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Miércoles, 24 de mayo de 2006

CORREO

Una defensoría para alumnos

Ya que el gobierno propone una reforma profunda del sistema educativo y que a tantos les atrae el formato de simposios y congresos, propongo realizar en forma urgente, uno en el que los expositores sean los alumnos, en lugar de académicos, expertos, o diferentes teóricos de escritorios. En el mismo se podría crear una defensoría de alumnos, que permita abordar, las múltiples problemáticas, engendradas por el sistema. Participaríamos también, del llamamiento a la "democracia cognitiva", que promueve Edgard Morin o de la lucha contra el "academicismo y el expertismo", que propuso Toffler y otros científicos europeos. Habría que abordar la educación, en todos sus niveles, incluyendo el pregrado universitario, hoy afectado, por los redituables post﷓títulos, del mercado. Ni las condiciones materiales más indignas, ni los contenidos programáticos, desinteligentemente elegidos (cada vez menos aggiornados), integran las quejas más frecuentes, del alumnado. Encabezan el listado, el paradojal odio hacia quienes los están educando y les provocan abortos de proyectos o les inauguran desentusiasmos varios. Por otro lado, es difícil revitalizar, la figura del preceptor (todavía celador), a quien le cuesta cumplir el rol de intermediador, desde el lugar del alumno. En la praxis defiende, su espacio laboral y el statu institucional. El centro de estudiantes, por su lado, suele estar hiperpolitizado﷓ atomizado, discapacitándose, para defender, las múltiples injusticias y maltratos. Los padres, auxiliados por profesionales voluntarios, podrían agruparse en comisiones o comités transdisciplinarios, para ayudar a la resolución de conflictos. En cuanto a los contenidos, es urgente una educación sexual o contraeducación de la contaminante y desviante, información de ciertos medios, de "comunicación". Los aprendices de vida, acceden más a "genitólogos" (no sexólogos), como la multipresencial Alessandra Rampolla, o a perversos ocupantes de computadoras; que a quienes pretendemos humanizar o madurar como adultos enteros, capaces de "inteligir", lo que necesitan para vivir y convivir. La ley de educación sexual tiene años de aprobación y es nula su implementación. La injusticia en la etapa "cachorro": Entre las reformas urgentes, se deben analizar, los errores cometidos al adelantar, la edad de ingreso al sistema "secundario", (hoy EGB y Polimodal), exigiendo igual a quienes no completaron su desarrollo neuro﷓hormonal. Los docentes deben "saber", como incide esta cuestión, en la capacidad cerebral y respuesta emocional, así como en la posibilidad de simbolizar, abstraer, entender, memorizar y totalizar el aprehender (aprender a aprender). Cuando se aplaza o desplaza a un púber, que transita las primeras etapas evolutivas de Tanner, se comete una injusticia y más todavía, cuando se intenta nivelar o comparar, varones y mujeres (que aventajan en por lo menos dos años, los tiempos madurativos). Por último, no hacen falta estadísticas, porque es a ojos vista, que la gran mayoría de los menores transgresores de la ley, o los delincuentes de alto riesgo, comparten el antecedente de haber sido expulsados del sistema que todavía denominamos "educativo" y centrifuga, con notas o promedios castigos. No se entiende, que la delincuencia, también es una enfermedad corporal y emocional, que necesita el diseño de un sistema de emergencia, para re﷓incorporar o reeducar a estas víctimas sociales y evitar, que los oportunistas les vendan otras "salidas" y los integren a sus filas de victimarios...

Mirta Guelman de Javkin

Pediatra

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