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Viernes, 17 de abril de 2015

LIBROS

El libro gordo de maruja

Hija Boba y otras obras (Blatt & Ríos) es el primer libro de Maruja Bustamante: seis obras de teatro que van desde la comedia políticamente incorrecta sobre la belleza estandarizada hasta la deconstrucción hilarante de las buenas costumbres argentinas.

Dramaturga, actriz, performer, directora y, sobre todo, eterna niña revoltosa que escapa victoriosa a cualquier encasillamiento, Maruja no conoce filtros para describir los escenarios surrealistas y las situaciones bizarras que le asaltan su mente. “Quisiera poder acercarme a mi hija... Pero se armó con una coraza de hidratos y grasas saturadas... Una legión de azúcares y porciones abundantes”, monologa un padre horrible en Nació en primavera, y otro, con mayor insensibilidad aún, se burla de la gordura de su hija y de sus problemas existenciales en la obra que le da el título al libro. En ambos textos aflora, en formato de comedia negra, una política contundente sobre los cuerpos gordos que no siguen los mandatos de las estéticas sociales dominantes, historias de mujeres adolescentes cuyos padres no sólo no las comprenden, sino que empeoran sus vidas ejerciendo presión sobre sus hombros. Todos los escenarios de Maruja están habitados por cotidianidades crudas, detractoras y diversas, como en el caso de Paraná Porá: un apocalipsis terrenal cuyo destino de salvación para sus protagonistas es la provincia de Córdoba, el único terreno que ha sorteado una inundación catastrófica y radiactiva y hacia el cual se dirigen remando –metafórica y literalmente– la Polaca y la Gringa, una difícil pareja dispareja a punto de asumir una accidentada comaternidad incipiente, gestada en el vientre de esta última por quien fuera el novio de ambas.

En todo el libro los lazos familiares tradicionales se rompen en mil pedazos, sobre todo en La que besó y la que no besó, una familia animal compuesta por un gato y dos hermanas que se pasan el día entero recordando a parientes como el Coco, un primo amanerado que se fue a Brasil para contrabandear mercadería y terminó enganchándose para siempre en una scola do samba, razón por la cual la familia no volvió a hablarle a la cara. Y si bien todas las obras son una montaña rusa de conflictos al mejor estilo Bustamante, el momento más álgido se presenta con Adela cazando patos, una reescritura marujiana del Hamlet de Shakespeare, que no tiene como protagonista al legendario fantasma del rey y padre del príncipe de Dinamarca, sino al padre de Adela, que se aparece como el Yasi Yateré, un duende mitológico del noroeste argentino que vive en la luna, es travesti y está orgulloso de su identidad andrógina, sus maquillajes y sus bombachas tipo colaless. En ese contexto Adela, señorita Hamlet cuasi lésbica, algo bisexual y varonera, debe vengar la muerte de su padre enfrentándose a su familia y a su hermano Ulises, un chongo obsesionado con la creencia de que todos los hombres son putos y se lo quieren coger. Para cerrar el volumen, Dios tenía algo guardado para nosotros, cuenta una historia de amor que se debate entre embrollos, inseguridades femeninas y algunos aciertos, atravesada por los poemas románticos de una poetisa de cuarta en lo que aparentemente sería un plan pergeñado por la mismísima divinidad.

Las obras de Maruja son una tormenta de aire fresco para el teatro argentino: desafían la lógica de toda escena posible, de los géneros y del propio teatro. Sus letras rompen con las estructuras típicas y se combinan con ámbitos enriquecedores como el cine, la telenovela, la ciencia ficción, el costumbrismo y la inocencia del folletín romántico, transformando este libro en un puñado de aventuras andróginas, de personajes con exacerbadas feminidades que atraviesan airosas –y a veces no tanto– la locura plasmada en estas páginas.

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