Los directores construyen una película frágil, extraña y bella, que no se autoimpone corsés estéticos y va construyendo sus formas al tiempo que avanza en el camino.
La película cuestiona el colonialismo sobre el que se asienta el principal centro de esquí de América latina, San Carlos de Bariloche, pero lo hace con un desparpajo y una libertad formal fuera de lo común para lo que se suele entender como cine político.
Folklore electrónico, monstruos marinos, sonidos latinos, cine nacional, tabúes sanitarios, versos desalineados y punk maldito.
Firme defensora del cine "como ritual en sí mismo", la actriz brilla en sus intervenciones en pantalla y recibe el afecto del público, mientras defiende a un cine argentino "al que no se le perdona nada".
La película sigue a una piba de 17 años que viaja a buscar a su hermano y termina en un pueblo habitado por un mal mitológico.
El film propone una cruza de documental testimonial y reconstrucción ficcional, aunque lejos del formato televisivo convencional.
Fui a ver Historias extraordinarias al Malba. La fui a ver sin saber bien de qué se trataba, simplemente vivía cerca y solía ir a ver películas ahí. ¿Qué otras películas vi en esa época?
Trap a dos orillas, paisajes sonoros, pelis argentas, bass transfeminista, poesía queer, punk en vivo y nuevos videoclips.
"Nosotros nunca moriremos", de Eduardo Crespo, y la coproducción "Akelarre", dirigida por Pablo Agüero, concursan por la Concha de Oro.
Disponible en Cine.ar, la peli se arrima al despertar sexual de un adolescente, con una trama de engaños, skates y deep web.