satira

Al divino bosón

Por Rudy

Lector, lector... ¡qué semanita, qué mes, qué año, qué siglo, qué milenio, qué tiempos que estamos viviendo! Todos los días se descubre algo nuevo, y después se descubre para qué sirve eso que se había descubierto, y después se descubre que en realidad no sirve para eso, y después que capaz que lo que se descubrió era lo que descubrió, pero capaz que no. Y, en el medio, los medios, hablan, escriben, televisan, muestran, ocultan, y los muchachos se entretienen, átomo va, átomo viene, y se gasta un increíble presupuesto, o se presupone un increíble gasto. Y como pasa en Europa, o en EE.UU., o en Japón, todos dicen: “Debe ser cierto porque ellos investigan muy seriamente”. Y hablamos con nuestros amigos, nuestros vecinos, nuestros hijos, nuestras parejas, novias, amantes, psicoanalistas, compañeros de consorcio, o con el/la señor/ita sentado/a a nuestro lado en el colectivo, del im-pre-sio-nante descubrimiento científico que quizá nos ayude a resolver los grandes temas e interrogantes que aquejan a la Humanidad o, minimalistas al fin, a conseguir un acercamiento amoroso, o sexual, con alguien que nos atrae (atracción que no se refiere a los polos magnéticos, en este caso, sino al simple y querible deseo).

Y en estos últimos días, el tema es el bosón, “la partícula de Dios”, que llegó a nuestra cartelera con toda la fuerza de sus protones. ¡Y si en la noticia está la palabra “Dios”, a la gente le interesa, y eso vende! Lo explica cualquier estudiante de primer año de publicidad, periodismo, religión o economía (en la economía, Dios tiene un papel fundamental, lector; si no me cree, recuerde cuántas veces en nuestra historia nos hicieron el pagadiós, sea a título personal, familiar, municipal, nacional, continental, mundial o universal).

Y resulta que se dice que parece que se rumora que se chimenea que se supone que se murmura que se supone que encontraron “la madre de todas las moléculas”. ¡La partícula de Dios! ¿Habrán tardado en encontrarla porque la buscaban en la Biblia, en los templos, y no en “la materia? ¡Quién sabe!

Lo que sí sabemos es que los franceses y los alemanes, después de convivir a los tiros por unos 1500 años, decidieron unirse y encontrar a Dios, o al menos a una partícula del mismo, y entonces armaron una máquina grande, grande, como para que parezca que es todo muy serio y caro. Y dicen “¡acatá, acatá!”. Y ahora que encontraron a Dios, al resto de los países europeos les toca ajustarse para pagarlo.

Lo llaman “bosón”, que no sabemos qué quiere decir en francés ni en alemán, pero en castellano no quiere decir nada, en honor a Higgs, quien lo descubrió hace como 50 años, y lo llamó “Bosón de Higgs”. Usted me preguntará: ¿cómo que lo descubrió hace 50 años? ¿No acabo de decir que lo acaban de descubrir? ¡No me pregunte, lector, yo de física no entiendo nada! Capaz que hay que descubrirlo dos veces para que lo den por bueno.

Lector, los que hacemos SátiraI12 aprobamos Física en su momento en nuestros respectivos colegios. No sabemos mucho de eso. De religión, quizá menos aún. De partículas, poca cosa. Pero si éste es el tema del que tooodo el mundo habla, nosotros no vamos a ser menos. O tal vez sí. En lugar de hablar de lo que no sabemos, vamos a hacer chistes de lo que no sabemos.

Hasta la semana que viene.

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