CIUDAD › EL ROSARINO PABLO FRANCESCUTTI INVESTIGA EL INTERES DEL PUBLICO POR LA CIENCIA

Saber científico para todos los gustos

Egresado de la UNR y residente en Madrid desde hace 20 años, el investigador publicó el libro "Los públicos de la ciencia". Considera que en Argentina aumentó la calidad y cantidad de la divulgación y pondera a Adrián Paenza.

 Por Silvana Di Stefano y Elena Gasparri*

Pablo Francescutti es egresado de la Universidad Nacional de Rosario (UNR) y desde hace más de 20 años reside en Madrid donde ejerce el periodismo científico. Anualmente, visita Rosario para dictar cursos de formación y seminarios de posgrado sobre comunicación de la ciencia en la Facultad de Ciencia Política y Relaciones Internacionales de la UNR.

En su ciudad de residencia, publicó un libro basado en una investigación que pone en evidencia la relación que existe entre la ciencia y su apropiación por parte de la población. Los públicos de la ciencia es el nombre del libro, producto de una investigación que desarrolló el periodista científico, licenciado en Antropología en la Facultad de Humanidades y Artes, y actual secretario de la Asociación Española de Comunicación Científica, que trata sobre la aparente discrepancia entre el creciente interés por la ciencia manifestado por la población y el desinterés que se percibe entre los especialistas dedicados a la comunicación científica. "Este fenómeno nos movió a encarar una investigación dirigida a conocer la extensión y características de las audiencias de esa clase de información", sostuvo Francescutti.

El texto se encarga de mostrar los resultados de la investigación tomando como base la población española. "Se confirmó la discrepancia observada, ya que de los 17 millones de españoles que se declaran muy interesados por la ciencia, sólo unos seis o siete millones lo demuestran en los hechos, sea acudiendo a museos científicos, zoológicos, acuarios o actividades de la Semana de la Ciencia, sea consumiendo información científica a través de la televisión, la prensa, las revistas, la radio o los blogs de Internet", contó Francescutti.

Sin embargo, el autor no vio con malos ojos estos resultados. "Los datos no autorizan ninguna lectura catastrofista. No es poca cosa para la ciencia contar con un público de seis o siete millones de personas, el target de una oferta informativa muy variada emitida por una tupida red de programas televisivos y radiofónicos, publicaciones generalistas y revistas y blogs especializados, a menudo impulsados por científicos comprometidos con la divulgación", consideró el investigador.

En cuanto a la referencia que hace el libro sobre la definición de "públicos", Francescutti señaló que "es lo más correcto ya que no se trata de una masa homogénea. Un modelo de capas de cebolla ayuda a entender su estratificación. En el centro, el núcleo duro especializado en la alta divulgación, la capa intermedia de consumidores de divulgación estándar, y la capa externa de aficionados a la ciencia popular, centrada en curiosidades y hallazgos sensacionales".

El investigador agregó: "El esquema se corresponde con las competencias adquiridas en el sistema educativo. Primero, los investigadores, tecnólogos y comunicadores, después los individuos sin actividad científica pero familiarizados con ella gracias a la educación superior, y finalmente las personas con menor escolarización que, movidas por la curiosidad, intentan superar sus lagunas de formación".

Asimismo, el egresado de la UNR realizó un comparativo entre las realidades argentina y española. "El cotejo de nuestros resultados con las cifras de otros países europeos ponen de manifiesto algunas constantes que posiblemente se den también en Argentina, a saber: El menor interés relativo por la ciencia de las mujeres, la composición mayormente masculina de los públicos de la ciencia, la deserción masiva de las audiencias juveniles, el mayor interés de las personas con educación superior, y el bajo consumo de contenidos científicos en comparación con otros tópicos como el deporte, las noticias policiales y el entretenimiento", destacó Francescutti.

El autor dio una mirada sobre el desarrollo de la comunicación científica en los medios masivos argentinos: "Como periodista puedo decir que en los últimos años he notado un importante aumento de la cantidad y la calidad de la cobertura sobre la ciencia en la prensa argentina, casi el único medio al que tengo acceso desde Madrid. Ignoro qué espacio le dedican la televisión y la radio; en cualquier caso, juzgo admirable la labor realizada por Adrián Paenza, que ha logrado algo que parecía imposible: interesar a los públicos masivos en las matemáticas".

El libro forma parte de la colección Cuadernos de la Fundación Doctor Antonio Esteve, una entidad catalana dedicada a promover el saber científico. Sus ediciones en papel se distribuyen gratuitamente a universidades y bibliotecas especializadas de España y las digitales se pueden descargar de internet.

*Integrantes de la Dirección de Comunicación de la Ciencia-UNR

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Francescutti estudió las características de las audiencias de información científica.
Imagen: Sebastián Granata
 
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