CONTRATAPA

Vacaciones

 Por Candela Sialle

*Sueña con viajar a la China. Pekín, Tianjin, Shanghái Chongqing, Hong Kong y Macao. Estudió el dialecto que el mandarín adquiere en cada una de estas regiones. Olfateo con fruición durante los últimos meses el especiero asiático por eso, con solo mirarte es capaz de saber si a ti como a mí, el anís estrellado puede avivarnos la melancolía. Cuando lo descubre, altera la receta y lo remplaza por el clavo de olor. No es por complacernos, en absoluto. Tan solo cumple con pericia su arte. Los polvos de la china respetan identidades y como al iracundo es preferible no tentarlo con la cassia, a los entristecidos se aconseja no distraerles con el anís.

Su jornada de trabajo de jueves a domingo en el restaurante sumo otra de semana completa con entregas a domicilio de viandas freezadas. Necesita cocinar más y juntar dinero pues quiere viajar en mayo a China.

Ustedes podrán especular con que es un berretín de época. Más aún, el entorno cercano (a ella) de amigas psi, asegura que su obsesión responde a la picana de los consejos maternos. Sin embargo, y pese a los años de convivencia en la casa familiar con el semanario Hoy, Servir al Pueblo, la elección por la República Popular no se explica íntegramente por la referencia al deseo de la madre. Claro que la anima la visita a La plaza de Tiananmén, al Monumento de los Héroes del Pueblo, al mausoleo de Mao custodiado por campesinos gigantes. Pero su amor por la campaña de las cien flores no es la única razón de su viaje.

*La arrastro el marido. No tenía la más mínima intención de abandonar su novela. El tipo re podrido de su aislamiento reservó en secreto una semana en Los Reartes, comuna cordobesa ubicada a diez quilómetros de Villa General Belgrano. Cuando se quiso dar cuenta, él le había metido la ropa en la valija y escondido la llave del cuarto escritorio para que no pueda llevarse la notebook. En Los Reartes, el único arte yace en el paisaje, y es necesario entrarle a la caminata cuesta arriba para apreciarlo desde los cerros.

Se alojaron en una Casa de Te galés; Draig Las Inn. En las mesitas del salón se ostenta porcelana añosa heredada de bisaluelos. Las teteras son parte del decorado permanente. Están pintadas a mano, fileteadas con oro en los rebordes de las flores pintadas. La vajilla aristocrática desentona con el falso vitroux de las ventanas del salón. Ella no verbaliza la disparidad estética que descubre, lo deja pasar para no tirar leña en el fuego del primer desayuno en soledad. "¿Y qué se puede hacer por aquí?", pregunta sin ironía. "Caminar", contesta el marido, "aquí se puede caminar".

*La cartelera teatral marplatense tiene de todo. Apareció un empresario local que esta produciendo ocho montajes en simultáneo. Desde Sorpresas con Moria y Carmen Barbieri hasta La Casa de Bernarda Alba.

Siempre se entusiasmó con el eclecticismo de "la feliz", con la mezcla de estéticas, de clases, de goces. Puede vacacionar en distintos lugares pero en cuanto tiene un fin de semana largo aprovecha para llegarse a la costa. Es un hábito adquirido luego de la separación. Con su ex mujer fueron estando de novios y nunca más volvieron. A la esposa le fastidiaba el hacinamiento de los cuerpos sobre la arena de La Perla. De solo recordar la imagen sentía que se le oprimía el pecho, se deprimía. En cambio, a él le parecía una postal tan pintoresca, tan argentina. En la Perla se funde con los otros, se olvida por un rato de quienes es: de cuento vale, de cuanto debe.

*Cuando retorne de Hong Kong, el dueño del restaurant prometió re emplearla. Sus amigas deberían ser menos aprehensivas. Después de todo, el trabajo nunca fue para ella el gran "organizador de la vida", después de todo y a diferencia de su madre, ella no le cree tanto a Pichón Riviere.

*La novela viró en Golpe de Agua. El marido la invito a un camping perdido entre las montañas a cargo de dos ancianos que en los noventa perdieron todas las tierras menos pedregosas donde podían trabajar con ganado. Escribe con lápiz, hacía diez años que no agarraba un lápiz. El camping es herencia, era la casa familiar. Mira al lago. Allí, a cien metros, el padre de Gilberto se invento una escuela rural en la década del cuarenta. Por eso Gilberto conoció a su mujer. Ella, Nuri, era una maestrita rural de veinte años que el gobierno de Córdoba destino a cumplir oficio en Golpe de Agua. Gilberto y su mujer sostuvieron la escuela desde aquellos tiempos. Actualmente, el Ministerio de Educación quiere cerrarla. Siete niños serranos van a esa escuela, para el Ministerio el numero no justifica la erogación de recursos.

*Piensa que el próximo año tal vez, se anime a viajar a Mar del Plata con sus hijos adolescentes.

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