El movimiento chiíta libanés lanzó uno de sus ataques más intensos contra Israel en casi nueve meses de fuego cruzado.
"El mundo debe decir alto y claro: la inmediata desescalada no es solo posible, es esencial", subrayó Guterres desde la sede de Naciones Unidas en Nueva York.
El grupo chiíta libanés anunció el fallecimiento de tres miembros, pero no ofreció detalles sobre las circunstancias en que se produjeron ni confirmó que entre ellos hubiese dos altos mandos.
Las víctimas se dieron en ataques israelíes en Naqoura y Tayr Harfa y en un bombardeo de Hezbolá en el municipio de Kiryat Shmona.
Aclaró que no busca ampliar la guerra en Medio Oriente.
El sospechoso dijo que viajó dos veces al Líbano para cantar música brasileña. Choque diplomático por declaración del Mosad.
El intercambio se produujo tras los enfrentamientos entre la policía y los fieles palestinos ocurridos en la mezquita de Al Aqsa en Jerusalén.
Sin embargo, declaraciones de autoridades israelíes y aspectos de los bombardeos de Hezbollah parecen indicar que ambas partes prefieren evitar un gran conflicto.
El atacante, vinculado a Hezbolá, sigue prófugo. Tuvo un "rol esencial" en el atentado que causó 22 muertes, incluyendo la del mandatario, dijeron los jueces.
Los ataques contra el enclave rebelde coincidieron con la primera visita al país del nuevo coordinador humanitario de la ONU, Mark Lowcok. Unas 400.000 personas están aisladas en una zona controlada por los rebeldes al este de Damasco.