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Interrogantes socialistas

Será Bonfatti capaz de construir un liderazgo propio en la provincia. Binner terminará por apostar todo a la Nación es un futuro cercano. Cómo se ubicará el ex intendente Lifschitz de cara al armado de las candidaturas a diputado nacional el año próximo. La relación con el peronismo y las distintas estrategias opositoras del kirchnerismo provincial.

 Por Leo Ricciardino

Todavía no terminó este enero de un año no electoral, pero ya comienzan a jugarse cartas que estarán sobre la mesa para el año próximo. Así, el socialismo ya vislumbra un problema de difícil resolución. Es como aquellos técnicos de fútbol que tienen dos o más jugadores de nivel para un mismo puesto y empiezan las discrepancias acerca de si pueden o no jugar juntos. ¿Podrían Hermes Binner y Miguel Lifschitz integrar una misma nómina de candidatos a diputados nacionales en 2013? Los dos son socialistas y del sur, ¿cómo se acomodaría el resto de los partidos que integran el Frente Progresista?. ¿dónde irían los radicales? ¿y el equilibrio entre los candidatos del norte y del sur? Como se ve, no son pocas las cuestiones a tener en cuenta antes de determinar si ambos podrían ser postulantes y al mismo tiempo en una lista común.

Por las dudas, Lifschitz ya hizo pública una reflexión que es toda una declaración política: "No creo que Binner necesite ser candidato a diputado nacional para seguir construyendo su candidatura presidencial de cara a 2015", dijo el dos veces intendente en un reportaje que publicó ayer Rosario/12. En la misma entrevista, asegura que él estaría dispuesto a ser candidato a diputado nacional "si aporta para el proyecto del partido socialista". No hace falta aclarar más nada.

Además, Lifschitz demostró ya el temple suficiente y el sacrificio necesario por el proyecto del partido. Debe pensar que es hora de marcar el espacio al que aspira. Después habrá tiempo para pensar en la provincia y en 2015. Dependerá de cómo le vaya a Antonio Bonfatti aunque por el momento no tiene reelección, y de Hermes Binner si jugará todo a la Nación o se resguardará una chance para jugar en la provincia. Sería demasiada especulación y ni los propios interesados están hoy en condiciones de semejantes proyecciones. Pero que lo piensan, lo piensan.

Las reformas

A propósito de la reelección de Bonfatti, es necesario primero establecer la necesidad de la reforma constitucional en Santa Fe. Y después establecer si ésta incluirá o no la reelección del gobernador y si correrá para éste o el próximo turno. Como se ve, son varios pasos también.

Además, el Partido Socialista se ha metido en un debate a dos puntas que costará explicar en la sociedad. Deberán poner en claro por qué se impulsa una reforma constitucional en Santa Fe y a la vez se niega la misma posibilidad en la Nación bajo el argumento de que "no tenemos garantías de lo que pueda suceder" con una mayoría kirchnerista en una futura asamblea constituyente. Es decir, no queremos la re﷓reelección de Cristina. Quizás sería más fácil si se expresara de ese modo.

En rigor, hay varios argumentos para establecer por qué sí la reforma en Santa Fe y por qué no en la Nación. El primero sería que la Constitución provincial cumple este año medio siglo desde su última reforma. Hay varios institutos que no están incorporados y numerosos derechos que allá por 1962 ni siquiera eran imaginados. Además, la no reelección del gobernador santafesino es a esta altura una situación insostenible desde el punto de vista institucional y político.

En cambio, la última reforma de la Constitución Nacional tiene apenas 18 años y novedosos estatutos de los que sólo unos pocos fueron efectivamente incorporados en la práctica. Declarar la necesidad de la reforma no será un tema fácil desde el punto de vista de los argumentos y si es que realmente el kirchnerismo está pensando en ese horizonte.

Muchos quizás entusiasmados con el postkircherismo o el postcristinismo alientan fantasmas que de otro modo estarían sosegados. Que el peronismo desarrollará su propia interna, no cabe duda. Sin un frente opositor que lo cohesione, el PJ ensayará su fórmula de siempre en una interna que termine por otorgarle el triunfo a alguno de los sectores en pugna. Por ahora, lo que se ve enfrente es Hugo Moyano y el siempre "sospechoso" Daniel Scioli, en torno de quien siempre parece existir la necesidad de controlarlo para que no escape hacia otros horizontes. Pero el gobernador de Buenos Aires ha demostrado que puede seguir despistando aún a los más celosos kirchneristas. Al menos por el momento.

Peronismo santafesino

Aquí el panorama no podría ser más confuso para el PJ provincial. Con los dos electores históricos fuera de competencia, será difícil encontrar una conducción que pueda volver a llevar al partido a la victoria en la provincia. Ahora todos son kirchneristas pero eso ya no significa mucho en este territorio. Kirchnerista de quién, habría que preguntarse. ¿La Cámpora o el Movimiento Evita tienen más peso aquí?. ¿María Eugenia Bielsa o Agustín Rossi terminarán por forjar el futuro del peronismo provincial? ¿Qué rol le tocará jugar a Omar Perotti en el futuro cercano? Ninguna de estas preguntas tiene sus respuestas por el momento. Ni siquiera se ha logrado establecer una lectura común del socialismo al que se le plantean distintos tipos de oposición.

Existe aún un sector del peronismo que insiste en la envergadura del marketing político del PS como centro neurálgico en el que golpear. Pero otro sector (podría llamarse el peronismo más rosarino) advierte que ahí no se termina todo y que hay profundas razones políticas y estratégicas que gobiernan la maquinaria electoral socialista y que es ahí donde se debe competir, diversificando los frentes de ataques, encontrando fallas verdaderas en la relación de esas gestiones con la sociedad.

Desde el PJ se entendió en estos últimos días que la crisis de los servicios había empezado a desgastar prematuramente a los gobiernos de la provincia y de Rosario. Bonfatti y Fein tuvieron verdaderas dificultades para explicar por qué el ritmo de inversiones planteado por Binner no alcanzó para cubrir las necesidades mínimas. Ya no hubo espacio para plantear culpas hacia atrás y fue el primer enero en el que tuvieron que hacerse cargo de los déficits.

Las preguntas comenzaron a surgir en torno a la posibilidad de revertir el panorama en el mediano plazo y tras las explicaciones complejas, técnicas o politicas de algunos funcionarios; Bonfatti eligió la respuesta más clara al confesar que "no podemos mentirle a la gente. Esto no se soluciona para el año que viene". Y ante esa dura realidad surgió --por ejemplo-﷓ el planteo de los edificios con generadores propios. Una idea que después tuvo que salir a defender el ministro de Gobierno Galassi cuando sintió que la oposición golpeaba allí intentando decir que el gobernador planteaba un retiro del estado en la respuesta energética.

La falta de luz y agua en Rosario dio para todos los escenarios políticos posibles, pero es claro que la bronca pasará y habrá que encontrar las salidas más técnicas que políticas para la crisis. Con todo, el mar de fondo sirvió para foguear a un gobierno al que los acuerdos y consensos le resultarán difíciles de conseguir de cara al futuro.

El futuro cercano dirá también si Bonfatti va a ser capaz de construir un liderazgo propio. Los pasos que ha comenzado a dar lo muestran como un hombre de la política y el diálogo. No son pocos los que han comenzado a comentar las diferencias con Hermes Binner, la mayoría de las cuales no favorecen precisamente al ex gobernador. Habrá que ver cómo juega esta cuestión, se sabe que el proyecto puede ser el mismo y compartido, pero también es conocido que los hombres tienen sus propias individualidades que terminan por pesar demasiado en algunos casos.

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