CARTAS DE LECTORES

Correo

El 29 de diciembre, un familiar residente en España nos envió a Buenos Aires por correo certificado una carta con documentación de importancia para un trámite que teníamos que realizar el 25 de enero. El 16 de enero, al no tener noticias del envío, empezamos a averiguar qué había pasado. A nuestro familiar le habían dado un recibo con un código de barras y un número identificatorio. Lo rastreamos en el sitio de Internet de Correos de España, donde figuraba que había salido el 2 de enero. Visitamos la página de Internet de Correo Argentino, en la sección Seguimiento de envíos y con el título Correspondencia con origen internacional-Destino nacional, introdujimos el mismo número para recibir como respuesta que no había “datos sobre esta pieza”. Llamamos repetidas veces a Atención al Cliente (4891-9191), donde después de las esperas de rigor nos volvían a informar lo que habíamos averiguado en Internet: que no existía información sobre ese envío junto con la explicación que, como los datos de cualquier correspondencia que ingresaba al país se cargaban en el sistema, eso significaba que la carta no había llegado. Le pedimos a nuestro familiar que profundizara las averiguaciones con Correos de España, donde le informaron que la carta había salido de allí el 2 de enero en el vuelo 1133 de Aerolíneas Argentinas y había llegado a nuestro país el día 3. Al día siguiente, el 17, con esa información, fuimos personalmente a Correo Argentino, donde nos reiteraron que no había información y que la carta no había entrado al país. Llamamos en diferentes momentos del día a Atención al Cliente y nos repitieron lo mismo. Alguna de las operadoras telefónicas nos repitió la explicación de cómo funcionaba el sistema, haciéndonos sentir de Primer Mundo. Por casualidad, conseguimos el teléfono de la oficina que recibe los envíos en Ezeiza, a la que llamamos sólo para recibir la misma respuesta. No sé si alguien puede imaginarse nuestra amargura y nuestra desesperación. Dando la documentación por perdida, estábamos buscando alternativas cuando, el 18, la carta “que no había entrado al país” fue entregada en nuestro domicilio. Reflexiono: a) ¿Es necesario hacerle creer al usuario que se cuenta con un sistema eficaz cuando hubiera sido mejor decirnos que no tenían manera de saber dónde estaba la carta?

b) ¿Tendría razón el Correo Argentino y, por razones que ignoramos, nuestra casa quedó fuera del país?

Irene Intebi-DNI 11.529.154

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