La marcha, convocada por las organizaciones independentistas bajo el lema “Libertad presos políticos. Somos República”, concentró a una multitud –750 mil personas según la Guardia Urbana– en la calle Marina de la capital catalana.
El líder independentista se metió ya en campaña y utilizó la artillería mediática que tiene a su alcance para dirigirse no sólo a los catalanes, sino a España y a Europa. Denunció “las graves deficiencias democráticas” en España.
Con la distancia que proporciona el tiempo, aun el breve tiempo transcurrido, podemos encarar ahora el análisis del dato duro de la coyuntura política en Cataluña, esto es, el “exilio” del presiden
El perfil político de la acusación contra los independentistas catalanes, el peso de las condenas que podrían recaer sobre ellos en España y el contenido específico del acuerdo europeo constituyen elementos disuasorios.
En su mensaje, el político independentista insertó un enlace a una web denominada “Lista unitaria”, donde hace un llamamiento a construir “un frente electoral soberanista amplio, que vaya más allá de una coalición de partidos”.
La perspectiva de ver en los próximos días a todo el ex “Govern” en prisión abre un nuevo capítulo en la crisis que tiene en vilo a España y Europa desde hace semanas. Los independentistas respondieron convocando a protestas.
La estrategia del defensor del ex líder catalán pasa por argumentar que España no ofrece garantías legales necesarias para un juicio justo, como ya denunció el propio Puigdemont.
El depuesto gobernante dijo que estaba en Bruselas “para evidenciar el problema catalán en el corazón de Europa y la politización de la Justicia española al perseguir las ideas” y negó que fuera a solicitar asilo.
Puigdemont y los miembros del que fuera su gabinete fueron destituidos el viernes por Madrid. La fiscalía presentó ayer una querella en contra del govern por haber declarado la independencia de la región española.
Madrid tendrá seguramente dificultades para asumir los cargos y preparar las elecciones; los sectores independentistas probablemente vuelvan a las calles y el líder catalán Puigdemont podría ser acusado del delito de rebelión.