turismo

Domingo, 21 de septiembre de 2014

ENTRE RIOS. FIESTA EN GUALEGUAYCHU

Alma de Carnaval

La segunda semana de octubre, un grupo de jóvenes que participa del programa Carrozas Estudiantiles presentará la creación de un año de trabajo. Una convocatoria que es excusa también para disfrutar de la naturaleza siempre vigente en la ciudad, en plena primavera.

 Por Pablo Donadio

Hay que ser de Gualeguachú, vivir por la zona o tener parientes allí para comprender el fenómeno que el Carnaval crea y recrea cada año en su gente. Si bien no muchos ven con agrado la llegada miles de turistas en los fines de semana veraniegos, cuando se produce un colapso en la ciudad, las demás consecuencias del Carnaval generan un clima de alegría y sentido de propiedad. No bien termina marzo, “la previa” se inicia con ideas nuevas para los diseños de trajes y carrozas, se comienza a fantasear sobre qué espectáculos armar, y cómo proponer coreografías y escenarios más jugados, atrevidos, que rescaten la personalidad y reflejen el espíritu de cada comparsa o agrupación. El Carnaval se transforma entonces en una motivación que se despierta por igual en profesionales y amateurs y tanto en chicos como en grandes. En medio de ese fenómeno, un evento que motoriza esa pasión: las carrozas estudiantiles. Un fin de semana en la naturaleza de la ciudad, mientras se tejen los hilos del Carnaval juvenil que está por venir.

MILAGRO DEL ENGRUDO Y PAPEL Así se ha mencionado varias veces a este encuentro estudiantil por el esplendor que despliegan las decenas de carrozas que preparan los jóvenes. Para la próxima cita falta poco, y se nota ansiedad en la voz de Karime Assi. “Ya desde hace unos meses nos juntamos cada tarde pensando en la carroza final. Estos son días decisivos porque el desfile es el 11 de octubre, y una vez que pasa son unos días de emoción, y ya empezás a pensar en la presentación del año siguiente”, dice la joven carrocera, como le gusta llamarse. Karime tiene 17 años y junto a sus compañeros del 5to. A del Instituto Guadalupe están armando la carroza Libre, que tratará temas ambientales, haciendo foco en “la evolución que el hombre cree estar generando y las consecuencias que eso tiene para el planeta”.

Coordinados por un referente que suele ser el nexo entre los alumnos y la administración del evento, y con quien se deciden pautas de trabajo, los chicos aprenden a soldar y armar estructuras, mientras algunas de las chicas despliegan su habilidad para la pintura y el tallado. “Es lindo porque todo se hace en grupo con materiales donados por los vecinos y otros reciclados. Además, en estos días finales la municipalidad nos presta los galpones del puerto para ir probando las estructuras de hierro y ver los detalles finales”, completa. Si bien las carrozas estudiantiles no tienen el tamaño de las del desfile de verano, llevan su esencia a tal punto que muchos consideran este acontecimiento como el semillero de artistas que luego mostrarán su talento en el Carnaval del País. A través de los distintos desfiles han pasado más de 2000 carrozas, y participado unos 60.000 estudiantes, luego carroceros de profesión. “La inquietud por trabajar en una comparsa nace acá, donde muchos pueden exteriorizar su habilidad para tallar o armar moldes en telgopor. Y socialmente, como ocurre en todo el programa Gualeguaychú Joven, las carrozas generan un entorno positivo donde se liman asperezas en cursos que pueden tener dificultades y desuniones”, asegura Leandro Rosviar, asesor e integrante de la comparsa Ara-Yeví. “Además es muy familiar, porque los padres también se copan y les dan una mano prestándoles herramientas o llevándoles una vianda cuando se hace muy tarde. Es un momento muy hermoso”, agrega.

JUNTO AL RíO Amanece en el río y se hace hora de visitar las termas, otro de los clásicos locales. Para ello cruzamos el puente anaranjado y llegamos a la vecina localidad de Pueblo Belgrano, donde surgen las Termas del Gualeguaychú, “las más cercanas a Buenos Aires”, como promocionan sus dueños. Varias piletas que se alimentan allí de un pozo ubicado a 835 metros y sus nuevos bungalows alta gama y un restaurante para almorzar y cenar completan servicios para renovarse por completo.

Ya cerca del mediodía decidimos arrimarnos al cauce del Gualeguaychú, ya que la idea de navegarlo en kayak no parece ahora tan alocada. En una de las bajadas del parque nos esperan los chicos de Pura Vida Aventura Kayak, conocedores del pago como pocos. También con ellos intercambiamos conceptos carnavaleros, mientras nos argumentan en cada remada las razones cada vez más profundas de su rechazo a la ex Botnia, la gran amenaza de sus ríos y napas. Las playas que desbordan en verano, el puerto y la Isla de la Libertad se suceden con calma.

Ahí nomás vemos los galpones del puerto y un grupo de chicos que entran con sus bártulos para avanzar de cara a la presentación. Cuentan que el primer desfile de carrozas de estudiantes nació en la primavera de 1959, y fue el origen de lo que es hoy el Carnaval más grande de la Argentina. De un borrador nacería una obra, algunos alambres regalados se convertirían en un payaso, un caballo o un gigante, y unos papeles de colores se transformarían, mágicamente y sólo por una noche, en miles de flores. Así Album Familiar, la primera carroza que desfiló por las calles, construida por Eclio Giusto, estaría destinada a hacer historia en Gualeguaychú, ya que al año siguiente se resolvió la creación de una comisión organizadora, la presentación de las carrozas y corso de flores. Desde entonces ya no habría primavera sin carrozas. Por eso la celebración del próximo 11 de octubre, en el marco de la 55ª edición y 11ª Fiesta Nacional de Carrozas Estudiantiles de Gualeguaychú, tiene un valor emotivo insoslayable para muchos. Y por la apuesta a la creatividad de miles de estudiantes que se reúnen, ponen en común ideas y se lanzan a la aventura de la construcción, se torna un espectáculo único en el país.

FIESTA Y RELAX El viaje concluye con otro baño termal. Para ello vamos a las afueras de la ciudad, a las piletas del Guaychú, ancladas en el kilómetro 63 de la RN 14, a 10 minutos de la ciudad. Sus tres piletas de 32 a 38 grados ofrecen al cuerpo el remanso ideal gracias a un pozo ubicado a 980 metros. Pero además de aguas curativas, este complejo propone pasar unos días en un entorno de vida silvestre y aire puro, bajo una naturaleza perteneciente a la Ecorregión Pampas. De sus 120 hectáreas hay 80 celosamente protegidas, con tres tipos de monte que pronto visitamos para avistar aves bajo el encanto de galerías formadas por su selva autóctona, a la vera del arroyo Gualeyán. “En especial el Monte Parque, donde predomina el espinillo, está considerado patrimonio de Entre Ríos, y quedan pocos espacios con fauna y flora nativa así en la ciudad, por eso este lugar es tan importante”, dice uno de los guías, encargado también de las caminatas bajo las estrellas, una de las actividades que más se promocionan. Junto a esta vegetación conviven el Monte Chaqueño y el Monte en Galería, refugio de gran parte de las 360 aves que se han registrado en la provincia. Entre ellas está el cardenal amarillo, en franca extinción por cazadores que lo buscan por su delicado canto. El cardenal copete, muchas variedades de carpinteros, zorzales, el carancho y el aguilucho colorado son otros pájaros destacados. Observamos algunos de ellos al regresar por ese inmenso campo con senderos vacíos, pero visitados frecuentemente en verano, en ocasión del Carnaval.

A propósito, antes de irnos nos dan un volante donde ya se promocionan las fechas para un 2015 a todo trapo: en enero serán los días 10, 17, 24 y 31, y en febrero el 7, 14, 15, 16, 21 y 28, siempre en el corsódromo. Allí ya se anuncian las comparsas Kamarr, Marí-Marí y Ara-Yeví, que mostrarán como siempre la calidad de sus vestuarios, las más destacadas coreografías y la magnificencia de sus carrozas.

Grandes y chicos participan en la previa y se divierten por igual en las comparsas.

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Los chicos se juntan durante meses para armar la carroza final, que desfilará el 11 de octubre.
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