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Martes, 24 de junio de 2014

CULTURA / ESPECTáCULOS › PLASTICA. EN LAS ORILLAS, EXPOSICIóN DE OBRAS RECIENTES DE MARTHA GREINER

Mundos microscópicos que fluyen

Dibujos, pinturas y objetos producidos por la artista durante los últimos dos años se reúnen en Galería Krass. La muestra invita a sumergirse en una ficción de naturaleza que va más allá de la mímesis paisajista.

 Por Beatriz Vignoli

"Las plantas y los seres que flotan casi o/ se repliegan, en la soledad apenas/ azul que los va llevando, hacia dónde?/ o los fija, en qué misterios/ de raíces aéreas?". Estos versos de Juan L. Ortiz acompañan la exposición individual de dibujos, pinturas y objetos de Martha Greiner que bajo el título común de En las orillas reúne su producción de dos años recientes en la Galería Krass (Urquiza 2030).

Con esta muestra, inaugurada ayer y que durará unos diez días, la galería cierra su ciclo en el local de la calle Urquiza, abierto al público de 10 a 12.30 y de 16 a 19.30 (los sábados, sólo de mañana). Pronto comienza otra etapa, en un nuevo local, centrada en la página web y las visitas concertadas, según anticipó su director, Sergio Krasniasky. (La muestra no tiene fecha exacta de cierre porque el local actual ya está vendido; tiene, literalmente, los días contados).

Al entrar a la muestra de Greiner, la atmósfera es doblemente envolvente: se oye como música de fondo una obra electroacústica de Krzysztof Knittel ("Low Sounds", el lado B de un álbum de 1978) mientras se avanza entre piezas de seda que cuelgan del techo al piso. Las grandes pinturas sobre seda, si bien son obras independientes, crean casi una ambientación, ayudada por las luces que realzan sus detalles.

Se desciende por una escalera hasta otra sala, compartida entre dibujos sobre papel y más piezas sobre seda, de la serie Orillas (2012), rebautizada En las orillas. Apaisadas, de menor formato, las sedas están enmarcadas en cajas acrílicas e iluminadas desde atrás (backlights). Se forman así objetos complejos, ya que cada caja incluye varias sedas superpuestas, y las telas cambian los dibujos virtuales de sus superficies al desplazarse el espectador: tal es el efecto moiré (se pronuncia "muaré"), que la artista descubrió por casualidad al trabajar con este material. La luz está calculada y es parte de la obra, lo mismo que la superposición de sedas.

Se trata de arte neocinético, o neo Op Art? Greiner advierte que no. Los motivos vegetales que ella dibuja sobre la tela, cerca de los bordes y dejando "vacíos", hacen que el efecto óptico se integre a una narración visual figurativa, donde las veleidades imprevistas del moiré simulan las cambiantes ondas acuáticas; por su parte los dibujos (diseños de filamentos y racimos densamente tramados) representan la vida que crece en las orillas del río, la rica vida vegetal que flota como cabelleras sin desasirse o bien se desprende y fluye con el agua.

En la sala en semipenumbra, con ruido bajo sonando en el fondo, entre los minuciosos dibujos donde son recurrentes los motivos orgánicos casi abstractos, la experiencia es de inmersión. La muestra invita a sumergirse en una ficción de naturaleza que va más allá de la mímesis paisajista, para concentrarse tal vez en recrear la lógica del diseño auto creativo de los ecosistemas vivientes. Esto hace a los dibujos íntimamente creíbles, microscópicos, táctiles. Greiner comenzó a experimentar alrededor de 2002 con sedas, luces y elementos naturales encontrados (como hojas de eucalipto o piñas), combinando la performance y la instalación efímera en acciones únicas. Había, también, una caja, pero "esa caja era única y ahí transcurría todo", evoca. "La seda se iba retirando y quedaba siempre otra, y volvía a armar otra composición, con otra seda. Iban cambiando los colores, las formas", cuenta. La música, percusión en vivo, era de Carlos Lucchese.

La experimentación sonora y lumínica, la conjunción entre arte y música de vanguardia, las transformaciones en el tiempo, la capacidad de hacer de la exposición una ambientación que funciona como una sola obra: todas estas son propuestas que Greiner viene desarrollando desde su participación en el Ciclo de Arte Experimental llevado a cabo en 1968 en Rosario por el Grupo de Arte de Vanguardia, que ella integraba. En aquella ocasión colaboró con el músico Dante Grela (hijo del pintor Juan Grela), quien compuso especialmente una obra electroacústica que se reproducía en una cinta magnetofónica mientras se proyectaban imágenes críticas de la actualidad: un montaje dialéctico entre fotos de villas miseria y sonidos del lanzamiento de un cohete espacial de la NASA. Los vidrios a la calle estaban cubiertos con papeles opacos, oscureciendo la sala, recuerda ella.

"El sonido electroacústico es parte de la obra, ya que me interesó siempre integrar lo poético, visual y sonoro, generando una atmósfera de tensión, vibración e incógnitas", declara Greiner. Esta muestra es un alto punto de síntesis de su producción y este es un año productivo, en que Greiner trabaja en la realización de un video. Cabe esperar la muestra antológica que haga visible el conjunto de su obra.

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Las sedas enmarcadas en cajas acrílicas e iluminadas desde atrás generan un efecto moiré
Imagen: Alberto Gentilcore
 
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