turismo

Domingo, 18 de junio de 2006

CORRIENTES EL PANTANAL ARGENTINO

Invierno en los Esteros

Junto con el frío del invierno llega la temporada alta en los calurosos Esteros del Iberá, el segundo mayor humedal del continente después del Pantanal brasileño. Excursiones en lancha por canales poblados de una fascinante fauna, cuya estrella es el temible yacaré. Y un informe sobre posadas y hosterías a orillas de la laguna para ir planeando el viaje.

 Por Julián Varsavsky

La exuberante y calurosa región mesopotámica de la Argentina, cuyo emblema son las Cataratas del Iguazú, tiene en las tierras correntinas los fascinantes Esteros del Iberá, un gran humedal pantanoso formado en una hoyada de apenas dos metros de profundidad que abarca un área donde cabe 65 veces la ciudad de Buenos Aires. Desde el punto de vista del viajero, la principal virtud que le ofrece esta reserva natural es poder observar –casi frente a frente– una fauna silvestre imposible de encontrar en otra parte del país e incluso del mundo en tal cantidad y variedad. De antemano, todo visitante tiene garantizado el avistaje de centenares de animales a escasos metros de la lancha, como si se tratara de un zoológico de 1,3 millón de hectáreas donde se han prohibido las jaulas y las especies son extremadamente confiadas.

LOS PASEOSUn camino de ripio en buen estado une la ciudad correntina de Mercedes con Colonia Pellegrini, un pueblo también con calles de tierra y varias hosterías turísticas con amarraderos desde donde parten las excursiones en lancha a los esteros. Al zarpar se ingresa de inmediato en un gran espejo de agua que a simple vista parece el mar abierto. En apenas 15 minutos de veloz navegación se arriba a la zona de los estrechos canales donde se aminora la marcha para continuar al impulso de una pértiga, ya que se ha entrado al territorio de la fauna. El encuentro con los animales es inmediato: junto a la costa se ve algún pequeño yacaré que, mirando fijo con las fauces abiertas, parece petrificado como si esperara que alguien se atreviese a acariciarle el lomo. Cinco metros más allá, una pareja de enormes yacarés salen de los pajonales y con una suave zambullida comienzan a deslizarse sobre las aguas, ondulando el cuerpo como las víboras al reptar. También aparecen los carpinchos que, indiferentes al paso de la lancha, continúan inmersos en roer y roer los pastos.

La presencia de las aves es la más ruidosa y visible. Los chajáes acostumbran a posarse en actitud vigilante sobre la rama más alta de algún arbolito seco. Uno de los pájaros más vistosos es el cuturí, que tiene alas negras con una franja verde fosforescente en la parte inferior. Entre las multitudes de camalotes anda a los saltos el gallito de río, siempre mirando al suelo y picoteando insectos con su pico desproporcionadamente largo. Y como en la reserva los animales están en su casa, es frecuente ver algún ciervo pastando distraído junto a la costa que, en vez de huir al notar la llegada de la lancha, permanece expectante mientras los turistas le sacan fotos.

Para muchos el “leitmotiv” de los esteros es la zona donde proliferan los yacarés. Llegado cierto punto, hay decenas de ejemplares a la vista, que parecen estar a la espera de algún festín. Algunos llegan a medir hasta dos metros y a veces lanzan una especie de soplido terrorífico que hiela la sangre. Otros están sumergidos como asesinos al acecho, a veces a sólo un metro de la lancha con sus traicioneros ojos sobresaliendo apenas en la superficie del agua.

LA RIQUEZA VEGETAL Una de las razones para que exista tal riqueza faunística y vegetal en los Esteros del Iberá es su singular ubicación geográfica. Desde el punto de vista fitogeográfico, existen tres provincias botánicas que abrazan el sistema de Iberá: el espinal desde el sur –con sus palmares de Ñandubay–, el Chaco Oriental por el oeste –con sus quebrachales, algarrobales y sabanas– y la provincia paranaense por el norte, con sus selvas mixtas que son un preludio de la vegetación misionera más exuberante.

Sobre la superficie de las aguas viven algunos irupés (nenúfares), camalotes –que se reproducen por millones–, repollitos de agua, lirios y jacintos. Sobre los embalsados y pajonales hay pequeños árboles como el sarandí y en las islas y las costas suelen haber ombúes, jacarandáes, lapachos y timbóes, esos gigantes de la selva misionera que alcanzan grandes alturas y que en la zona norte de los esteros crecen en medio de pequeños bolsones de selva subtropical.

LAS POSADAS Y LOS PRECIOS En Colonia Pellegrini, a orillas de la laguna de Iberá, hay cinco posadas de campo cuya tranquilidad y confort rodeados de naturaleza virgen y aire puro forman una parte esencial del disfrute de este viaje.

Rancho Ypá Sapukai, atendido por la familia Noailles y sus cuatro hijos, es una de las más tradicionales. Al igual que las demás posadas, ellos mismos organizan los paseos en lancha que parten desde el muelle de la posada. Las habitaciones son cuatro en total, dispuestas a lo largo de una agradable galería donde los huéspedes se sientan a disfrutar del rojo atardecer. Para los meses de más calor hay una pequeña piscina y también un mangrullo donde los visitantes suben para observar aves y el panorama de los bañados en los esteros, que por ser absolutamente planos y con pastizales nunca se pueden observar en perspectiva, salvo desde la altura. Para las vacaciones de julio, Ypá Sapukai ofrece un paquete de tres días y dos noches que cuesta $ 448 por persona. Esto incluye pensión completa, dos excursiones en lancha y una caminata por la reserva para observar los monos carayá en libertad (un paquete de 4 días con una cabalgata cuesta $ 672). Más información en www.ypasapukai.com.ar Tel.: 03773- 420155 - 15629536.

Lodge Irupé. Con su construcción elevada sobre el suelo, el Lodge Irupé ofrece una interesante mirada panorámica de la laguna. También está atendido por sus dueños –el matrimonio Lacona–, quienes viven todo el año en este apacible lugar. Además de las excursiones clásicas, en el lodge organizan visitas a casas de artesanos talabarteros y tejedoras que trabajan en telar. O también se puede ir a compartir unos mates con un auténtico gaucho correntino y salir al campo a ver cómo esquilan, arrean el ganado y marcan a los animales. Y para los más aventureros se organizan excursiones de buceo o pesca y salidas en carpa entre las islas más remotas de los esteros. Un paquete de tres días y dos noches entre el 5 y el 28 de julio cuesta $ 410 por persona en habitación doble con pensión completa y excursiones. Más información en www.irupelodge.com.ar Tel.: 03773- 15-40 2193.

Hostería Ñanderetá. Construida con madera y piedra de la zona, la hostería está protegida por un bosque frondoso de pinos, eucaliptos, paltas, mangos, fresnos, paraísos, lapachos, araucarias y una enorme variedad de plantas ornamentales y flores. Entre los árboles hay una agradable piscina y bajo las galerías con vista a la laguna de la posada cuelgan hamacas paraguayas a la entrada de las nueve habitaciones. La posada también tiene una terraza panorámica. Para el entretenimiento del visitante se organizan chamameceadas que amenizan los asados bajo un quincho campero y para los momentos de descanso hay una completa videoteca y un área de juegos para niños con plataformas sobre árboles y hamacas. Ñanderetá tiene caballos propios, bicicletas y canoas. Y por supuesto se realizan desde allí excursiones en lancha por los esteros.

Un paquete de tres días y dos noches en vacaciones de invierno, entre el 1 de julio y el 25 de agosto, cuesta $ 574 por persona en habitación doble con pensión completa y excursiones en lancha, un trekking a Chamba Trapo por los palmares, una caminata por la selva en galerías, una cabalgata, paseos en carros antiguos por el pueblo y canoas y bicicletas a disposición todo el día. Más información en www.nandereta.com Tel.: 03773-499411.

Posada de la Laguna. En un jardín de dos hectáreas poblado de árboles autóctonos al borde de la laguna Iberá se levanta la Posada de la Laguna, una típica casona de campo correntina con techo a dos aguas, atendida por su dueña, Elsa Güiraldes. En su interior hay seis confortables dormitorios con vista a la laguna y entre las comodidades hay una pileta e Internet satelital con banda ancha. La gastronomía de la Posada de la Laguna está supervisada por el chef Pancho González Alzaga, cuyos platos combinan recetas autóctonas e internacionales. Como entrada se puede probar el gazpacho andaluz de tomate, sandía y mango, la sopa de cebolla con tostada gratinada o una crema de cordero con couscous y tomate. Algunos platos principales son los bifecitos a la criolla, la pechuga de pollo rellena de hongos de pino, puerro y tomatitos secos con arroz misionero, o el salteado de wok con arroz. Para los postres hay mouse de maracuyá, crême brulée o peras en su tinto. La Posada de la Laguna organiza sus propias salidas en lancha, canoas, caballo, carro y hasta una caminata nocturna para disfrutar de los sonidos de los esteros y hacer avistaje de zorros, aguará popes, tatúes negros, carpinchos y aves. Un paquete de tres días y dos noches en vacaciones de invierno cuesta $ 870 por persona en habitación doble con pensión completa y excursiones. Más información en www.posadadelalaguna.com Tel.: 03773-499413.

Posada Aguapé. Rodeada de parques, esta posada es otro ejemplo de arquitectura correntina tradicional. También tiene una pileta y habitaciones en suite con vista a los esteros. Y las especialidades gastronómicas del lugar son el cordero al asador, las pastas caseras, la repostería artesanal y las ensaladas con vegetales de una huerta propia. Al atardecer se organizan cabalgatas al corazón de los esteros y salidas en kayak y canoas canadienses. Un paquete de tres días y dos noches en vacaciones de invierno cuesta desde $ 552 por persona en habitación doble con pensión completa y excursiones. Más información en www.iberaesteros.com.ar .

A caballo por los esteros

Una cabalgata por los alrededores de los esteros ofrece una buena oportunidad para conocer las casas de adobe, sin luz ni agua, desperdigadas en las afueras de Colonia Pellegrini. En los patios se descubre que un mismo tendal de ropa a veces sirve también para colgar el charqui, carne salada secándose al sol. En el trayecto se escucha un fortísimo ulular y aunque parezca una alarma es en realidad el canto de millares de cigarras. A medida que se entra en las zonas anegadas proliferan las palmeras yatay y aparecen los teros, los chajáes, infinidad de cotorritas, e incluso alguna cigüeña yabirú que levanta vuelo de inmediato cuando presiente a los jinetes. Otra ave muy llamativa es un pato llamado Picasso, de cuerpo negro con pintas blancas. La cabalgata dura unas 3 horas y cuesta alrededor de $ 30.

Datos útiles

Cómo llegar: Los Esteros del Iberá están a 820 kilómetros de Buenos Aires, 120 kilómetros de la ciudad de Mercedes (Corrientes) y 210 kilómetros al sur de Posadas. La empresa de micros Nueva Chevallier tarda unas 10 horas hasta Mercedes ($ 100 ida y vuelta). Sitio web: www.nuevachevallier.com Si se viaja en avión lo normal es volar hasta Posadas. Desde Mercedes una combi cobra $ 25 hasta Colonia Pellegrini (Tel.: 03773-420184). Dos días completos en el lugar alcanzan para hacer las excursiones. Un camino de ripio consolidado en buen estado une la ciudad correntina de Mercedes con la Colonia Pellegrini, donde además de hosterías turísticas hay casas de familia que ofrecen alojamiento al viajero.

Desde Posadas: La empresa Guayrá Turismo Alternativo ofrece un paquete para vacaciones de invierno. Las salidas son entre el 8 de julio y el 6 de agosto, e incluyen dos días y una noche para visitar los esteros saliendo desde el aeropuerto de Posadas los días sábado por la mañana, regresando al punto de llegada el domingo a las 19. El servicio incluye traslado en camioneta 4x4, alojamiento en los esteros con pensión completa, una salida en lancha y una caminata. Los precios van desde $ 465 hasta $ 695 por persona, según la posada elegida. También ofrecen una alternativa máscompleta de 5 días y 4 noches que cuesta entre $ 826 y $ 1490 según el alojamiento elegido. Más información en www.guayra.com.ar Tel.: 03752-433415.

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Un malva atardecer duplica en el espejo de agua la bucólica belleza de Iberá.
 
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