurrió en los partidos anteriores. La estrategia de la barra opositora es quebrar la fidelidad de los hombres de Ochoa, que encuentran en el Chivo a su referente.

El sábado 11 de abril, en Alsina y Amenabar, recibió dos tiros en la pierna derecha "Carozo", referente de la barra en barrio San Francisquito, cuando se encontraba tomando una cerveza junto a un amigo, víctima también de la balacera propinada por ocupantes de un auto rojo con vidrios polarizados. Carozo sufrió la fractura de tibia por uno de los proyectiles y debió ser operado.

En la madrugada del lunes 13, sobre las puertas de la polémica confitería bailable Jalisco, de Fisherton, "Castor" fue agredido a golpes de puño, amenazado para que deje la barra y despojado de sus pertenencias. Castor era el compinche de Leo cuando el ahora barra opositor mantenía el dominio de los ingresos a las tribunas populares. Leo se declaró en rebeldía ante Saravia (ver edición del pasado lunes 13) pero Castor se mantuvo en las filas del Chivo. Minutos después de que a Castor le substrajeran el teléfono celular, los jefes de la barra rojinegra, entre ellos Saravia, recibieron mensajes amenazantes para que "entreguen la hinchada", lo que ratifica para ellos el relato de Castor, quien identificó a Leo entre sus agresores.

Pero lo más grave ocurrió a la mañana del viernes 17, porque la víctima de un nuevo ataque con armas de fuego fue "Gato", uno de los barras con más ascendencia sobre el Chivo. El responsable de movilizar a la hinchada de Villa Gobernador Gálvez se trasladaba a las 6.30 de la mañana en su auto particular por bulevar Oroño al 5500, cuando se vio sorprendido por unos fogonazos provenientes de un vehículo que se le puso a la par. Tras los disparos, Gato necesitó atención médica por recibir dos impactos de bala en las piernas y uno en la mano derecha, que le produjo la fisura de un dedo. El Gato tiene relevancia en la barra, hombre que era muy cercano a Ochoa, y a pesar de las heridas estuvo el martes en el Coloso presenciando el partido con los mendocinos.

El siguiente en la lista de agredidos fue el barra conocido como "Jaime", quien es uno de los colaboradores directos del Chivo en barrio Alvear. Jaime se encontraba el domingo 19 a las 20.30 en Saavedra y Francia, sentado en la calle, acostado sobre un árbol, junto a amigos de la popular, cuando por la espalda recibió cuatro impactos de bala de una pistola 380. Una bala le perforó el pulmón, otra le pegó en el hombro, una tercera le impactó en la pierna y la cuarta en la espalda, a un centímetro de la médula dorsal. Quienes acompañaban a Jaime salieron ilesos y relataron que todos los disparos provinieron de un auto Peugeot 206, que circulaba escoltado por una Renault Sandero, al tiempo que identificaron además a un vehículo blanco, estacionado a 50 metros, que se presume hacía de "campana".

Pintadas y volantes.

El sábado 18 por la noche en las paredes del Coloso del Parque, a la altura de la Puerta 5, tres barras pintaron con aerosol gris sobre el sector rojo del paredón leyendas para los actuales líderes de la hinchada: "Hay balas para todos", decía una de ellas, "Aliento sí, tanga no", rezaba otra, en referencia a Ochoa, quien al ser atacado en 2010 por Matías Pera y el "Hijo del Quemado", Maximiliano Rodríguez, dejó las tribunas del Coloso en calzoncillos y aturdido por la golpiza. El día siguiente, en un perfil de Facebook anónimo creado el 4 de abril, el usuario Ariel Newell's subió las fotos de las pintadas, dando además más datos sobre sus pretensiones en la tribuna: "Ni tanga ni pimpollo (en alusión a la barra que lideró Roberto "Pimpi" Camino), hincha de Newell's bien leproso".

El martes en el Coloso los principales hombres de mando en la barra rojinegra asistieron a presenciar el partido con Godoy Cruz. Antes, durante y después del encuentro no se produjo ningún incidente, ni siquiera entre los barras con la policía, dado que un sector de la fuerza policial mantiene una clara rivalidad con los fieles al Panadero Ochoa. Las sorpresas llegaron en el momento y el lugar menos esperado.

Es que los barras que tienen poder en el paraavalancha del parque, es decir los que movilizan gente, se encontraron al regresar a sus respectivos domicilios, ya en la madrugada del miércoles, con volantes anónimos en la puerta de sus hogares. Los mismos decían: "Aliento sí, tanga noo (sic)", en su primer renglón. A continuación: "Hay balas para todos. No vayan más a la cancha. Giles. Los próximos son sus familias. No jodemos. Estamos en todos lados y en cualquier horario. Nos vemos", expresaba al panfleto, que luego se pudo encontrar también en la mañana del miércoles pasado por los alrededores del estadio.

Durante la semana, los jefes de la hinchada ya no aparecen por las instalaciones del Coloso, ni siquiera los jueves, día de asado en los parrilleros del club. Los ataques sorpresivos cambiaron hábitos. Ahora se ocupan por hacer "inteligencia" sobre los movimientos de los enemigos. Los rebeldes buscan al Chivo, y los laderos de Ochoa a Leo, como un juego entre el gato y el ratón, pero con armas de fuego.

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Las paredes de la ciudad son escenario de las amenazas de nuevos ataques para cambiar de jefe.
 
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