turismo

Domingo, 8 de septiembre de 2013

MISIONES OBERá, ENTRE NATURALEZA E INMIGRANTES

Cálida tierra colorada

Las Termas de la Selva están entre las más nuevas del país: inauguradas en 2012, ya son una nueva opción para los que visitan Misiones. Situadas en las cercanías de Oberá, una de las ciudades más interesantes de la provincia, invitan a un paseo por las piletas pero también por los alrededores de la ciudad, que a principios de septiembre organiza la Fiesta Nacional del Inmigrante.

 Por  Mariano Jasovich

La Argentina tiene un tesoro debajo de la tierra, que brota en los lugares más sorprendentes: de norte a sur y de este a oeste, las aguas termales están en casi toda su extensión. Esta vez, la nueva oferta se encuentra en Oberá, rodeada por las tierras coloradas de Misiones. Abrazadas por el verde de la selva e inundadas por el aire puro, la alternativa de Oberá incluye tres piletas clasificadas como hipertermales, debido a que su temperatura oscila entre los 45 y los 47C. Por ese motivo están indicadas para el tratamiento de afecciones musculares, óseas, hormonales, respiratorias y tratamientos de belleza. Por otra parte, su alto contenido en sales minerales asegura el bienestar y el mejoramiento general de la salud.

UN OASIS EN LA SELVA Bordeado por la RN14, a escasos metros de su intersección con la RP103, se alza el pórtico de acceso al Parque Termas de la Selva, cuyas aguas llegan desde el Acuífero Guaraní, el preciado reservorio subterráneo de agua dulce. Desde el ingreso a las termas se accede al centro de Oberá en sólo siete minutos. Además de tomar baños en las piscinas, Termas de la Selva suma la posibilidad de disfrutar de duchas con aguas termales, reposeras al borde de las piscinas para descansar o broncearse al sol, y equipamiento para hacer gimnasia al aire libre. Otra de las alternativas es emprender una caminata por los senderos del monte misionero para descubrir la fascinante combinación de la flora y la fauna autóctona.

Además, entre las zambullidas a las piletas calientes de las termas el visitante se puede hacer un espacio para pasear por la cercana Oberá. La ciudad está atravesada por senderos rojos que atraviesan los innumerables espacios verdes. Un collage en el que se intercalan saltos de agua, uno de los grandes atractivos para los recién llegados. La localidad, rodeada por las Sierras Centrales misioneras, goza de un agradable clima subtropical y permite al mismo tiempo experimentar un sentimiento de inmensidad.

Atravesada de punta a punta por las avenidas Sarmiento y Libertad, Oberá deja entrever plazoletas adornadas con floridos jardines, parques infantiles y los principales comercios del lugar. Justo en la intersección de ambas arterias se encuentra la Iglesia San Antonio, de estilo gótico pero construida en 1943, con una imponente torre de 40 metros sobre la calzada.

La Plaza San Martín, ubicada sobre la calle homónima entre Santa Fe y 9 de Julio, brinda también una muestra de la tupida vegetación que circunda a la ciudad, pero, sobre todo, su fresca sombra es valorada en la temporada más calurosa, y resulta ideal para descansar.

En la RN14, entre la avenida Andresito y la calle Ucrania, se encuentra el Parque de las Naciones. En su interior se erigen las casas típicas de las 14 colectividades existentes en Oberá. En este predio se celebra la Fiesta Nacional del Inmigrante durante la primera quincena de septiembre, con espectáculos danzantes, trajes y gastronomía regional.

AVENTURA MISIONERA En Monte Aventura, la recreación incluye vuelos entre árboles, tirolesa por la selva, cruce de puentes colgantes, balanceos sobre una laguna y muchas otras actividades que despiertan la adrenalina llenando de sonrisas el ambiente de Oberá. Una opción para satisfacer la inquietud típica de la infancia y revivir el ardor enérgico de los mayores. En este predio se puede realizar un intrépido “vuelo” entre los árboles utilizando un péndulo de más de 20 metros de largo, hamacarse sobre una laguna o sentir la velocidad suspendido en una práctica tirolesa que atraviesa el corazón mismo de la selva. Los más pequeños siempre se encuentran asistidos por un equipo de profesionales que los ayudan a cruzar los puentes colgantes, subir a la casita del árbol o realizar las caminatas educativas en pleno contacto con la naturaleza.

Otra de las opciones en los alrededores de Oberá es el Complejo Turístico Salto Berrondo. El lugar posee un amplio parque, un lago, canchas para la práctica de deportes, área de camping, pileta de natación, senderos para realizar trekking, quinchos con parrillas, sanitarios y un espectacular salto de agua de 15 metros de altura. Una recorrida por el lugar invita a desenchufarse rápidamente de la vorágine diaria, caminando por el césped, sintiendo el sol en el rostro y escuchando la voz de los pájaros: sin embargo, la gran estrella del complejo es el salto de agua. Para llegar es necesario recorrer un sendero de fácil acceso en que el caminante se cruza con variedad de vegetación, desde canela blanca y negra hasta helechos, cocús, tacuapís y lianas que se regaban por el sector. Así se llega hasta la cascada, un placer para los sentidos.

HOMENAJE A LOS INMIGRANTES Una vez por año, en septiembre, Oberá se viste de fiesta para su celebración popular más conocida, la Fiesta Nacional del Inmigrante, homenaje a los habitantes llegados de los más remotos lugares del mundo, que todavía hoy cultivan las tradiciones de sus abuelos. Visitar Oberá en esos días es una oportunidad única para conocer y disfrutar de las manifestaciones culturales de diversos pueblos, todos reunidos en el mismo lugar: allí están los misioneros de origen italiano, brasileño, japonés, ucraniano, polaco y español, entre muchos otros. Por lo menos 16 colectividades se aúnan durante estos días de fiesta regalando el colorido de sus trajes, las melodías de su música, los aromas y sabores de la gastronomía típica, y las llamativas coreografías de sus danzas.

La fiesta se extiende a lo largo de diez días y consta de un sinnúmero de propuestas que incluyen la Maratón del Inmigrante, la Feria Comercial del Inmigrante, la Feria Provincial de Artesanías y la Exposición de Orquídeas. También actúan conocidas bandas musicales, hay desfiles y se elige a la reina, como es tradición en toda fiesta argentina.

CONTACTO ANIMAL Además, en el casco histórico de la ciudad misionera se pueden visitar espacios que cuentan con animales de la zona. Entre ellos el Jardín de los Pájaros, en la avenida Italia entre México y Venezuela, donde la naturaleza y la mano del hombre se han unido para dar refugio y difundir las características de más de 200 aves. Son en total unas 70 especies en un auténtico zoo de aves fundado por Frida Wendlinger, quien se encargó desde niña de criar, curar y alimentar pájaros autóctonos como hobby en el fondo su casa. Con el pasar de los años esa labor fue adquiriendo notoriedad pública y una gran responsabilidad: así el jardín de Frida se convirtió en un referente indiscutido de Oberá a la hora de observar aves del lugar.

Pero con el tiempo la gran cantidad de pájaros que se reprodujeron obligó a Frida a donar las aves que con tanta dedicación había cuidado y fue la municipalidad local, bajo la supervisión de la propia creadora del Jardín, la que se encargó de cobijarlas en un predio. En la actualidad, el Jardín de los Pájaros se encuentra en un lugar de fácil acceso, colmado de la brillante vegetación de Oberá, y con amplios jaulones donde las aves desarrollan su vida pacíficamente. Tucanes gigantes, pavos reales, jilgueros dorados, faisanes, caranchos, urracas azules, loros australianos, guacamayos, gallinetas y cardenales son algunas de las más destacadas del lugar.

Pero los turistas también pueden tener contacto con reptiles y arañas de la zona. Fundado por el doctor Alejandro Vogt con el fin de estudiar los venenos de las diversas especies que concentra en sus instalaciones, el reptilario se ha convertido en un atractivo espacio donde admirar estos singulares animales sin correr ningún riesgo. Cocodrilos, anacondas, anguilas eléctricas, boas, deckos, iguanas, lagartos, tortugas, víboras cascabel, sapos, y arañas de los más diversos colores y tamaños habitan en jaulas o depósitos preparados como su hábitat natural.

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La frondosa vegetación misionera en el jardín de las Termas de la Selva.
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