turismo

Lunes, 24 de junio de 2002

TURISMO TERMAL EN LA CIUDAD DE CARHUé

Aguas del Epecuén

Ya en la época en que el cacique Calfuncurá dominaba las tierras de Carhué Mapu –nombre indígena que significa “lugar verde”– las aguas del lago Epecuén era utilizadas para curar males y heridas. Después de las grandes inundaciones, la ciudad de Carhué ha recuperado su calidad de centro termal y ofrece diversos tipos de baños, tratamientos y spas.

Dicen los que entienden de estos temas que las aguas del lago Epecuén, junto a la ciudad de Carhué, tienen las mismas propiedades físico-químicoterapéuticas que las del Mar Muerto, pero por suerte están más cerca: a unos 540 kilómetros de la Capital Federal. Cabe aclarar que, por ser extremadamente frías, los baños realmente termales se toman en los hoteles y spas donde se calienta el agua sin que se modifiquen sus cualidades químicas y terapéuticas.
Reconocida como centro termal, a la ciudad de Carhué se llega sin problemas en un itinerario que atraviesa la pampa bonaerense: comienza en la Autopista Riccheri, sigue por la ruta 205 hasta Bolívar donde se empalma con la ruta 65 hasta Guaminí. Desde allí, la ruta 60 deja a los turistas en Carhué. Este trayecto suele ser utilizado por aquellos que viajan a Bariloche y deciden hacer un alto en el camino para dormir en Carhué y, de paso, darse un buen baño termal.

Aguas de larga data Mucho antes de que la ciudad de Carhué fuera fundada en 1877 como un mojón de las tierras conquistadas durante la Campaña del Desierto, las propiedades curativas del llamado Mar de Epecuén ya eran conocidas por la gente del cacique Calfuncurá, quienes las utilizaban para sanar males y heridas, como también lo hicieron luego las tropas del general Julio A. Roca. Pese a los resultados de la Campaña del Desierto, el sitio conservó su nombre indígena, Carhué Mapu, que significa “lugar verde”.
Ese lugar verde a orillas del lago Epecuén empezó a ser conocido como centro termal recién en los años 20, cuando arribaron los primeros turistas, quienes acampaban junto al lago y se sumergían en las aguas para calmar sus dolencias crónicas, tal como se lo aconsejaban sus médicos.
Poco a poco se fueron construyendo hoteles e incluso se llegó a procesar las sales del Epecuén para venderlas a farmacias de Buenos Aires. Años después, las grandes inundaciones de 1985 frenaron el crecimiento turístico pero no arredraron el empuje de los carhuenses, quienes consiguieron reinstalar a su ciudad como un importante centro termal.
Los pobladores de Carhué también cultivan una cualidad que cada vez es más difícil encontrar en los grandes centros urbanos: la hospitalidad y la gentileza con que reciben a los visitantes, quienes no dejan de sorprenderse ante los amables saludos y las cordiales respuestas desprovistas de todo dejo de fastidio e impaciencia.
Actualmente la ciudad cuenta con hoteles de 1, 2, 3 y 4 estrellas. La tranquilidad pueblerina, la posibilidad de tomar distintos tipos de baños, el relax que producen los masajes practicados por verdaderos profesionales, la experiencia en fangoterapia y estética facial y corporal con productos extraídos del lago Epecuén, y sobre todo, los accesibles precios durante todo el año son algo para tener en cuenta cuando se desea reemplazar las tensiones cotidianas con el bálsamo del cuidado y la buena atención.

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Atardecer de invierno sobre el lago Epecuén.
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