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La inflación de junio ubicó a los precios en un escalón más alto

La evolución de los precios minoristas del mes pasado fue de 0,6 por ciento, acumulando en lo que va del año un alza de 3,3 por ciento. Hubo ajustes estacionales, en las verduras, otros fiscales, en cigarrillos, y muchos por operar en mercados oligopólicos.

 Por Claudio Scaletta

La inflación aumentó en junio el 0,6 por ciento, confirmando la tendencia iniciada en marzo que la ubica un escalón más arriba que la registrada entre fines de 2002 y el primer bimestre de 2004. En la comparación interanual la suba minorista fue del 4,9 por ciento, informó el Indec. Invirtiendo la tendencia del pasado período de estabilidad, la evolución de los precios mayoristas se encuentra por debajo de los pagados por los consumidores. Lejos de cualquier interpretación monetarista, la nueva evolución de los precios iniciada en marzo se explica principalmente por el comportamiento oligopólico de los sectores proveedores de “bienes difundidos”. También influyen el aumento sostenido de los productos primarios o de base primaria y las subas de tarifas. En concreto, los precios vuelven a ser el escenario de la puja distributiva, con el consecuente impacto negativo sobre del salario real.
La explicación que ensayan algunos funcionarios del Ministerio de Economía es que el crecimiento recalentó los precios. La misma mejora también provocó que los vendedores minoristas hayan decidido recuperar los márgenes perdidos tras la salida de la crisis. La leve recuperación de los salarios en el sector formal habría consolidado, a su vez, los valores más elevados. Ambos razonamientos son válidos y describen una parte de la realidad. Sin embargo, un panorama más completo de la estructura de la oferta de bienes puede contribuir a una explicación más completa.
El primer factor a tener en cuenta es la suba sostenida de precios experimentada por los bienes primarios y el complejo asociado de producción de Manufacturas de Origen Agropecuario. Es aquí principalmente donde resulta válido el razonamiento de Economía. Un ejemplo clásico lo representan los aceites. La diferencia con el período de estabilidad inmediato anterior es que la continuidad del aumento de los precios internacionales ya cubrió la compensación conseguida por la política de retenciones aplicada tras la devaluación.
El segundo factor, que no se produce de manera constante, sino que debería ser por única vez, es el aumento de tarifas que viene produciéndose en casi todos los rubros, pero principalmente en los energéticos. Se trata de aumentos que tienen la característica de trasladarse rápidamente a los restantes precios de la economía.
El tercer factor, quizá el más importante por su carácter estructural, es la oferta oligopólica de los bienes llamados “difundidos”, como por ejemplo acero, aluminio, papel, cartón y plásticos. Son “difundidos” porque constituyen insumos básicos de casi todos los restantes procesos industriales. En el mercado local son producidos por unos pocos grandes operadores que, adicionalmente, son importantes exportadores, lo que significa que no tienen mayor dependencia del mercado interno. Estos sectores iniciaron desde hace un tiempo un alza constante de precios, afectando por vía indirecta a toda la estructura del IPC.
Por lo demás, existen algunos bienes de consumo masivo que han experimentado alzas sensibles en junio. Uno de ellos, el GNC, que aumentó el 4,4 por ciento, con incidencia en los restantes precios. Otros con variaciones coyunturales, como la yerba mate, que aumentó el 2,7 por ciento debido a la caída de la producción primaria, o los cigarrillos, que aumentaron el 2,6 por ciento por el acuerdo del Gobierno con las tabacaleras para conseguir una mayor recaudación.
Un dato nuevo es que el rubro Indumentaria, dentro de la que se encuentran ropa y calzado, no fue en junio el que más subió precios. Por primera vez en muchos meses, creció por debajo del nivel general; el 0,4 por ciento.
Dejando de lado la evolución de Otros Bienes, que aumentó el 1,2 por ciento impulsado por los cigarrillos, pero que posee escasa incidencia en el Nivel General, las mayores subas se registraron en el rubro Alimentos, que se encareció un 0,7 por ciento. Ello se debió al fuerte aumento de algunos productos de consumo masivo, como el citado caso de la yerba mate, algunos lácteos y las variaciones estacionales de muchas verduras. Dado que los aumentos de los alimentos de consumo básico en su mayor parte se encarecieron menos que el Nivel General, la Canasta Básica de alimentos que se utiliza para la determinación de los niveles de pobreza e indigencia habría experimentado en junio un incremento del 0,2 por ciento.
Por último, los precios mayoristas medidos por el Indice de Precios al por Mayor, IPIM, experimentaron un alza en junio del 0,1 por ciento. Si bien se frenaron en los últimos meses, en lo que va del año conservan una suba superior a los minoristas, 3,8 contra 3,3 por ciento. En junio, los aumentos del 0,7 por ciento en los productos manufacturados fueron compensados por la baja de los bienes primarios (-2,2).

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La Canasta Básica de alimentos experimentó en junio un incremento del 0,2 por ciento.
 
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