EL MUNDO › AL FUNDADOR DE WIKILEAKS LO REQUIERE LA JUSTICIA SUECA; PODRA APELAR EL FALLO

Un juez autorizó la extradición de Assange

Dos mujeres acusan al periodista australiano de agresión sexual y violación. El magistrado británico Howardz Riddle desestimó los argumentos de la defensa que había puesto en duda la posibilidad de un juicio justo en Suecia.

 Por Marcelo Justo

Desde Londres

La Justicia británica falló a favor de la extradición a Suecia del fundador de Wikileaks, Julian Assange, acusado de agresión sexual y violación por dos voluntarias de la organización. En la Corte de Belmarsh, el juez Howard Riddle desestimó los dos principales argumentos de la defensa que había puesto en duda la posibilidad de un juicio justo en Suecia y había alertado sobre el peligro de una posterior extradición a Estados Unidos. Enfrentando a los medios a la salida del tribunal, Assange criticó duramente al juez y dejó en claro que apelaría el dictamen. “En ningún momento se ha tenido en cuenta que estas acusaciones no tienen ninguna solidez. Esto es una persecución a un activista por la libertad de información”, agregó (ver aparte).

En su dictamen el juez Riddle señaló que no había ningún fundamento para creer que Assange no recibiría un juicio justo. “La defensa dijo que el acusado fue denigrado públicamente por el primer ministro sueco y por ello no iba a tener un juicio justo. De ninguna manera acepto este argumento”, dijo el juez. Riddle se mostró igualmente categórico con los cuestionamientos que la defensa hizo a la orden de detención europea emitida por la Justicia sueca, ya que, según el juez, Assange había intentado “deliberadamente evitar a la Justicia sueca”.

La acusación que pesa sobre Assange fue motivo de debate en los dos días y medio que tomaron las audiencias. El juez Riddle determinó que el delito en Suecia –literalmente “sexo con sorpresa”– es equivalente al delito de violación en el Reino Unido. Según una de las mujeres, Assange la penetró sin usar condón mientras dormía. En su testimonio ante la policía sueca, la mujer indicó que al despertarse, luego de una breve discusión, consintió a la relación sexual. La segunda voluntaria de Wikileaks lo acusa de haber roto deliberadamente el condón que figura entre las pruebas forenses que tiene la policía, una de las tantas peculiaridades de un caso con todo tipo de ramificaciones políticas, diplomáticas y de género. Durante una semana, mientras Assange se quedaba en su casa, la mujer guardó el condón antes de hacer la denuncia y entregarlo como prueba a la policía.

Los dos días y medio de audiencias este mes fueron seguidas por una serie de luminarias que han apoyado a Assange contra viento y marea, como Bianca Jagger, Jemina Khan y el ex ministro laborista Tony Benn. Ayer decenas de simpatizantes de Assange lo esperaban a la salida del tribunal, algunos vestidos con máscaras, disfraces y uniformes naranjas al estilo de los presos en Guantánamo. Para los simpatizantes del australiano, el dictamen forma parte de una conspiración estadounidense con la colaboración encubierta de Suecia y otros aliados europeos para eliminar, mediante un castigo ejemplar, toda verdadera libertad de prensa. Wikileaks publicó cientos de miles de cables secretos del Departamento de Estado estadounidense con países de todo el mundo que pusieron en entredicho la versión oficial de la diplomacia estadounidense sobre sus relaciones con otros gobiernos, además de revelar un jugoso anecdotario de los métodos que usan los diplomáticos al comunicarse entre ellos.

Los expertos señalan que la apelación podría ser en marzo y extenderse hasta el verano. Los vericuetos legales pueden terminar en la Corte Europea de Derechos Humanos si la defensa de Assange logra persuadir a los jueces británicos de que una extradición a Suecia pone en peligro sus derechos, sea porque no hay garantías de un juicio justo o por la posibilidad de que sea extraditado a los Estados Unidos. Una complicación adicional podría suceder si EE.UU. pide la extradición de Assange mientras la Justicia británica procesa el pedido sueco. En ese caso la ministra del Interior, Theresa May, podría decidir cuál de los dos pedidos tiene prioridad. En un diálogo con la BBC el experto en temas de extradición Julian Knowles señaló que pocos dudarían de que la ministra se inclinará por dar precedencia a Estados Unidos.

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“Esto es una persecución a un activista por la libertad de información”, dijo Julian Assange.
Imagen: AFP
 
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