rosario

Sábado, 8 de febrero de 2014

CONTRATAPA

Viva la revolución

 Por Miriam Cairo

-La estrella polar.

-Para que las cosas existan, las palabras toman formas muy extrañas.

-Orbitan, orbitan, hasta que toman la forma de la palabra constelación. Nadan, nadan, nadan hasta tomar la forma de la palabra pez.

-Laten, laten, laten hasta tomar la forma de la palabra corazón.

-Sí.

-Venimos bien, no sentimos ninguna necesidad de caer en el lugar común de la palabra abismo.

-Ni de subirnos al caballo de la palabra erudición.

-Ni de prestarnos al malentendido de la palabra comunicación.

-Para perder la cabeza no necesitamos guillotina.

-Pero todavía no tenemos la escena.

-¿Te parece necesario?

-Y sí, porque fuera de las palabras no existimos.

-Tu fe en el lenguaje me emociona.

-Es equivalente a tu fe en el silencio.

-Somos seres de fe.

-De todos modos, aun cuando nuestra creencia sea errónea, resulta útil para estar equivocados.

-En un mundo lleno de gente que sólo quiere tener la razón, nos merecemos el aplauso.

-Ajá.

-La palabra acierto es clausuradora.

-Asfixiante.

-Nada más estimulante que el error que te lleva a la búsqueda.

-Cierto.

-No seas cruel con mi filosofía.

-No sería tuya sin margen de error.

-Cierto. Fijate en este teorema lingüístico: dos más dos, es cuatro, pero dos menos dos es cero.

-Ajá.

-En cambio, dos y dos es veintidós.

-Asombroso.

-Pero dos en dos son mormones.

-Caramba.

-Y dos sobre dos es una orgía?

-Uh...

-El orden de la musa altera los resultados.

-Ni hablar, una mínima preposición, una conjunción invisible y zaz!

-Es que la palabra lo puede todo.

-Sí.

-El agua de la palabra pecera cambia cuando metés la palabra pez.

-Por eso te digo, hasta que no digamos la palabra bar estaremos flotando en el cosmos, porque iniciaste todo esto con "la estrella polar"

-¡Mozo!

-Ahora sí, ahora sí tenemos un lugar donde existir y algo para beber.

-Que venga el mozo de la estrella polar.

-¿Estamos en el bar de siempre?

-Sí, en el bar donde orbita la palabra siempre.

-Bueno, por suerte para la narrativa ya no andamos flotando en el aire como los amantes de Chagall.

-No puedo asegurártelo porque la palabra amante es flotadora de por sí.

-¿Qué se van a servir?

-Vino.

-Vino y le pedimos vino.

-Las palabras nos dieron un lugar, crearon un sujeto masculino y le dieron trabajo. La palabra mozo trae consigo un pantalón negro, una camisa blanca, una jornada extenuante, un día franco, un salario injusto. La sociedad no se puede quejar de nosotros.

-Llamá a Felisa.

-Hola, Felisa.

-Decile que nos están copiando los cuentos.

-Felisa, nos están copiando los cuentos.

-Preguntale qué podemos hacer.

-Nada. Dice nada.

-Mierda.

-Mierda.

-Decile que nosotros inventamos eso de "apoyar todo el cuerpo en la palabra hueso".

-Dice que nos felicita.

-Gracias.

-Gracias.

-Decile que necesitamos su consejo.

-Dice Felisa que lo único que podemos hacer es seguir escribiendo porque la escritura no es una propiedad privada.

-Comunista.

-Comunista.

-Al diablo la gloria.

-Al diablo la gloria.

-Viva la revolución, dice Felisa.

-Viva la revolución.

-Viva.

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