CULTURA / ESPECTáCULOS › LAURA ROS, HIJA DE TARRAGó, EN EL BAR OLIMPO

La música es su universo emocional

En algún momento, y en un reflejo propio de la juventud, Laura Ros buscó un camino profesional que no tuviera que ver con el potente legado musical de la familia Tarragó Ros. Sin embargo, al igual que su hermana Irupé, por estos días la cantante ya se afirmó en su faceta artística. Con la edición de Buri, su segundo disco, Laura Ros terminó de asentarse en el camino de la música dejando a un lado aquel intento por convertirse en traductora de textos sajones. Esta noche, la cantante llegará con ese material y --acompañada por Roberto Garcilazo (guitarra eléctrica), Juan Tarsia (teclados), Martín Metetiero (bajo) y Panky Malissia (batería)-- lo presentará en un recital que se desarrollará a las 22 en el bar Olimpo de Corrientes y Mendoza.

"Con la música estuve relacionada profundamente desde la infancia, porque la voz siempre fue mi canal de expresión. En algún momento de mi vida sí quise tomar el camino opuesto y estuve estudiando traductorado de inglés. Aunque siempre manteniendo mis bandas, eso nunca lo dejé de lado. Hasta que un día me dieron ganas de grabar algunos temas míos y otros que me gustaba cantar, así que con mis amigos músicos terminé grabando Del aire, mi primer disco, aunque no sabía si lo iba a editar o no. Cuando lo edité fue el momento en que decidí dedicarme a ésto. A partir de ahí la música empezó a formar parte de mi universo laboral, además de mi universo emocional, que siempre estuvo ahí, porque escribir, cantar y componer siempre fueron mis escapes".

En ese marco, la canción es el sostén sobre el que Ros construye sus obras. Un sostén amplio, según su análisis: "La canción en un punto es como un papel en blanco, donde pueden aparecer diferentes cosas. Un papel en verde, en realidad, porque ya de por sí tiene un color. Yo siempre hice canciones. Cuando tenía siete años escribía canciones, de siete años, encerrada en mi pieza. Eran canciones del género canción, y con los años empecé a enamorarme de otros géneros, que también es algo que pasa, entonces todo éso se empezó a teñir. Se empezaron a salpicar las distintas influencias, que es algo lógico, que le pasa a todos los músicos. Entonces me siento cómoda en ese marco de la canción".

A partir de la consolidación de su banda, Ros pudo lograr un segundo disco al que evalúa como "el resultado de años de trabajar con estos músicos, y de lograr un sonido junto a ellos". "Cuando empecé a presentar Del aire, que es un disco de laboratorio porque me encerré en un estudio a trabajar y vinieron mis amigos a tocar lo que yo quería que toquen, al principio tocábamos con cajón, con percusión, algunas cosas con batería... estaba buscando un sonido. Con el tiempo logré armar una banda con la que soy muy feliz".

"Cuando compongo no pienso mucho hacia dónde quiero que vaya la canción, soy muy catártica --explicó--. En este disco sí hay un tema que surgió de un ritmo que estábamos haciendo en un ensayo, sobre el que después trabajé, pero en general es muy catártico mi trabajo".

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