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Viernes, 6 de junio de 2008

A LA VISTA

Con pelos en la lengua

 Por Diego Trerotrola

A fin del año pasado, el Club de Osos de Buenos Aires cumplió una década y, como parte de los festejos, reforzó las actividades que organiza su área de Cultura. Recientemente, el área presentó el Manual de Osos Prácticos. Aprendizaje de caza amatoria en veinte poemas osunos, escrito por Wenceslao Maldonado, poemario inspirado en su experiencia como socio del club. Editado en formato de libreta, este particular manual mínimo inaugura la editorial independiente Simposio, centrada en el Eros, pero con el objetivo de “trascender el Eros como algo chiquito, como algo puramente sexual”. Con el humor que se adivina en su título, con erotismo minimal y animal, que va de lo serio a la parodia, de lo cursi a lo sutil, esta libreta poética de Maldonado se pasea por un catálogo de los fetiches de la cultura gay osuna: barbas y vello descritos con minuciosidad hasta que los pelos cubren cada verso, y también desfilan carnosas masas corporales que enmarcan los jueguitos de seducción del cazador y del oso. Y todo en el vaivén de un ritmo poético que hasta se pone orillero e incluye un “Tango para osos y bandoneón”. Porque en esa insistencia en el baile viril hay algo de tufo a Dioniso, dios de la música y también de la conjunción orgiástica con la naturaleza. Aunque también aparece, más velado aún, el juego de cómica seducción mutante del Shakespeare de Sueño de una noche de verano, transfiguración fantástica de las reales orgías nocturnas en los bosques isabelinos. Y todo esto sin la pretensión de pertenecer a una tradición de poesía erótica, sino con el descaro del estilo informal de Maldonado, con toda la frontalidad que implica el gesto amanerado, seductoramente grotesco y hasta absurdo del autor del libro paródico a la poesía homérica La Proctomaquia. El cantar de los culos (www.ayeshalibros.com.ar). Y el sexo y el cuerpo aparece siempre en cada verso como algo salvaje, bestial, muy bien representado por las talentosas obras de Claudio Pereyra, un artista oso, que ilustran tapa y contratapa de este manual: ilustraciones realizadas con resina y pelo natural que dibujan el torso y el culo de una figura humanoide, que se adivina algo cavernícola, primaria, con una anatomía pilosa, irregular, pegajosa y abultada, con toda la sensualidad osuna implicada en esos cuatro adjetivos.

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