EL MUNDO › MULTITUDINARIA MUESTRA DE APOYO A LA DEMOCRACIA Y AL GOBIERNO DE LA PRESIDENTA DILMA ROUSSEFF

Una marea roja y blanca cubrió a Brasil

Lula no estuvo en la concentración brasiliense pero grabó un mensaje reiterando su rechazo al golpe institucional contra Dilma pergeñado por la oposición y ya comenzó a tramitarse en Diputados. La escena se repitió en varias ciudades.

 Por Darío Pignotti

Desde Brasilia

Marea roja y blanca en Brasil. Decenas de miles de personas, parte de ellas procedentes de otros estados, marcharon ayer en Brasilia al grito de “no va a haber golpe, va a haber lucha” en la manifestación más numerosa de las decenas que se realizaron en defensa de la democracia en todo el país.

Camiones con parlantes y un palco en lo alto, los famosos “tríos eléctricos” que desfilan en el carnaval, se estacionaron frente al Congreso donde era esperado el ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva, quien no estuvo en la concentración brasiliense pero grabó un mensaje reiterando su rechazo al golpe institucional contra Dilma pergeñado por la oposición y ya comenzó a tramitarse en Diputados.

“El impeachment sin base legal es golpe, no hay poder legítimo si su fuente no es el voto popular. Quiero saludar a este movimiento extraordinario que crece a cada día y está tomando cuenta de nuestro país, un movimiento que va más allá de los partidos, que une a las personas de las más variadas opiniones y principalmente no se intimida delante del odio y la intolerancia. Es un movimiento de paz y amor al país, de fe en la democracia y el diálogo”.

Mientras tanto la Corte Suprema de Justicia de Brasil le concedió una victoria a Lula ayer cuando decidió no devolverle a un juez una investigación por corrupción en contra del mandatario.Lula acusó al juez de parcialidad por enfocarse en su contra injustamente. En una decisión de ocho votos a favor y dos en contra, la Corte, el más alto tribunal de justicia del país le quitó la competencia del caso Lula al juez Sergio Moro, que lidera una investigación de un entramado de corrupción de sobornos a cambio de contratos en la estatal petrolera Petrobras.

En su mensaje, el líder del Partido de los Trabajadores reiteró su apelación a la concordia para salvaguardar el Estado de derecho en contrapunto a la beligerancia creciente del campo opositor compuesto por partidos conservadores, medios grandes y jueces, grupo respaldado por las patronales industriales y el mercado financiero. Al frente del cual se ubican agrupaciones juveniles neocons, como el Movimiento Brasil Libre, posiblemente entrenadas y financiadas por tanques de ideas norteamericanos, según afirmó ayer el profesor Laurindo Leal Filho de la Universidad de San Pablo.

Las primeras columnas arribaron al cantero central de la avenida Eje Monumental de Brasilia alrededor de las 18 horas cuando aún no se había puesto el sol de un atardecer apacible, con 27 grados de temperatura según indicaban los postes informativos. El ranking de las consignas más repetidas lo encabezó “No va a haber golpe”, “Olee, olaa, Lula, Lula”, “Dilma Guerra de la patria brasileña”. Los personajes más vapuleados fueron el presidente de Diputados, al que le fue dedicado “Fuera Cunha” y “Cunha golpista, corrupto”, y la cadena de medios más poderosa que fue recordada con el conocido “El pueblo no es bobo, abajo la red Globo” y “La verdad es dura Globo apoyó la dictadura”.

Una novedad fueron los carteles y cánticos contra el vicepresidente Michel Temer, quien esta semana se presentó como postulante a suceder a Dilma si es derrocada por el “impeachment”. “Temer no vas a tener paz”, “Temer golpista”, gritaban algunos manifestantes. Cunha y Temer , ambos del Partido Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), comandaron esta semana la salida de esa agrupación de la coalición gobernante. Un golpe fatal para la ya anémica administración de Dilma Rousseff.

Poco después de las 20 horas desde los altoparlantes un locutor anunció una “noticia triste para la derecha: somos más de 200 mil”. La multitud explotó “No va a haber golpe, no va a haber golpe”. La policía militarizada contó 50.000 personas. El color predominante en Brasilia era el rojo del Partido de los Trabajadores, la Central Unica de los Trabajadores y los Campesinos Sin Tierra. Completado con grandes manchas blancas de “ciudadanos comunes, que no somos de partidos, que somos de la democracia, yo sé lo que es vivir en dictadura” dijo Anita Young, una maestra de la red pública de Brasilia. Además de los grandes pasacalles al frente de las columnas organizadas también se vieron innumerables cartulinas escritas a mano con letra despareja.

“Mientras ustedes golpean las cacerolas para sacarnos los derechos nosotros venimos a pelear para que sigan “ decía una dirigida a las protestas de clase media que suelen usar enseres de cocina. “Hoy es un día muy importante, en el 64, en este mismo día 31 de marzo fue derribado un gobierno y hoy un cretino llamado Eduardo Cunha está derribando la libertad de Brasil” afirmó Joao Vicente Goulart hijo del presidente depuesto por los militares que impusieron una dictadura de 21 años.

El cantante Chico Buarque fue uno de los oradores del acto realizado en el centro de Río de Janeiro, donde hubo más de 50.000 personas según los organizadores. “Estoy aquí para agradecer a ustedes que me animan a creer que no va a haber golpe, estamos con la democracia y el gobierno de Dilma, no va a haber golpe” dijo Chico, de camisa gris, en el palco erigido en el Largo da Carioca. Hubo actos en la capitales de los 26 estados, en San Pablo los organizadores contaron 60.000 personas en la Plaza da Sé. “Con el pueblo en la calle así de animado no vamos a tener golpe, estamos viendo un sentimiento formidable” declaró el secretario de Derechos Humanos de la Alcaldía de San Pablo, el dirigente petista Eduardo Suplicy.

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Miles de personas apoyaron al gobierno de Dilma Rousseff durante la manifestación de Brasilia.
Imagen: AFP
 
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