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Viernes, 7 de octubre de 2011

Chicxs glam

El glam parece que volvió como nunca, con tanta fuerza que arrebata, camuflado en un homenaje a Bowie; pero en realidad, como dice el tango, nunca se fue. Es algo que está instalado en nuestra cultura gay desde siempre, y en mayor o menor medida es parte de ella. En las fiestas Oliver, que se hacen los viernes en la avenida Córdoba al 500, desborda el glamour desde que se abren las puertas, con sus anfitrionxs engalanadxs en outfits, lookeados para la ocasión. Cada viernes hay un dress code con temática glam distinta. El dress code o código de vestimenta se exige en las discos, los locales sexuales o grupos cerrados de determinada preferencia, para poder acceder a ellos. El dress code no es algo que se lleva puesto como un disfraz sino que se lleva dentro de uno, es “esa” determinada prenda, objeto o fetiche lo que calienta, y no otra; y eso habla de una subjetividad intransferible e intercambiable.

En las fiestas Oliver, las propuestas (que tienen tinte de diversión) cambian todos los fines de semana, y el modo de seducción también. Y unx trata de hacer coincidir sus fantasías con la propuesta de esa noche. Quizá podría pensarse en una especie de pijama party moderno, que permite desplegar las tempranas fantasías sexuales que cada unx lleva. Para el Día del Niño la consigna fue ir vestidx de niñx, por ejemplo. Eso calentó a muchos, porque la fiesta explotó de gente que hacía cola en la puerta, esperando que alguien saliera para poder entrar. En ese lugar, también, se realizó el casamiento de las lesbianas zombies, con una puesta en escena que oscilaba entre lo teatral-erótico y lo divertido, y donde lo central siguieron siendo las miradas; y con ellas, la seducción.

Cabe aclarar que en las fiestas Oliver se percibe un ambiente lúdico: no hay reservados, túneles, ni dark room.

La fauna es joven; menos ghetto y más diversidad proponen lxs organizadorxs con los disfraces. El morbo de las telas (lycra, tul, vinilo) y el juego de asumir roles y personajes van desde lo brit con falda escocesa, un sexy little monster en la fiesta Gaga, hasta un vaquero/forajido que no para de bailar (y disfrutar de la barra libre) en la noche cowboy. Todo esto es, en definitiva, para que la puesta en escena termine con un acto en la cama.

Lucas Darki dice: “Este es mi morbo de cada viernes a la noche. Bailar, bardear y abrir las gambas para ir a jugar. Este viernes hay fiesta hippy. Calculo que mi look será lo más nudista posible, flower power y... ¡love love love!”.

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