UNIVERSIDAD › OPINION

El conflicto en los colegios de la UBA

 Por Mariano Echenique *

Para entender el conflicto planteado la última semana en las escuelas de la UBA, propongo seis preguntas y respuestas.

1 ¿Que decidió el Consejo Superior de la UBA el 22 de abril? Decidió enviar a los colegios, para su debate, los dos proyectos relativos a los alumnos libres: 1) El aprobado por la Comisión de Enseñanza el miércoles 15 por el cual (a) se amplía de una a dos la cantidad de materias previas que el alumno puede adeudar para promocionar el año, y (b) se elimina a partir de 2016 el colectivo de los “alumnos libres” (en el CNBA son 132 alumnos de primer a cuarto año, un 8 por ciento del total) y los programas de los Colegios Nacional de Buenos Aires y Escuela Carlos Pellegrini que, creados en 2011 y 2005, los tienen como destinatarios; y (2) el proyecto que propone ampliar los programas de “libres cursantes” en ambos colegios.

2 ¿Qué deben ahora hacer los colegios? Deben debatir participativamente y expedirse por uno de estos proyectos o elaborar un tercero para resolver la problemática de los alumnos libres.

3 ¿Por qué es relevante terminar con el colectivo de alumnos libres? Primero, porque se sustenta en una confusión: el alumno libre universitario lo es por su decisión personal en tanto mayor de edad, en cambio el alumno libre secundario lo es por ser un repetidor... ¡al que no se le permite repetir el año! Esta incongruencia hizo que los colegios implementen planes de apoyo a los “repetidores no repitentes” que resultaron un fracaso: en 2014 solo 2 estudiantes en el CNBA y 4 en la Esccp lograron aprobar el año que adeudaban y las previas extras. Segundo, porque el alumno libre es legalmente un no escolarizado, elude la obligatoriedad del nivel secundario establecida por ley, estadísticamente es un “salido (de su colegio) sin pase (a otro colegio)” y como sujeto de derecho está privado, por no ser alumno regular, del acceso a las Becas de Ayuda Económica, la Asignación Universal por Hijo o al Programa Progresar.

4 ¿Por qué tuvieron tanta adhesión las asambleas y tomas de ambos colegios? El proyecto fue presentado por sectores interesados como el primer paso para igualar las escuelas de la UBA con las dependientes de los gobiernos porteño y bonaerense, pese a que la Secretaría de Educación Media de la UBA no impulsa ni prevé eliminar el ingreso por mérito, ni rebajar la nota para aprobar asignaturas, ni eliminar el latín. También se alarmó a los estudiantes afirmándose que al elevar a dos el número de previas se deja librado a su suerte al alumno con dificultades académicas, lo que es falso, ya que en cualquier caso se mantendrán las segundas instancias de mesas examinadoras en marzo, la eliminación de las correlatividades, las tutorías académicas, las clases de apoyo, etc. En las asambleas y tomas confluyeron sectores combativos que buscaban ampliar los programas de alumnos libres, sectores tradicionalistas que se aferraban a la “previa única”, quienes creyeron las falsas alarmas de igualación con las escuelas porteñas y bonaerenses o de supresión de apoyos a los estudiantes regulares, y quienes simplemente se sintieron excluidos de la decisión, toda vez que el Consejo Superior avanzó como “tribunal de alzada” ante el “ninguneo” de los proyectos que abordaban esta problemática en el Colegio Nacional de Buenos Aires.

5 ¿Pasar de una a dos previas favorece el facilismo y la mediocridad? La nota publicada en Clarín el viernes 17 quiso instalar la dicotomía “doble previa-populismo educativo vs. calidad educativa. Sin embargo, el alto nivel de exigencia educativa que sostienen históricamente los secundarios de la UBA se basa en los programas de estudio, en el nivel docente y en una cultura del esfuerzo que no se agrietará ni derrumbará porque sean dos y no una las materias previas que pueda adeudar el alumno. Suponer que los alumnos “se relajarán” previendo que pueden llevarse una materia más es infravalorar a los alumnos. Por otra parte, en 2011 el Colegio Nacional de La Plata adoptó una medida similar y cuatro años después no hay indicador alguno que señale una caída de los estándares académicos. Esto no significa que la Secretaría de Educación Media de la UBA encabece una “cruzada” por la ampliación de previas: son ahora las comunidades educativas de los colegios las que tienen la palabra para rechazar, aprobar y proponer alternativas.

6 ¿Pasar con dos previas pisotea la tradición? Mediáticamente se puso el carro (la promoción de año con una o dos materias previas) delante de los caballos (el crecimiento de los “alumnos libres” en los colegios). No se trata de si se pisotea una tradición (la de la “previa única” por ejemplo), sino de cómo se termina con un hecho reciente: tener alumnos no escolarizados. Por último, si el único criterio es conservar la tradición, la Universidad Nacional de Córdoba debería haber escuchado a los docentes y padres que en 1997 tomaron el Colegio Monserrat en rechazo a la posibilidad de que ingresaran mujeres. La UNC desoyó a quienes se movilizaban por la tradición pisoteada y luego de 310 años de monopolio de los varones el Monserrat se hizo mixto. Ahora son los colegios los que tienen la palabra para ratificar todas y cada una de sus tradiciones o innovar.

* Subsecretario de Educación Media de la UBA.

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