turismo

Domingo, 28 de febrero de 2010

CHUBUT PUERTO PIRáMIDES

Aldea de mar

Acantilados, aguas cristalinas y vida agreste. Puerto Pirámides, un pueblo de pocos cientos de habitantes dentro de la Reserva Natural Protegida Península Valdés, es el punto de partida para un abanico de aventuras en la tierra y en el mar.

Encuentro cercano entre buceadores y lobos marinos bajo las aguas de Puerto Pirámides.

Pequeña y natural, a las puertas de una naturaleza gigante, Puerto Pirámides es “la aldea de las ballenas”, sobre las aguas de la Península Valdés, que cada año reciben la visita de numerosas ballenas francas australes. El pueblo, una pequeña aldea marítima que revive cada verano con la llegada de miles de turistas y buceadores, y durante el invierno se dedica a una vida más retirada acunada por el viento, está a orillas de una región de increíble belleza. La Península Valdés es el paraíso de quienes aman los paisajes sin fin, la fauna sin restricciones, la carrera de la brisa sin obstáculos y el perfume a mar que tiñe la atmósfera de cierto aire salvaje y libertario.

Sitio ideal para la contemplación pasiva, para largas caminatas en la playa pedregosa encerrada por las “pirámides” que le dan nombre, aunque sigue siendo diminuto el pueblo ya no es aquel territorio de pioneros que supo ser en los años ’70, cuando la población no alcanzaba el centenar de habitantes y los servicios eran básicos. Cada año, Puerto Pirámides es el completo epicentro de un abanico de actividades de aventura que atraen a quienes quieren caminar la naturaleza, subirse sobre las olas y probar la emoción del kayak, internarse en las profundidades marinas y descubrir los secretos de sus arrecifes y acantilados.

El pueblo también es el punto de partida ideal, por su ubicación prácticamente a las puertas de la reserva, para las excursiones que llegan hasta los más remotos puntos de la Península Valdés. Punta Delgada, Caleta Valdés y Punta Norte son algunos de los sitios donde se divisan apostaderos de lobos y elefantes marinos, después de haber recorrido decenas de kilómetros acompañados solamente por el viento y, ocasionalmente, choiques, guanacos y liebres patagónicas.

Las “pirámides” que rodean las aguas del Golfo Nuevo, escenario del buceo con lobos.

AZUL PROFUNDO Si el avistaje de ballenas es la principal actividad de Puerto Pirámides, no deja de ser una salida de temporada, que se realiza durante la presencia de los cetáceos, entre junio y diciembre. A lo largo de todo el año, en cambio, la aldea ofrece avistajes de lobos marinos, delfines y aves, además de buceo: de aguas diáfanas y profundas, el Golfo Nuevo está considerado como uno de los de mayor concentración de mamíferos marinos en el mundo y tiene características únicas para sumergirse, que atraen a buceadores de los más diversos orígenes. Cuatro décadas atrás uno de ellos, un francés llamado Jacques Cousteau, fue uno de los que exploraron desde el mítico Calypso estas aguas transparentes y llenas de vida.

Puerto Pirámides es un lugar ideal para tener la primera experiencia submarina, en los llamados “bautismos”. Se trata de salidas cortas, de media jornada, que incluyen el préstamo de equipos –trajes de neoprene, tubos de aire, máscaras– y una breve instrucción para familiarizarse con el curioso fenómeno de respirar bajo el agua. Poco a poco la desconfianza inicial se transforma en avidez por llegar más abajo, por descubrir los insólitos colores ocultos por el mar. Literalmente de la mano de un buzo experto, después de haber hecho una primera a escasa profundidad se va descendiendo lentamente hasta unos is o siete metros: así, aparece de pronto ante los ojos fascinados del novel buzo un mundo inédito. Las aguas profundas de Playa Pardelas, una de las más buscadas, albergan cardúmenes de salmones, meros, sargos y besugos que nadan con elegancia entre las cuevas y túneles submarinos, y se ven cubiertos por coloridas colonias de pólipos, anémonas, mejillones, cholgas, esponjas y estrellas de mar.

Juegos cerca de la superficie. Quienes no bucean pueden acercarse con un simple snorkel.

Recientemente, sin embargo, una nueva modalidad se impone como la estrella de las salidas de buceo: es la posibilidad de nadar junto a los lobos marinos, incorporada después de varios estudios biológicos y de comportamiento de las diferentes especies que pueblan las aguas del Golfo Nuevo. Reservada a buzos certificados, con el objetivo de no perturbar a los animales el buceo con lobos marinos se organiza en salidas de grupos reducidos, anclando la embarcación a cierta distancia de la colonia y esperando a que la curiosidad de los extrovertidos mamíferos haga que se acerquen a las personas para interactuar, jugar y divertirse. Formando grupos de hasta 30 animales alrededor de los buzos, la experiencia puede durar hasta una hora y media. También los menos expertos pueden intentarlo, pero más sencillamente haciendo una salida de snorkeling con lobos: sin necesidad de preparación previa, para algunos expertos esta forma es ideal porque se mantiene más cerca de la superficie, con mucha presencia de lobos simplemente porque necesitan salir a respirar. En el agua, la agilidad de los animales es asombrosa, y también el espíritu juguetón que parecen revelar en contacto con las embarcaciones y los sorprendidos nadadores.

A FUERZA DE REMO También las salidas en kayak ofrecen una forma diferente de avistar la fauna marina y, simplemente, disfrutar del mar dejándose llevar por el oleaje suave del golfo, a la sombra de las pirámides que dominan el paisaje de los alrededores. En kayak simple o doble, para contar con la ayuda de un guía, se pueden elegir salidas de distintas duraciones y dificultades, con el encanto adicional de adentrarse en grandes cuevas formadas por la erosión del mar o bajarse en parajes solitarios para explorar los alrededores.

Cuando el desafío es terrestre, Puerto Pirámides es también un buen punto de partida para alcanzar los parajes más agrestes de la Península Valdés. Aquí y allá, donde el terreno se levanta en mesetas sobre el mar, se puede trepar a miradores naturales desde donde se ven los lobos marinos con sus crías, delfines y ballenas. También se organizan salidas en bicicleta, para atravesar médanos, paisajes de estepa y acantilados, además de las tradicionales “caminatas interpretativas” para recorrer las playas desiertas: allí, donde sólo reinan el agua, la arena y el viento, se pueden encontrar restos de la vida marina y fósiles de millones de años de antigüedad

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