turismo

Domingo, 1 de octubre de 2006

CORDOBA > VILLA GENERAL BELGRANO

Octubre a pura espuma

¡Salud! Villa General Belgrano celebra la cerveza durante los primeros días de octubre, reivindicando sus orígenes germanos con festejos que tienen sus raíces en una tarea comunitaria de los primeros años de la colonia agrícola. Hoy, el Oktoberfest serrano se convirtió en la réplica cordobesa de la famosa fiesta de Munich.

 Por Graciela Cutuli

En Villa General Belgrano, el valle de Calamuchita da una suerte de salto de decenas de miles de kilómetros y parece trasplantado al medio de los Alpes germánicos, en alguna parte de Baviera, de Suiza o del Tirol austríaco. Todo allí, en sus casas, en sus monumentos, en sus costumbres y en sus productos, recuerda el origen de los primeros colonos, llegados principalmente de Europa central y de países de habla alemana. En los bares se toma naturalmente cerveza, en las tiendas de recuerdos se compran sombreros tiroleses y desde los negocios en la calle central hasta se escuchan temas de Marianne und Michael, el dúo favorito del concurso de la canción popular alemana, el Grand Prix der Volksmusik.

La llegada de colonos centroeuropeos, alemanes, suizos, húngaros, checoslovacos y austríacos, se produjo sobre todo entre 1932 y 1937, para formar una colonia agrícola autosuficiente. En 1939, la incipiente Villa recibió a los sobrevivientes del buque alemán “Admiral Graf Spee”, hundido durante una batalla naval por fuerzas inglesas en el Río de la Plata.

En este rincón de las sierras, el Champaquí, la cumbre más alta de Córdoba, tiene una silueta alpina. La fachada de la oficina de turismo de la Villa podría ser la de cualquier pueblo suizo, prolijo y adornado con profusión de detalles, y las casas de madera podrían haber servido de decorado a una versión sudamericana de Heidi. Ni siquiera falta la versión local de la más grande de las fiestas populares germánicas, el Oktoberfest de Munich, una gigantesca celebración de la cerveza.

CERVEZAS EN LA ACEQUIA

En Villa General Belgrano, el Oktoberfest es la Fiesta Nacional de la Cerveza y festeja el regreso de la primavera. Luego de la celebración del chocolate alpino en invierno, la Villa se convierte durante unos días en uno de los principales puntos de atracción del centro del país: miles y miles de turistas se congregan para tomar distintas variedades de cerveza, probar las recetas centroeuropeas de los restaurantes y escuchar las bandas de música alpina que animan los festejos, durante la primera quincena de octubre.

La fiesta se inició formalmente en el año 1964, como una celebración local, y fue con el auge del turismo y con el paso del tiempo que se la asoció a una versión del Oktoberfest de Munich, por una coincidencia de calendarios. Pero, en realidad, la celebración nació a partir de las festividades que los pobladores realizaban en los primeros años de la colonia, cuando terminaban de limpiar la acequia que cruzaba la ciudad (donde está hoy la calle principal), a principios de la primavera. Esta acequia traía el agua necesaria a la colonia, desde las sierras. Antes del feriado del 12 de Octubre, todo el pueblo se juntaba para limpiarla y guardaban botellas de cerveza en el fresco de sus aguas. Desde ese entonces hay algo que no cambió. Son los platos que acompañan los festejos: salchichas, chucrut, gulash spätzle, costillas de cerdo, embutidos ahumados y mucho más. En su mayoría son recetas que fueron pensadas más para combatir los fríos alpinos que para paladear bajo el sol primaveral cordobés, pero son infaltables en el Oktoberfest y sin duda contribuyen a su carácter. Lo mismo pasa con la música. Durante la Fiesta Nacional de la Cerveza, el folklore y las guitarras dejan el protagonismo a valses y polcas llevadas por los instrumentos de cobre y los acordeones.

El Parque Cervecero, que es el epicentro de todos los festejos –una especie de jardín público preparado especialmente para la fiesta–, desborda de comidas, de toneles y de los acordes alegres de las bandas procedentes de todas las colectividades germánicas del país. Y a veces desde aun más lejos, Alemania y Suiza.

RITOS CERVECEROS

Este año, Villa General Belgrano celebra su 43º Oktoberfest. La fiesta se desarrolla desde el 6 hasta el 16 de octubre. Durante 10 días, el pueblo es un solo festejo, con desfiles, conciertos, degustación en el patio cervecero y mucha alegría en las calles a toda hora. Pero, en realidad, todo empieza un par de días antes. El pasado viernes 29, la fiesta fue lanzada oficialmente con la elección de la Reina Nacional de la Cerveza, en el Salón de Eventos y Convenciones de la Villa. La reina fue elegida entre 14 postulantes de toda la provincia y encabezará los desfiles durante los 10 días del Oktoberfest. Como todos los años, será también la más fotografiada por los turistas.

Uno de los momentos principales es la ceremonia del Espiche, la “perforación en el vientre”, que consiste en perforar un barril de cerveza para colocarle una canilla. Las cervecerías de la Villa proveen los barriles y cada día esta ceremonia se repite dos veces. La primera cuando el desfile llega al Parque Cervecero, y la segunda a media tarde (cerca de las 17.30), para el deleite de los turistas y los aficionados presentes.

El desfile se realiza generalmente poco después del mediodía. Lo constituyen grupos de danzas de las distintas colectividades de colonos de la Villa, conjuntos de música y los propios habitantes, todos vistiendo trajes típicos de la región de origen de sus familias. Hay también carruajes antiguos, carros cerveceros y las mascotas de la fiesta: los “salchichardos” (perros salchicha que llevan en sus collares pequeños barriles de cerveza, a la usanza de los toneles de ron de los perros San Bernardo). Los viernes 6 y 13, los desfiles se hacen por la noche y arrancan a las 20. Es uno de los momentos más lindos, ya que los grupos de música y baile desfilan con luminarias por las calles de la Villa, especialmente preparadas.

Otro momento importante es la plantación del Maikranz, el “árbol de la fiesta”, la reproducción de una vieja tradición centroeuropea. Para avisar de un festejo en un pueblo o en una casa, se lo anuncia invitando a la colectividad a plantar un tronco alto, que se corona con un aro de ramas de pino adornado con cintas de colores. Este año, el Maikranz de Villa General Belgrano se plantará el sábado 7, en el Parque Cervecero.

El resto de los rituales es igualmente folklórico. Miles y miles de personas viven la fiesta como una liberación y, por qué no, con algo de desenfreno, como también ocurre en la ciudad alemana de Munich. Por eso algunos recomiendan que, si se va en busca del auténtico descanso serrano, conviene prolongar la estadía unos días, hasta la partida de la mayor parte de los turistas, o bien esperar al cálido período que precede la Navidad. De todos modos, la cerveza no se termina con la fiesta. Durante todo el año se puede visitar el Parque Cervecero y las distintas fábricas de cerveza, como la Munich, la más antigua del pueblo, que ofrece degustación y explica cómo se elaboran paso a paso las cervezas rubias o negras.

Pero en Villa General Belgrano no faltan los motivos para festejar y volver: poco tiempo después de la Fiesta de la Cerveza, en diciembre, empiezan los festejos de Navidad, una vez más como en Europa central, con profusión de luces, de tradiciones y hasta un Papá Noel que parece recién llegado del Polo Norte.

Mas Oktoberfest y mas cervezas

La primera Fiesta de la Cerveza de la historia fue organizada en octubre de 1810, para celebrar el casamiento del príncipe Luis I de Baviera y la princesa Therese von Sachsen-Hildburghausen. El éxito y la alegría popular que desató, llevó a la organización anual del evento, en la ciudad de Munich, capital del entonces Principado de Baviera.

De todas las fiestas de la cerveza que se organizan en el mundo, sigue siendo, y de lejos, la más famosa. Y sin duda, es también la más famosa de todas las fiestas alemanas. Durante dos semanas, el descontrol es total y el orden y la prolijidad germana parecen haber sido ahogadas bajo los incesantes flujos de cerveza de los miles y miles de barriles que se abren. Hay música, destape, frenesí y locura, como durante el más osado de los carnavales. Toda la locura del Oktoberfest brota cuando el alcalde de la ciudad pronuncia estas palabras: “O’zapft is” (una fórmula en dialecto que anuncia el espiche del primer barril de la fiesta). Este año, la fiesta comenzó el 16 de septiembre y termina el 3 de octubre. Y se trata nada menos que de la 173ª edición.

La versión brasileña de Villa General Belgrano, salvando las distancias, sería Blumenau. Esta ciudad, fundada por colonos alemanes durante el siglo XIX a orillas del río Itajaí, en el estado de Santa Catarina, tiene hoy más de 220 mil habitantes. Conservó su carácter germánico, en medio de sierras que le dan también un parentesco con las ciudades alpinas. Las casas de su centro tienen fachadas con vigas de madera y techos a dos aguas, respetando la arquitectura centroeuropea. En Blumenau se hace también una Fiesta de la Cerveza cada año, y el turno del 2006 es del 6 al 22 de octubre. La fiesta fue creada en 1984 para dar a sus habitantes un motivo de celebraciones luego de las desastrosas inundaciones del año anterior. Como en Munich y en Villa General Belgrano, el Oktoberfest de Blumenau conjuga cerveza, música y ritos, en este caso el Concurso de Chopp en Metro.

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Uno de los momentos principales de la fiesta de la cerveza es la ceremonia del Espiche.
 
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